Athletic Rompeolas 2 AD Bar Estudiantil 1

Vivir para sufrir

El Athletic Rompeolas vence por la mínima al Bar Estudiantil después de desaprovechar oportunidades claras para haber goleado

Los goles de Joaquín y Posadas ponen tierra de por medio, pero la lesión de Coke y un penalti absurdo de Pablo transformado por Lorenzo reavivan a los visitantes

Futbol Zaragoza. Posadas, autor del segundo gol del Rompeolas, reconoce la buena asistencia de Joaquín (dorsal 19).

 

Athletic Rompeolas   2 

Pablo; David Orcajo (Ángel, 76), José Antonio, Mario, David González; Julio, Arrébola (Kike, 76), Ernesto (Alberto, 62), Joaquín; Coke (Augusto, 39), Posadas.

Bar Estudiantil           1

Eduardo Casorrán; Pinilla, Peralta, Navas, Ferrer; De Álvaro, Cerro, Argachal, Roberto Casorrán; Barros, Lorenzo.

Goles: 1-0, min,. 13: Joaquín. 2-0, min. 42: Posadas. 2-1,min. 45: Lorenzo, de penalti.

Árbitro: Huera Algarate. No mostró ninguna cartulina en un partido muy deportivo.

Incidencias: Mañana muy fría en el García Traid. La previsión a las 8.30 de la mañana era -1º y se cumplió con creces. El campo apareció cubierto de una capa blanca de rosada. Al filo del descanso Coke cayó lesionado (esguince de tobillo), por lo que tuvo que retirarse.

GARCÍA TRAID. Si no se sufre, no sabe igual. El Athletic Rompeolas parece abonado desde hace tiempo a esta idea masoquista que le lleva a conceder opciones a su rival hasta ver seriamente comprometidos los puntos.

Frente al Bar Estudiantil, en el primer encuentro del nuevo año, los de Kike desaprovecharon numerosas ocasiones muy claras de gol y regalaron un tanto a su oponente con un penalti innecesario cometido por Pablo. El séptimo triunfo de la temporada en la Segunda Preferente de fútbol laboral Zaragoza  pudo culminar una mañana tan heladora como plácida, tras un primer tiempo de buen juego local, pero acabó llegando de manera agónica por 2-1, con los naranjas pertrechados atrás, pidiendo la hora y hasta intentando perder tiempo en un saque de esquina.

Fue un desperdicio visto el juego exhibido durante los primeros 40 minutos. El Rompeolas gobernó el centro del campo con el criterio de Coke en cada salida de balón y el trabajo de achique de Julio y Arrébola. El eje de la zaga se mostró firme con José Antonio y un muy serio Mario, además del siempre seguro David González. Más dudas ofreció su tocayo David Orcajo, muy atareado con el marcaje a Barros.

El Bar Estudiantil, justo de efectivos (presentó doce fichas y no hizo ninguna sustitución) y poco intenso, se dejó dominar y esperó que la suerte le sonriera al contragolpe con las galopadas de Barros y, sobre todo, Lorenzo, su jugador más peligroso.

 

Augusto, 'piedi freddi'

La mañana era gélida. El García Traid apareció cubierto por una fina capa de rosada y en el vestuario quien más y quien menos se hacía el remolón para cambiarse. Augusto, quien apenas trajo ropa de abrigo y comenzaba el choque desde el banquillo, sí encontró solución para quitarse el frío de sus pies. Sacó de su bolsa un secador y sus 'piedi' dejaron por un instante de estar 'freddi'.  
Conócelo

 

 

Bastó que Coke acaparase un poco el balón cerca de la frontal del área para generar la primera gran ocasión del encuentro. El atacante ratonero del Rompeolas se adentró en el área sorteando y arrastrando a varios rivales y acabó sirviendo en bandeja una asistencia de gol que Arrébola, a puerta vacía, convirtió en un melón fuera de temporada.

El entrenador visitante se desesperaba viendo la facilidad con la que los de naranja manejaban el balón. Lo que no podía imaginar es que además su defensa se dispararía en el pie. Uno de sus zagueros cedió el esférico atrás hacia su portero, pero el envío cayó a los pies de Joaquín, que se había quedado enganchado en la operación retorno al centro del campo (mucho cargamento navideño). El regalo no pudo por más que aprovecharlo chutando a puerta a la media vuelta y casi con la puntera, 1-0.

Futbol Zaragoza. Joaquín es felicitado por sus compañeros tras lograr el primer tanto del partido.

La ventaja asentó aún más a los locales, que siguieron buscando la portería de Eduardo Casorrán. En el minuto 17 Ernesto se encontró un balón suelto al borde del área y, quizá porque no se lo esperaba o porque no suele verse en esa tesitura, disparó de primeras desviado.

El conjunto de La Cartuja se sentía ahogado en la salida desde atrás y sólo podía echar mano del recurso del balón largo a partir de los envíos de Navas y Cerro. Poco más necesitó en el choque de la primera vuelta para golear al Rompeolas y en esta ocasión también le pudo bastar. Porque, pese a la sensación de fortaleza que transmitía la escuadra naranja, su idiosincrasia le hace buscar alicientes. ¿Que el duelo puede quedar resuelto en 15 minutos? Allá que va una pérdida, un mal golpeo, un despiste y hasta un enredo.

Pero era todo demasiado bonito y plácido. Hacía falta picante a juicio de la enfermiza manía del Rompeolas de complicarse la vida

Un despeje de cabeza de José Antonio hacia atrás habilitó a un Roberto Casorrán descolgado en posiciones de ataque, pero el centrocampista del Estudiantil sólo acertó a disparar desde lejos a las manos de Pablo.

Pero mientras tanto, la superioridad de los locales seguía plasmándose en llegadas propicias. Posadas y Joaquín volvieron a hacer diabluras por la banda izquierda. De sus combinaciones y requiebros salió un centro al área pequeña obra de Posadas. Ernesto, con todo a favor (no había ni portero), remató al larguero. Coke trató de enganchar el balón suelto, pero entre Cerro y Ferrer evitaron el gol.

 

Pese a lo que pueda parecer, el remate de Ernesto no entró, dio en el larguero. ¿Y qué hacía allí José Antonio (11)? 

Los naranjas se sentían muy cómodos, pero la suficiencia suele hacer caer en la pifia. Que si un pase insustancial en horizontal en defensa, que si te la devuelvo por alto de espaldas, que si vas tú o voy yo… El enredo fue creciendo hasta lo grotesco. Hasta que Barros se vio con opción de disparo dentro del área y probó suerte cruzando su chut en exceso. Definitivamente, el Bar Estudiantil seguía respirando gracias a la torpeza de su oponente.

Pero la mala noticia fue sin duda la lesión de Coke. Un tobillo más suelto de lo normal, el verde helado, el sobrecargo navideño… y el pie acabó doblado debajo de la articulación. Cuando no aprovechas el viento a favor, prepárate para cuando role. Por delante, todo un segundo tiempo para conservar esa ventaja mínima ante la posible reacción del Bar Estudiantil. Y sin el director de juego.

Coke, de rodillas en el suelo tras caer lesionado justo antes del descanso. Tuvo que ser sustituido por Augusto.

La solución de emergencia fue situar a Augusto como delantero centro y retrasar a Posadas para mantener el balón. Y a los dos minutos de la reanudación pareció llegar la sentencia. Arrébola robó un balón en el centro del campo, Joaquín se subió a la moto y en un momento se plantó cerca del área. En carrera, levantó la cabeza y dio un pase adelantado y raso a Posadas, que se inventó un globo al primer toque que dejó a Eduardo Casorrán con el molde.

Pero era todo demasiado bonito y plácido. Hacía falta picante a juicio de la enfermiza manía del Rompeolas de complicarse la vida. Lorenzo corrió dentro del área a por un balón que se iba escorando a la derecha y Pablo, que bajo los palos sigue devorado por la ansiedad, salió impetuoso como un tren de mercancías sin frenos y se lo llevó por delante. Penalti. El propio Lorenzo lo transformó, no sin apuros, porque el portero del Rompe estuvo a punto de sacar el disparo con su brazo izquierdo.

 

 

Con el 2-1, el guion pudo derivar en pesadilla, pero lo cierto es que no era el día del Bar Estudiantil, que sólo progresaba con envíos largos y seguía flojeando atrás. Un centro pasado llegó dentro del área a los pies de Joaquín, quien con todo a favor no acertó más que a rematar muy blandito.

Luego llegó la jugada circense de la mañana, en la que Arrébola en boca de gol golpeó el balón como lo hubiese hecho alguno de los hermanos Tonetti y Augusto completó el número aportando sus característicos jeribeques. Dos ocasiones manifiestas para haber zanjado el melodrama. Pero tampoco.

El miedo asomó a partir de entonces. El Bar Estudiantil comenzó a creerse capaz de empatar. Lorenzo lanzó una falta al borde del área a las manos de Pablo después de que éste, para desesperación del banquillo local, sacase el escalímetro y el nivelador para colocar la barrera (no os perdáis el audio del vídeo).

 

Alberto saltó al terreno de juego en detrimento de Ernesto para reforzar la zaga y que de paso David González, con nuevo destino, batallase en el centro del campo. La tendencia de los locales fue echarse atrás y salir tímidamente al contragolpe. Había pavor a cualquier acercamiento del rival.

Mario cayó al suelo en defensa fruto de un choque y David González, cuando ya era imparable su ofensiva contra Casorrán, detuvo su carrera por echar el balón fuera. Hasta ese extremo llegaron las concesiones. Kike y Ángel salieron en el minuto 76 para terminar de apuntalar los últimos minutos. Se sufrió demasiado. Se perdió una buena ocasión para disfrutar y haber al menos equilibrado el ‘golaverage’ particular con el Estudiantil (4-1 en la primera vuelta).

 

 

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El Athletic Rompeolas derrota con apuros al Bar Estudiantil (2-1) después de haber desaprovechado numerosas ocasiones claras de gol
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