Athletic Rompeolas 2 Sporting Oliver 0

Victoria fruto del tesón 

El Rompeolas se lleva los tres puntos frente al Sporting Oliver con goles de Joaquín y Héctor

Augusto, uno de los tres debutantes, dio las dos asistencias de gol y demostró su velocidad por la banda derecha

Héctor logra el gol de la tranquilidad para el Athletic Rompeolas.

Héctor logra el gol de la tranquilidad para el Athletic Rompeolas.

Athletic Rompeolas    2
Pablo; Ernesto (David Orcajo, 40), Arrébola (Jose María, 65), José Antonio, Kike (Mario, 48), Julio, David González, Augusto (Abdel, 77), Joaquín, Héctor, Dani.
Sporting Oliver            0
Cabezón; Vázquez (Gutiérrez, 54), Rivera (Jiménez, 64), Giménez, Lafuente (Franco, 54); Vieira (Lacosta, 70), González, Ortego, Lajusticia, José García (Rafael García, 40); López.
Goles: 1-0, min. 28: Joaquín. 2-0, min. 72: Héctor.
Árbitro:  Antonio Gracia Cucalón. Mostró cartulinas amarillas a Ernesto, Joaquín, Héctor y Mario, por el Athletic Rompeolas, y a Rivera, Ortego, Gutiérrez y Rafael García, por el Sporting Oliver.
Incidencias: Mañana fresca en la que sopló el cierzo. Debut del Rompeolas como local en el García Traid. En las filas locales debutaron hasta tres nuevos jugadores: Augusto, Mario y José María.
GARCÍA TRAID.  El Athletic Rompeolas aterrizó de pie en su estreno como local en el campo del García Traid y sumó frente al Sporting Oliver sus tres primeros puntos después de un partido muy trabajado, sin exquisiteces creativas en el centro del campo, pero con una gran derroche de esfuerzo, en el que debutaron hasta tres de sus nuevas incorporaciones: Augusto, autor de dos asistencias de gol, Mario y José María.
Frente a un rival que venía de golear a La Taberna de Chipi (3-0), los de Kike salieron bien plantados y casi a la media hora encontraron el premio a su consistencia por medio de Joaquín. Sobre esa ventaja construyeron una madeja en la zona ancha y no sufrieron grandes agobios, pero lo cierto es que los visitantes contaron con opciones suficientes para igualar la contienda. La buena actuación de Pablo, bien colocado y muy seguro en las salidas por alto, y la capacidad de sufrimiento de sus compañeros, evitaron el empate. Y, en los últimos minutos, coincidiendo con el bajón físico y el desánimo del rival, Héctor logró el tanto de la sentencia para redondear una victoria muy trabajada, como casi todas las que logra la escuadra naranja.
Kike insistió en la defensa de la pasada jornada frente al Bar Estudiantil, con José Antonio y Arrébola como pareja de centrales, Ernesto y él mismo de laterales. No lo tuvieron fácil, dada la velocidad de Ortego por la derecha, la habilidad y la pegada de Lajusticia por la izquierda y la lucha constante de López por el centro.

Kike sale despedido tras un salto de cabeza en el centro del campo.

 

Pero la gran batalla volvió a estar en el centro del campo. El Sporting Oliver planteó un triángulo formado por González, García y Vieira, este último que tantas pesadillas provocó la pasada temporada a los naranjas. El Rompeolas respondió con la lucha constante de dos jabatos como el capitán Julio y David González, muro reforzado con la labor alternativa de Joaquín y Héctor.

El conjunto naranja tardó quince minutos en asomarse al área de Cabezón, pero la llegada fue un serio aviso: David González se asoció con Héctor por el centro y luego se desdobló por la banda izquierda, centró raso y, en carrera, Dani, dentro del área, remató como al lateral de la red.
Dani no puede corregir la posición del cuerpo y remata al lateral de la red.

Dani no puede corregir la posición del cuerpo y remata al lateral de la red.

La respuesta visitante llegó de parte de Vieira, cuando poco después enganchó una volea al borde del área que se marchó ligeramente alejada del marco de Pablo. El conjunto visitante acaparaba más la pelota y sus llegadas se venían mediante varios saques de esquina cerrados y alguna falta colgada al interior del área. En casi todas las ocasiones la muralla del Rompeolas respondió expeditiva.
Esa solidez le dio pie para buscar el primero de la mañana, que se gestó de manera inverosímil en el minuto 28, con un balón profundo de Kike que acabó felizmente desviado hacia la banda contraria, donde Augusto encontró una pista de atletismo donde demostrar su dote de velocista hasta ganar la línea de fondo y centrar de primeras al interior del área pequeña, donde Joaquín, incisivo durante toda la contienda, estuvo atento para empujar a la red.
El Rompeolas celebra el 1-0, obra de Joaquín a pase de Augusto.

El Rompeolas celebra el 1-0, obra de Joaquín a pase de Augusto.

El Sporting Oliver pudo empatar en un abrir y cerra de ojos tras una colada de Lajusticia por la banda izquierda, en posible posición de fuera de juego según reclamó insistentemente la zaga local, en especial su central Arrébola, pero su vaselina ante la salida desesperada de Pablo no encontró portería.
Lajusticia, el jugador más peligroso del cuadro visitante, volvió a rozar el gol poco después tras un saque de falta botado por José García en el que el delantero del Sporting le ganó la espalda a Ernesto. En el momento que fue a contactar con el balón recibió el impacto de Pablo, que llegó tarde, en un más que posible penalti que el árbitro no vio o no quiso ver. Pese a la tarascada, el atacante del Oliver se rehizo y desde el suelo remató a portería, pero José Antonio despejó bajo los palos para asegurar la victoria por la mínima al descanso.
El inicio del segundo tiempo se demoró varios minutos. El árbitro reclamó el balón al conjunto local y, después de buscarlo por todas partes, el despistado juez recordó que se lo había llevado a su vestuario… Otro que tampoco estuvo atento fue el delegado del Sporting Oliver, quien olvidó comunicar el cambio realizado en la caseta (se marchó José García y entró Rafael García), lo que le acarreó al recién ingresado la cartulina amarilla. Por fortuna, el Rompeolas sí comunicó a tiempo el cambio de Ernesto por David Orcajo en el lateral derecho.
"¿Dónde está el balón?", reclamó el árbitro Gracia Cucalón. Pues en su vestuario estaba.

“¿Dónde está el balón?”, reclamó el árbitro Gracia Cucalón. Pues lo tenía él en su vestuario.

El fútbol discurrió al margen de estas zarandajas y ambos equipos dispusieron de una ocasión para darle un meneo al marcador. Por los locales Dani aprovechó la cada vez más abierta zaga del Oliver para colarse por el centro hasta enredarse en el mano a mano con el portero fuera del área. En esta jugada Gracia Cucalón se llevó el silbato a la boca, pero no lo hizo sonar. Cosa del azar. O del pito, pito, gorgorito.
Mucho más clara fue la oportunidad visitante, con Lajusticia de nuevo a la carga por la banda izquierda. Su centro, raso, fue un regalo de gol al que solo había que colocar la firma, pero López, escandalosamente libre de marca, cruzó la pelota en exceso.
El Rompeolas sintió el alivio de los delincuentes indultados y se vio capaz de seguir resistiendo. Más si cabe ante el bajón psicológico de su oponente, que no mejoró con los cambios, especialmente en la zona de sus laterales, su flanco más débil.
Héctor, de espaldas a portería y ya dentro del área, controló un balón y a la media vuelta conectó una volea que impactó sobre el cuerpo de Giménez, que se protegió con los brazos pegados al cuerpo como se puede ver en la imagen.
Héctor chuta de volea y el balón impacta en el cuerpo de Giménez, que tiene los dos brazos por delante y pegados al tronco.

Héctor chuta y el balón impacta en el cuerpo de Giménez, que tiene los dos brazos por delante y pegados al tronco.

En el minuto 63 Joaquín lanzó una falta con rosca que dio en el palo izquierdo del portal de Cabezón. Pareció entonces que pocas más llegadas habría como esa ante el empuje a la desesperada de los del Sporting Oliver y los regalos que una vez más concedió el conjunto naranja. Regalos fueron una vez más los despejes mal dirigidos, las dudas en las anticipación, las faltas cándidas cerca del área por poner las manos en los saltos de cabeza, los controles fallidos dejando balones muertos a merced del rival…
Para colmo de males Arrébola pisó mal con sus zapatillas de suela de ‘turf’ (dónde se ha visto, por cierto, que un central utilice unas zapatillas con tan escaso agarre) y Kike tuvo que recomponer la defensa: Mario, que había sustituido precisamente a Kike pasó entonces a jugar de central junto a José Antonio, David Orcajo quedó por la derecha  y otro debutante, José María, se colocó en el lateral izquierdo.
Pese a las facilidades ofrecidas por los locales, el Sporting Oliver cada vez se mostraba menos capaz de lograr el empate. La frustración debió de apoderarse de alguno de los visitantes, porque en una acción en el centro del campo, su capitán González, que se pasó el partido ofreciendo supuestas clases magistrales de fútbol (“¿quieres que te enseñe?” fue su machacona frase pretendidamente provocadora), soltó una patada a Joaquín sin balón de por medio y a la vista del árbitro, en línea con la jugada y sin que a éste nadie le tapase la visión.
Ante la flagrante agresión de González, que no encontró respuesta en el futbolista del Rompeolas, el árbitro Gracia Cucalón quedó paralizado en un primer momento y luego se limitó a poner cara de pánfilo y señalar falta a favor del cuadro visitante para indignación del banquillo del Rompeolas.
Cabe recordar que ese mismo jugador, que volvió a demostrar más bien poco sobre el césped, ya fue expulsado frente al Rompeolas por protestar en el encuentro de la pasada temporada disputado en el feudo del Sporting Oliver.
Héctor bate a Cabezón y sube el 2-0 definitivo.

Héctor bate a Cabezón y sube el 2-0 definitivo para alegría de los locales.

De la consiguiente guerra de nervios sacó tajada el Rompeolas. Kike andaba buscando la forma de reforzar el centro del campo y desde el banquillo volvió a ser tocado por la fortuna. Movió a Augusto de la banda al centro y el italiano capturó una pelota dividida y fabricó una asistencia magnífica para Héctor, que se escapó por el centro y superó al portero visitante en su media salida. El 2-0 dio la tranquilidad que hasta entonces había faltado y permitió vivir sin congoja el último tramo del partido, que el árbitro quiso se prolongara hasta ocho minutos por encima del tiempo establecido cuando había anunciado que añadiría sólo cinco.
El Sporting Oliver multiplicó sus llegadas a las inmediaciones del área, pero Pablo dio un recital de salidas por alto y manos salvadoras que evitaron el picante en el tiempo de añadido.
Pablo se mostró muy seguro por alto.

Pablo se mostró muy seguro por alto.

 

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