La Taberna de Chipi 1 Athletic Rompeolas 3

La clase no caduca

Coke rescata al Rompeolas con dos goles, el segundo tras una fantástica maniobra individual

Los de Kike se mostraron muy imprecisos con la pelota y sufrieron pese a haberse adelantado por medio de Posadas

 

Coke, justo después de rematar de cabeza a la red el 1-2.

Coke, justo después de rematar de cabeza a la red el 1-2.

La Taberna de Chipi    1 

Río; Pina, Hernández, Mayayo, Moreno; Marcuello, Jasón Marín (Mainar, 64), Borque, Sudki (Álvarez, 53), Arturo Marín (Cosmin, 72), Lasheras (Berges, 64).

Athletic Rompeolas     3

Pablo (Javi, 40). David Orcajo (Mario, 52), Arrébola (Kike, 75), José Antonio, David González; Julio, Guille, Coke, Joaquín, Héctor; Posadas.

Goles: 0-1, min. 9: Posadas. 1-1, min. 47: Marcuello. 1-2, min. 63: Coke, de cabeza. 1-3, min. 32: Coke, de vaselina.

Árbitro: Luis Belsué. Mostró cartulinas amarillas a Mayayo, de La Taberna de Chipi, y a José Antonio y Guillermo, por el Athletic Rompeolas.

Incidencias: Partido de la quinta jornada de la Segunda Preferente Laboral. Buena temperatura.

 

TORRE RAMONA. La aparición del ilustre Coke en la alineación del Athletic Rompeolas por primera vez en esta temporada trajo la luz allí donde normalmente sólo abundan la penumbra y las penurias. El equipo de Kike, que en esta ocasión presentó un centro del campo con mayor capacidad para manejar la pelota y construir el juego con cierto sentido, logró adelantarse en el marcador frente a La Taberna de Chipi gracias a un mejor arranque, pero luego cedió el control y fue arrinconado por su rival hasta el punto de ver peligrar incluso el empate.

Y ello pese a algunas debilidades del cuadro local, empezando por la portería, un problema el de no poder alinear a un portero puro que arrastra desde la pasada temporada (el Rompeolas esta temporada tiene la fortuna de contar con tres porteros de garantías). Otra cuestión es la pérdida de potencial ofensivo. Nada queda (al menos por lo que se pudo ver en este encuentro) de aquellos extremos y sus correrías destrozando las defensas rivales. Ahora La Taberna de Chipi combina por dentro, con Arturo Marín y Marcuello como motores del juego.

 

Nuevo gol de Posadas 

Sólo la estrella de Coke menudo ariete naranja pudo iluminar a un equipo desnortado que se había perdido en una maraña de pases defectuosos y marcajes laxos y apenas podía salir de su campo con el balón controlado.

Poco importó que el choque se pusiera de cara muy pronto, minuto 9, cuando Posadas sumó una diana más a su cuenta particular tras remachar a la red una asistencia medida de Héctor, que previamente había cogido la espalda a una zaga lenta en la salida.

Posadas bate al portero Daniel Río de La Taberna de Chipi.

Posadas bate al portero Daniel Río de La Taberna de Chipi. Era el 0-1.

Joaquín tuvo el 0-2 justo después con un doble remate dentro del área pequeña pero en ambos casos ni el balón quiso entrar ni ningún compañero estuvo cerca para empujarlo a la red.

La conexión entre los peloteros Coke, Posadas, Héctor, Joaquín y el reaparecido Guillermo (este último todavía justo de fuelle) dejó de funcionar en el momento más inoportuno, cuando se requería pausa y calma con el balón. Los locales reaccionaron y provocaron numerosos desajustes en la zaga del Rompe. José Antonio vio la cartulina amarilla por reiteración en las faltas y Arrébola tuvo que despejar de espaldas un remate que ya cogía puerta. Todavía durante la primera parte el incipiente dominio local no se tradujo en llegadas claras al área de Pablo, que salvo una salida por alto resuelta con autoridad y algún chut centrado, apenas sí tuvo trabajo.

El segundo tiempo comenzó con una buena oportunidad para el Rompeolas. Coke se escapó por la parte derecha y asistió a Posadas con un pase en diagonal que lo dejó solo delante de Río. Cuando el ariete naranja se disponía a disparar sintió un agarrón de uno de los centrales y por ello protestó.

Tras esa llegada, el equipo de Kike se sumió en la imprecisión y el desorden y apenas se despegó del agobio de su rival. Durante esa travesía por el desierto, La Taberna de Chipi se mostró más entero y desarboló el centro del campo del Rompe con su juego interior, nutrido en gran medida por los movimientos libres de marcaje de Arturo Marín, el siete a la espalda, por si los centrales naranjas aún lo siguen buscando.

Guillermo, del Rompeolas, es presionado por Arturo Marín.

Guillermo, jugador del Rompeolas (de naranja y negro), es presionado por Arturo Marín.

El premio a su mayor empuje llegó sin embargo a balón parado. Una mano de Julio cerca de la frontal derivó en un balón colgado a la olla que Marcuello, libre de marca en el segundo palo, remató plácidamente a la red batiendo a Javi, que en el descanso había reemplazado a Pablo.

Marcuello escapa de la vigilancia de Joaquín y bate a Javi de cabeza.

Marcuello escapa de la vigilancia de Joaquín y bate a Javi de cabeza.

El duelo se había ido volcando poco a poco del lado local y, pese a ello, producía urticaria ver que el empate había llegado a balón parado. Eso tampoco espoleó al Rompeolas, que perdía el balón con suma facilidad en su propio campo y no era capaz ni de enviar balones en largo para que corriera Posadas mientras el equipo cogía aire.

A Javi le tocó en suerte el tiempo del ajetreo, los balones colgados al área, los sustos por alto y los disparos cerca de los postes. El meta del Rompe se lució con una estupenda parada abajo que evitó lo que ya se daba como segundo tanto local.

Javi sale de forma poco ortodoxa a palmear un balón entre una maraña de defensores y atacantes de los dos equipos.

Javi sale de forma poco ortodoxa a palmear un balón entre una maraña de defensores y atacantes de los dos equipos.

La tormenta cesó en el minuto 63. Por fin al centro del campo del Rompeolas se le ocurrió que si bien no era el día para acaparar la posesión del balón, al menos sí podía echar mano del desplazamiento en largo. Un cuarto de hora llevaba tirado en una banda Posadas aguardando a que le lanzaran un hueso mientras decidía si esa mañana era galgo o podenco.

Un grito desde el banquillo sugirió este recurso, y en esto que Héctor levantó la cabeza y lanzó al espacio que corrió a ocupar Posadas. Éste apuró la banda y forzó un saque de esquina que Joaquín sirvió templado y con regalo sorpresa: Coke, sobrado de talento, pero justito de centímetros, se elevó por encima de Arturo Marín (otra vez un atacante errando en el marcaje defensivo) y remató a la red el 1-2.

Un instante antes del gol de Coke. El portero Río ya no llegará y el resto de defensores no podrán impedir el remate de Coke.

Un instante antes del gol. El portero Río ya no llegará y el resto de defensores no podrán impedir el remate de Coke.

La nueva ventaja tampoco sirvió para serenar al Rompeolas, que siguió naufragando en el centro del campo y en el eje de la defensa. Una y otra vez José Antonio (señalado con una tarjeta amarilla) saltaba al centro del campo cual kamikaze para salir al paso de Marín.

Pero dio igual porque Coke ya estaba desatado. Había desempolvado su libro de magia y de entre sus numerosos artificios escogió un conjuro para convertir por un instante al central Mayayo en una figura de cartón piedra. De espaldas a la portería, un simple amago y un giro rápido delante del bote del balón aéreo quebraron la anquilosada cadera del zaguero local y lo dejaron solo con metros por delante para recrearse en la suerte del gol. Y vaya si lo hizo. Templó, miró al tendido y lanzó una suave vaselina que se elevó por encima de Río hasta que el balón besó las mallas.

 

Mal camino lleva La Taberna de Chipi si domina y acumula méritos pero acaba perdiendo. Pocos síntomas de mayor flaqueza que ese.

Para colmo de males Marín pidió el cambio poco después y la ofensiva local quedó resumida en el músculo y el empuje del centro del campo. Arrébola pidió otra vez el cambio por soleares tras un nuevo zapateado con sus aquí cuestionadas zapatillas de suela turf (TF).

Aún tuvo Coke la oportunidad de rematar su actuación con otra galopada por el centro con la que se quedó delante del portero Río, pero este aguantó el tipo y paró la pelota con los pies.

Hasta con la mirada despeja el peligro Javi.

Hasta con la mirada despeja el peligro Javi, portero del Rompeolas.

De ahí al final, se sucedieron varios intentos locales por recortar distancias , pero el partido se resolvió como quiso y cuando quiso Jorge. Porque el domingo que él está, el sol casi siempre acaba saliendo.

 

 

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