Athletic Rompeolas

Alberto Duarte salta de alegría tras marcar el momentáneo 1-1 cazando al vuelo un balón en el área pequeña del CD Bar Flor.

La insistencia da para rescatar un empate


Un gol postrero de Rubén Gormaz permitió al Athletic Rompeolas retener un punto frente al CD Bar Flor cuando la derrota ya parecía inevitable tras haberse mostrado incapaz de defender con rigor el 1-1 momentáneo que tanto esfuerzo había costado alcanzar. 

El empate posee un valor mayor que el mero punto en sí por haberse producido frente a un equipo llamado a vivir un paso fugaz por la Preferente tras su descenso de Primera y, también, porque supuso levantarse por segunda vez de un mazazo que otros, seguramente, no serán capaces superar. 

Pero ese mérito no debe ocultar cuestiones importantes a mejorar para un conjunto que esta temporada, a la vista de la aparente pérdida de competitividad de la categoría, debería dar un paso adelante.  

Por encima del resto, llama la atención la falta de oficio y de músculo competitivo para aplicarse en la tarea de defender el 1-1 que tanto esfuerzo había costado sumar. 

Porque tras empatar a falta de 11 minutos no se puede encajar un segundo gol de la manera en la que se hizo. Cuando más había que aplicarse en la tarea defensiva, cuando más enérgico había que ser en los duelos individuales, cuando más había que incomodar el juego del rival, resulta que el CD Bar Flor marcó a placer con tres de sus jugadores absolutamente solos, libres de marca dentro del área en una jugada de ataque pausado que ni mucho menos fue un contragolpe. 

La lógica dice que cuanto mayor es el esfuerzo que hay detrás de un logro, más se ha de valorar éste. Y la mejor forma de demostrar que lo valoras es defenderlo con ahínco, conservarlo a toda costa. Pues no. Pareció que el objetivo fuese bracear hasta la orilla y, una vez allí, dejarse llevar aguas adentro para morir ahogados.       

Si la audacia de volver a empatar con el tiempo ya cumplido sirviera al menos para aprender la lección… pero el escarmiento solo llega —y no siempre— tras darse el tortazo. De igual manera, solo habría servido para engañarse si el resultado al descanso hubiese mantenido ese 0-0 inicial. Habría sido un error —he aquí la segunda torpeza de la mañana— confiar en que con esas tablas momentáneas se podía ir muy lejos.  

Porque sí, el equipo se había mostrado consistente durante el primer tiempo, con un portero solvente que se ha convertido en una de las buenas noticias de la nueva temporada, una defensa atenta y contundente, Juan y Rober como feliz dupla de centrocampistas agresivos y, en conjunto, unas transiciones pacientes y elaboradas y hasta incluso algún envío en largo para sorprender. Muy pocos, la verdad. 

 

 

Posadas bota una falta desde el costado derecho.

Pero, en realidad, el bagaje ofensivo había sido bastante escaso. Apenas unos disparos de Posadas desde fuera del área y varias jugadas que malogradas con el último pase. Muy poco con lo que inquietar a un adversario que buscaba el triunfo con insistencia. 

Otra vez el embudo en el centro del campo por no utilizar las bandas y el tapón de no salir rápido al contragolpe. Añadido, en esta ocasión, el desperdicio de la velocidad de Daniel Pablo por el costado derecho. Salvo una incursión suya en el primer tiempo que culminó con un centro chut que se marchó ajustado a uno de los palos, no buscó la espalda al lateral rival, ni rompió en diagonal hacia dentro. En suma, no resultó ninguna amenaza para el equipo rival. Y era, a priori, una de las mejores bazas del Rompeolas en ataque.  

A ello se sumó que ni Eduardo ni Rubén pudieron aportar gran cosa dadas su discreto estado físico y que Posadas se encontró demasiado solo en punta.

Enfrente, los visitantes desequilibraron la igualada inicial con un simple movimiento de distracción: un delantero que entra en el radio de acción del lateral izquierdo Joaquín, le arrastra con un desmarque de acercamiento mientras su propio lateral hace la pared con un compañero del centro del campo y sale en velocidad pegado a la línea. Así de sencillo. Lo siguiente ya fue la carrera en línea recta de Alonso Tolosa y el balón cruzado lejos del alcance de Óscar, 0-1. 

Tras el descanso, los cambios de Rubén Gormaz y luego Toño trataron de dar más alegría ofensiva al equipo y, al poco de la reanudación, el primero de ellos se plantó solo delante del portero Luis Rojas tras un pase al hueco de Posadas, pero el golpeo abajo del joven atacante del Rompe se encontró la pierna derecha del arquero visitante. 

El gol de Alberto llegó a balón parado. Un mal despeje de cabeza de un defensa del Bar Flor dejó el esférico manso en el interior del área y, allí, el central del Rompe no desaprovechó el regalo para devolver la igualdad al marcador. 

A partir de ese momento, sobrevinieron la desconexión y el bajón físico ya comentados, el segundo gol del Bar Flor que pareció sentenciar el choque y el sorprendente gol de Rubén, tan proclive a eludir los choques y el cuerpo a cuerpo con los rivales y tan atinado para mandar el balón a la cazuela desde la frontal del área con Joaquín tirado en el suelo retorciéndose de dolor tras un golpe en el costado. 

Rubén Gormaz, al fondo de la imagen con su característico pantalón negro y franja verde, celebra tímidamente su gol mientras el árbitro lo concede tras unos instantes de incertidumbre. En el suelo, Joaquín se duele de un golpe recibido.

Jornada 2
Athletic Rompeolas 2
Óscar; Sierra (Mario, 65), Alberto, David González, Joaquín; Juan, Rober, Daniel Pablo, Eduardo (Toño, 51); Rubén de Mingo (Rubén Gormaz, 41), Posadas. 
CD Bar Flor                2
Luis Rojas; Hugo Soriano, Rubén Lázaro, Luis Eduardo Torrijo, Alonso Tolosa, Víctor Manuel Delgado, Francisco Manuel Hernández (Andrés Vera, 59), Gregorio Germán de Peña, Iñaki Torrijo (Guillermo Lázaro, 71), Radu Constantin Zamfirescu (Víctor Lasala, 41), Jorge Gómez.  
Goles: 0-1, min. 31: Alonso Tolosa. 1-1, min. 69: Alberto. 1-2, min. 75: Jorge Gómez. 2-2, min. 79: Rubén Gormaz. 

Árbitro: Bitor Asensio. Mostró cartulinas amarillas a los locales Rober y David González y a los visitantes Gregorio Germán de Peña y Guillermo Lázaro. 

Incidencias: Partido disputado en el CDM Torrero. Mañana de temperatura agradable.  



Los jugadores del Rompeolas celebran el 0-2 logrado por Posadas.

Estreno con victoria


El Athletic Rompeolas comenzó —¡por fin!— con buen pie una nueva temporada en la Segunda Preferente Laboral con un triunfo sufrido por 0-3 frente al Venecia 07, equipo ascendido tras la nueva reorganización de las diferentes categorías, consecuencia de la desaparición de varios conjuntos. 

Con la única —y muy grata— novedad del debutante Óscar en la portería, el conjunto avispa tiró de veteranía para dar un par de golpes certeros que, sin embargo, no le evitaron varios pasajes de zozobra en el segundo tiempo por culpa de una relajación excesiva, la habitual falta de oficio para manejar los resultados y una impericia por momentos desesperante frente a la portería rival. Defectos que no supo aprovechar el conjunto local, voluntarioso y con nervio, pero algo inocente en ataque, al que un gol le habría metido de lleno en el partido. 

En el CD Miralbueno dejó su sello David Posadas, desequilibrante con acciones clave que decantaron el choque. El delantero del Rompeolas, recuperado finalmente para la causa tras un verano de aparentes titubeos sobre su continuidad, sirvió en bandeja el 0-1, resolvió a la perfección en el 0-2 y desaprovechó varias ocasiones más para haberse llevado el balón a casa —es un decir—. Especialmente clara una en el primer tiempo, en la que superó al portero local en el mano a mano y luego mandó el esférico a un lateral de la red.  Posadas fue un «bienvenidos a la Preferente» para un Venecia 07 que se vio sorprendido por su repertorio de regates y recortes. 

Le acompañaron un voluntarioso Santi, que volvió a mojar en el minuto 11 y vio cómo el árbitro le anulaba un segundo tanto tras rematar a la red un envío a balón parado, y un centro del campo de esfuerzo y kilómetros (hasta 12 llegó a contabilizar la app de Kike), formado por Juan y el propio Kike, peones móviles que fueron cambiando de posición (especialmente Kike, con hasta 4), Rober y Rubén, algo lastrado todavía por sus recientes molestias. 

Peloteos insustanciales, malas entregas y despejes deficientes

En defensa, David González y Alberto marcaron la raya por el centro; Sierra firmó por el carril izquierdo una hoja de servicios sin tacha y, además, fue el único que en el segundo tiempo se desdobló en ataque alegremente frente al estatismo de sus compañeros. Sin oscurecer su labor defensiva, lo cierto es que Mario, lateral derecho, tuvo más problemas, especialmente en la salida del balón desde atrás. 

Esos errores colectivos en el inicio de la construcción llevaron el peligro al área de un Óscar sobrio y ágil, bien colocado y dominador del juego aéreo. El Athletic Rompeolas se complicó la vida él solo con peloteos insustanciales, malas entregas y despejes deficientes que bien pueden achacarse a la falta de rodaje por el parón estival… esperemos. 

El otro hándicap fue el poco uso que se le dio a las bandas para desahogar el juego Solo algunas incursiones de Juan, que centró sin precisión o con una fuerza desmedida, y las carreras de Santi por la izquierda ensancharon algo el campo. Por ese mismo flanco se coló al contragolpe Posadas en el minuto 11: tras adentrarse en el área, dejó con el molde a uno de los defensores y sirvió con temple un pase de gol a Santi, cuya fe para acompañar de cerca la jugada hasta el final tuvo premio, el 0-1. 

Luego Posadas se escapó en solitario y, tras superar al guardameta local Pedro Martínez mediante un leve regate, ya con todo a favor, envió el esférico fuera, al lateral de la red. Esa piedad espoleó más a los locales, que, favorecidos por las lagunas del centro del campo avispa, se lanzaron a por un empate que bien pudieron haber conseguido cerca del descanso, pero el árbitro anuló la jugada dentro del área grande por un supuesto fuera de juego. 

Juan pasó de la banda en su versión de ‘no doy pie con bola’ al esfuerzo continuo del centro del campo junto a Rober, mientras que el trotamundos de Kike Navarro (hasta cuatro cambios de posición durante los 80 minutos) y Santi, lastimado ya en una carrera apurada cerca de la línea de fondo, intercambiaron los flancos.

Las modificaciones, la lucha y el azar dieron de sí para marcharse al descanso con una ventaja mínima que, tras la reanudación, minuto 43, se vio ampliada en una de las acciones más clarividentes y, no por simples, absolutamente determinantes para el Rompeolas: la presión mínimamente coordinada en la salida de balón del Venecia 07. Posadas, Rubén, Santi y Kike estorbaron lo justo, pero fue Rober, pegado como una lapa a uno de los centrocampistas locales, el que, con su presión, logró robar el esférico y, aunque de manera no demasiado ortodoxa, sirvió un balón al borde del área grande que Posadas culminó con un control orientado con el que superó a sus marcadores y un remate posterior al fondo de las mallas. 

 

Con 0-2, el partido siempre pareció abierto

A partir de entonces, una alarmante falta de oficio de los visitantes, que no supieron ni pudieron jugar al otro fútbol siempre tan necesario con una ventaja. Los ataques del rival se sucedieron ante el dejar hacer del centro del campo y el ataque avispas. Con Santi resistiendo su lesión muscular y Rubén, más bien ya tieso, un gol del Venecia 07 pudo haber dado pie a cualquier cosa, pero éste nunca llegó. 

El Athletic Rompeolas, también justo de fuelle en su conjunto, renunció a desdoblarse en ataque y sobrevivió como pudo con el kilometraje de Kike y la contemporización fajadora de un Posadas venido del frío que apenas miró a portería en ese periodo ni dio una carrera de más hacia adelante.  El choque se convirtió en un ida y vuelta que en varias ocasiones dejó a cuatro y hasta cinco jugadores del Rompeolas en disposición de sentenciar al contragolpe, pero su poco esmero en la carrera y la combinación mantuvo la expectación por el marcador. 

Posadas, Joaquín (que entró sobre el minuto 52) y Rober perdonaron en el «tiro al muñeco» y solo en el tiempo añadido Joaquín hizo el definitivo 0-3. 

 

 

Rubén se dispone a controlar el balón sacado de banda.

Jornada 1
Venecia 07                 0
Pedro Martínez, Edinson Marmolejo (Miguel Ángel Grima, 40), José Antonio Anoro, Eduardo Almendro, Samuel Oliver, Diego Ávila, Ángel Rubio, Alejandro Garicano, Filho Levi, Fernando Ignacio Asensio, Michael Fernandes.  
Athletic Rompeolas  3
Óscar, Mario, Alberto, David González, Sierra; Juan, Rober, Kike, Santi (Joaquín, 56), Rubén de Mingo (Ángel, 66), Posadas.
Goles: 0-1, min. 12: Santi. 0-2, min. 43: Posadas. 0-3, min. 82: Joaquín. 

Árbitro: Sergio Cuartero. No mostró ninguna tarjeta. 
Incidencias: Mañana soleada y temperatura agradable. Santi resultó lesionado y tuvo que ser sustituido. 

 



 

El camino está marcado 

La mitad del trabajo ya está hecho. El Athletic Rompeolas 21/22 llega al ecuador de la temporada fuera de los puestos de descenso tras una primera vuelta muy complicada, tal y como cabía esperar tras el largo parón de la pandemia y la renovación del grupo. El equipo avispa ha comprobado la magnitud de sus limitaciones y ha sufrido lo indecible para sacar esa decena de puntos que ahora luce en la clasificación.  

Diez puntos de treinta posibles no son muchos, pero sí suficientes, de momento, para comenzar el nuevo año y la segunda vuelta fuera de los puestos de descenso, objetivo final para una temporada crítica en la que, desde el principio, ha quedado clara la conveniencia de centrarse en encontrar al menos dos adversarios que queden por detrás (en la reunión de septiembre la Asociación no había decidido todavía si de Preferente descenderían uno o dos equipos y, de momento, en su línea habitual, no ha comunicado nada oficialmente).  

Y para ver por el retrovisor a los adversarios no hay nada como vencerlos en el campo. Especialmente en una liga como esta, partida en dos entre un selecto grupo de equipos que persiguen a un intratable Bar Estudiantil y el resto, los que tratan de huir de la quema. Así lo ha hecho hasta ahora el Athletic Rompeolas, que marcha octavo en una competición de once equipos simplemente porque ha sido capaz de derrotar, no sin problemas, a los tres que van por detrás.

Costó aterrizar sin embargo en la nueva realidad de tener que moverse por el sótano de la liga. La abultada derrota del debut liguero frente al Bar Estudiantil (6-2) fue un mazazo que, pese a todo, no corrigió la miope visión de creerse llamado a metas mayores. El empate a uno al descanso -autobús mediante- y la debacle del segundo tiempo hicieron mucha pupa. «Llevan muy buen equipo estos de La Cartuja», «no todos los rivales van a ser así», fueron varias de las reflexiones más compartidas durante la pesada digestión.

Pero el sopapo que siete días después soltó el CD Porvenir (1-4) sumió en el desconcierto al Rompeolas, maniatado por errores muy graves en defensa y una falta de acierto desesperante en ataque.

Veteranos tratando de jugar como si nada hubiese cambiado y jóvenes recién llegados sin apenas experiencia y en primera línea de fuego. Todos naufragaron por segunda jornada consecutiva. Y lo volvieron a hacer en la siguiente, frente al Rayo Pinares (3-1), hasta completar un arranque de tres derrotas consecutivas y once goles encajados. 

 Las campanas del Giner sonaron entonces a rebato ante la visita del Atlético Alfindén, a priori un rival directo en la liga de los apurados. El conjunto local se mostró más agresivo y concentrado que en partidos anteriores, pero igual de fallón en ataque. El choque, en buena medida, se decantó a su favor por los tres penaltis señalados en el área contraria -a cada cual más claro que el anterior, pese a las severas protestas de los perjudicados- y el triunfo sirvió para poner pie en pared. 

Luego vino la siempre harto complicada visita a Leciñena, de donde el conjunto avispa volvió a salir goleado (4-1), pese a ofrecer una imagen que no vino acompañada por el acierto ofensivo.

Y a esa derrota se le sumó la encajada como local frente a la AD Urriés (1-2). 

Así que la salida al campo del colista Dépor Bar Chema se convirtió en otro punto de no retorno. En un partido horrible de ambos equipos, el Rompeolas sacó provecho de su mayor acierto para acabar goleando. Fue el partido de los pelotazos, las carreras hacia la propia portería y el desgañitarse desde la banda para no cometer la increíble torpeza de conceder espacios a la espalda de la defensa.  

Detrás de los seis primeros puntos en el casillero aparecían ya algunas pocas certezas. Casi una por línea. En primer lugar, el lujo de contar en tiempos de penurias con dos porteros de garantías. Dani Laparra, que esta temporada, según ha anunciado, presta su último servicio a la causa, y Keylor, apodo detrás del que se parapeta el bueno de Jorge Francisco Martínez, incorporación llegada de la mano de Dioni.   

En defensa, cada jornada luce imperial la figura de David González. Un grano no hace granero, pero González sostiene él solo el tinglado (los días que al tinglado no se lo lleva un huracán llamado Eduardo Giménez).

 Y arriba, los tantos de Santi Mur, encaramado ya en la lista de los máximos goleadores de Segunda Preferente. 

Posteriormente, el tropiezo por la mínima frente a la AD Las Cañas (0-1) recordó a todos que este año el sufrimiento será una constante. Sobre todo si persiste el empeño de no adaptarse a las propias limitaciones y a las particulares características del reducido terreno de juego del Giner.

La visita del Pedrusco SBE se convirtió entonces en otro duelo decisivo. El Rompeolas, pese a volver a tirar a la basura el primer tiempo (0-1), supo sobreponerse con más mordiente arriba y, gracias a las inspiradas aportaciones desde el banquillo, acabó redondeando una goleada que nadie esperaba a tenor de lo visto en los primeros cuarenta minutos. 

El punto retenido ante el Veteranos Garrapinillos redondeó una primera vuelta aceptable que comenzó para echarse a temblar y se cerró con una cosecha de puntos suficiente. Aun así, solo son dos puntos mejor que lo conseguido por el propio Pedrusco y seis más que el Atlético Alfindén, posible frontera del terror en caso de que desciendan dos y no uno, plaza indeseada para la que de momento el Dépor Bar Chema hace méritos más que ningún otro equipo con un punto de treinta.  

En estos meses, si algo ha quedado claro es el valor que tiene la unión del grupo, que no se ha desmoronado pese a las tres derrotas consecutivas del inicio y el cúmulo de desaciertos demostrados. La voluntad de salir adelante ha dado la vuelta a varias situaciones comprometidas y permite ahora encarar la segunda vuelta con los mismos apuros, pero con la certeza de que el camino correcto está marcado. 

Durante esa evolución también han quedado patentes cuestiones como la necesidad de mejorar la contundencia defensiva, una de las señas de identidad del Rompeolas hasta el parón por la pandemia. David González necesita un compañero de fatigas. A esa tarea pueda sumarse Alberto Duarte si las lesiones le respetan y Mario Lafuente, recuperado para la causa tras un cambio radical de su figura. 

En los laterales, mantienen una temporada más su protagonismo José Sierra y el Citroën dos caballos de Joaquín, con la aportación -incógnita constante- de Jordi y los minutos siempre comprometidos de Ernesto Orcajo. 

Por delante, Juan y Toño llevan tiempo asumiendo la tarea descomunal de desempeñar las tareas propias del centro del campo. El primero necesita limitar su habitual dispersión de metros en balde y el segundo dejar de complicarse con la pelota en posiciones defensivas porque cada uno de sus empeños obstinados cuesta un gol en contra.  Las aportaciones del regresado Soriano y de Rober pueden ayudar muchísimo a dotar de consistencia una zona fundamental del campo. 

Por las bandas, Daniel Pablo sigue a una marcha más que todos sus compañeros y se antoja fundamental para abrir el juego por las bandas. Una tarea a la que ya aporta el joven Rubén Gormaz con su desparpajo y velocidad.

Y en la zona central de ataque, los nueve goles de Santi Mur, tercer máximo goleador de la categoría ahora mismo, sostienen buena parte de los pocos puntos que lleva un equipo con serios problemas para acertar entre los tres palos. Suma también Eduardo Enfedaque, feliz incorporación largamente deseada que, en el otoño de su trayectoria, lleva cuatro dianas y suma muchas jugadas de talento imperecedero. 

También suman el siempre voluntarioso Miguel Cantería, que ya sabe lo que es marcar y lograr goles que valen puntos, como el del otro día frente al Veteranos Garrapinillos y el muy aprovechable Rubén de Mingo, tan grande como un megalito y de fino pie que, jugando en posiciones centradas -mejor, quizá, que en la banda-, puede aportar la amenaza de los disparos desde lejos.  

Y cómo no, el eterno Ángel, cátedra desde el banquillo y minutos con criterio sobre el terreno de juego. 

A todos ellos se pueden incorporar puntualmente de cuando en cuando, según sus diferentes circunstancias personales, jugadores que marcan diferencias cada vez que aparecen por la rampa del Giner. Son Arnaldo Deonicio, decidido a reservar su físico para otra competición pero que también aporta como consejero de fichajes;  Kike Navarro, otra gran incorporación de esta temporada que dosifica sus apariciones como el riego por goteo; David Posadas, que en algún momento echará de menos bailar a los rivales y volverá; José Manuel Búrdalo, para quien hay una alfombra roja plegada en algún armario; y Daniel Barranco, que, como de verdad regrese, la va a liar. 

No podrá sumarse vestido de corto en lo que resta de temporada Sergio Molinés, aquejado de una lesión seria para la que le deseamos una pronta y, sobre todo, satisfactoria recuperación. Para ellos el recuerdo y la dedicatoria en caso de lograr el objetivo que no es otro que permanecer sin demasiados agobios una temporada más en Laboral Segunda Preferente. 


J2 26/09/09 ATHLETIC ROMPEOLAS 1 - BAR PORVENIR 4

Negro panorama


Diez goles encajados en dos jornadas


La nueva derrota sufrida el pasado domingo por el Athletic Rompeolas frente al Bar Porvenir (1-4), segunda consecutiva de la temporada, puede parecer anecdótica a ojos de algún despistado, pero supone un grave traspié que anuncia un año lleno de penurias. 

Las más obvias y realmente trascendentes, las lesiones, hicieron ya acto de presencia, como en el caso del debutante Sergio Molinés, cuya rodilla derecha, sin que mediase rival de por medio, sufrió pasada la media hora de juego una torsión fortuita que se pudo escuchar desde los banquillos. Unos diez minutos antes, Alberto Duarte, titular pero tocado, había sentido un pinchazo en el muslo que le quedaba sano y también tuvo que retirarse sustituido por un voluntarioso Deoni.  

El horizonte oscuro lo vaticina la gran diferencia ahora mismo existente con el Bar Porvenir, un conjunto repescado de su último descenso prepandemia que conserva su bloque y, a priori, sería rival directo del Rompeolas, pero que, en el campo del Giner, demostró mucho más oficio y pegada que su pusilánime adversario, víctima de una mezcla de vicios antiguos y carencias sobrevenidas.  

¿Qué ocurrió? Que el Bar Porvenir acabó imponiéndose con claridad gracias a que sacó partido, tanto de sus escasos pero muy aprovechables recursos ofensivos, como de los errores groseros de los locales. ¿Con qué armas cuenta? Máximo Bolea, un delantero centro con mucha movilidad que busca siempre la espalda de los centrales, lo que permite estirar el campo y abrir huecos entre la zaga y el centro del campo rivales. Alejandro Millán, un extremo veloz que entra por la derecha. Y Ángel Vicente, un medio centro que dirige el juego y busca permanentemente los envíos en largo hacia el ariete. El resto, a grandes rasgos, se dedica a defender. Y lo hace con contundencia. De ello puede dar fe Santi Mur, que coleccionó caídas sobre el verde durante todo el encuentro.

Resulta tentador considerar que esa es una propuesta escasa, pero, ¿qué argumentos expuso su adversario para discutir la victoria? Primero salió a mover la pelota con paciencia ante un rival replegado, pero se encontró encajonado por la obstinación de Denis de bajar permanentemente al centro del campo a tocar la pelota, pese a que la indicación recibida había sido meridiana: «pégate a los centrales y busca la portería».

La portería es lo único que no encontró Daniel Pablo en la primera acción ofensiva de su equipo. Recibió el esférico pegado al costado derecho y fue driblando a cuantos rivales le salieron a su paso hasta que su chut cruzado no encontró ni un rematador ni la red. Un espejismo porque ya no volvió a subir más por su banda.

Sólo Santi Mur por la izquierda abría alguna grieta en la más que tranquila defensa del Porvenir, reforzada por el hecho de que nadie amenazara su espalda. Ello le hizo defender cada vez más arriba, lo que aún redujo más el espacio respecto a un centro del campo que se fue imponiendo a la dupla inédita formada por Eduardo Enfedaque y Toño Catalán. Ese domino permitió alimentar de más balones a Bolea.

MIguel Cantería remata dentro del área pequeña contra el cuerpo del portero Fernando Penco.

El delantero del Porvenir fue objeto de un penalti muy claro cuando tras un centro desde la banda derecha se llevó una patada fortuita de David González en el intento de éste por anticiparse y despejar el esférico. Y luego tuvo un mano a mano con Dani Laparra fruto de un error en el pase del propio González jugando desde atrás.

Llegaron las desgracias en forma de lesión. Primero fue Alberto Duarte, reemplazado por Deoni. Luego, el apriori grave percance sufrido por Sergio Molinés.

Seguir sosteniendo el 0-0 inicial y jugar con un futbolista menos durante varios minutos hasta el ingreso en el campo de Miguel Cantería, no le debieron de parecer suficientes tareas a Toño, que para salir de una banda con el balón en sus pies se metió en la boca del lobo y de allí no quiso salir ni aunque Enfedaque le ofreciese una vía de escape con un apoyo de cara. Bolea no desaprovechó el regalo y adelantó al Bar Porvenir (0-1).

Tras el descanso, el Athletic Rompeolas pareció mostrar algo más de intención, pero el segundo tanto de los visitantes, obra del extremo Alejandro Millán, complicó sobremanera la remontada. Una volea de Santi Mur, en otra jugada de nuevo muy protestada por los jugadores rivales por un posible fuera de juego inicial, devolvió la ilusión y la esperanza al Athletic Rompeolas por espacio de apenas un minuto, el tiempo que le costó a Alejandro Millán volver a desbordar por la parte derecha frente a un impotente José Miguel Sierra, que sólo acertó a tropezarse con él dentro del área y acumular su segundo penalti (tonto) en dos partidos.

Con todo nuevamente perdido, Deoni se incorporó al centro del campo, Mario ingresó en el once para colocarse como central y Santi se situó como delantero. Las ocasiones llegaron a fuerza de empujar, pero Miguel Cantería no anduvo fino en el remate en boca de gol.

El Athletic Rompeolas entró definitivamente en barrena con el anarquismo de Denis, enfrascado en un juego autárquico que nadie entiende y que a nadie beneficia, salvo al rival. Si parte de delantero, abandona la punta de ataque y no da salida al centro del campo. Si se le colca en la banda, se va al centro (o a la otra banda). Si está de espaldas con la pelota, se intenta dar la vuelta. Si la jugada pide velocidad, él la frena. Si requiere un pase, él encara y recorta.

El cuarto de la mañana llegó en un contragolpe en el que David González midió mal su salto de cabeza en el centro del campo, lo que dejó la pista libre para el despegue de Alejandro Millán, que redondeó su actuación con el tercer tanto de su cuenta particular tras superar a Dani con una vaselina.

Los de casa volvieron a evidenciar una falta de agresividad y nervio alarmantes. Bien es cierto que la acumulación de ausencias de medio campo para arriba lastró sus posibilidades, pero el Bar Porvenir es un buen ejemplo de que si se tienen las ideas claras, se puede sacar mucho partido de los recursos escasos.

Entonces, ¿quién amenazará a la defensa del Rayo Pinares? ¿Quién correrá al espacio?


 


 J1 19/09/09 BAR ESTUDIANTIL 6 - ATHLETIC ROMPEOLAS 2

Demasiado Estudiantil para comenzar


Posadas controla el balón ante su marcador

El Athletic Rompeolas ha caído este domingo con claridad (6-2) frente al Bar Estudiantil en su regreso a la competición tras un año y medio de parón obligado por la pandemia. El choque se ha decantado en el segundo tiempo tras una primera parte en la que el conjunto avispa ha sido capaz de contener las constantes acometidas de los locales e incluso se ha colocado por delante en su primera aproximación, minuto 3, por medio del debutante Eduardo Enfedaque, que ha remachado a la red un centro desde la izquierda tras un control previo con la cabeza.

La ventaja mínima ha reforzado la idea del Rompeolas de ceder terreno y arropar el centro del campo frente a un rival poderoso en ataque que ha disfrutado de numerosas ocasiones de gol, que no han fructificado por desacierto propio y la buena actuación del portero avispa Keylor, también debutante. Sus intervenciones, tanto en los mano a mano con Eduardo Giménez como en las paradas abajo, han librado al Rompeolas de sufrir un correctivo aún más serio.

El caso es que el empate ha llevado en el último minuto del primer tiempo por un error evitable de la zaga visitante. Sierra ha dudado por dos veces en una situación que obligaba a despejar de cabeza sin contemplaciones y, cuando ha querido ser contundente, ha sufrido un resbalón y se ha llevado por delante al atacante azulón dentro del área. Keylor ha adivinado la intención de Borja Barros, pero no ha evitado que convirtiera la pena máxima.

Al poco de la reanudación, un saque de esquina cerrado al primer palo ha sido prolongado al segundo, donde libre de marca ha aparecido el impetuoso Ismael Sánchez para cabecear a placer el 2-1.

El partido se ha abierto y, a partir de entonces, Eduardo Giménez, ariete diferencial en la categoría que en el primer tiempo había sido bien sujetado por Joaquín por la derecha, se ha desatado y ha convertido la banda izquierda en una autopista por la que ha ido dejando tirados en la cuneta una vez tras otra a cuentos tímidamente le salían al paso. Ni un agarrón, ni una falta. Denis y Rubén Gormaz han dado el relevo a Enfedaque y Rubén de Mingo para tratar de dar un nuevo aire al ataque avispa, pero no han logrado enganchar con un centro del campo ya muy castigado.

El local Pablo Navas ha hecho el 3-1 tras otra muestra de blandura del Rompeolas. Un ventaja clara que por un momento ha parecido quedar comprometida por el golazo logrado por David Posadas desde la frontal del área con otro chut que se ha alojado en la escuadra derecha de Correas, calcado al que logró recientemente en ese mismo escenario en un partido entonces amistoso.

Pero la reacción del Rompoelas se ha quedado en un amago. Giménez ha seguido abusando de su superioridad y al minuto ha devuelto la ventaja de dos goles con una diagonal electrizante hasta batir a Keylor.

De ahí al final, el centro del campo del Rompeolas ha perdido el sitio y la defensa ha hecho aguas. Rober ha aguantado con un tirón casi todo el choque, Posadas arrastraba una ingle maltrecha y un golpe en el tobillo izquierdo y David González se ha exprimido hasta el final pese a sus evidentes gestos de dolor. El Estudiantil ha seguido atacando sin piedad y ha engrosado el resultado con dos tantos más de Juan Álvarez.