La AD Huérmeda también tropieza en el Pirulí

Athletic Rompeolas 1 – AD Huérmeda 0.

El Athletic Rompeolas derrota en su feudo a otro de los favoritos al ascenso con una pillería de Coke

El conjunto de Kike, firme en defensa, encadena su tercera victoria consecutiva y cuatro partidos invicto

Futbol Zaragoza. Julio tapa las opciones de pase del lateral izquierdo de la AD Huérmeda, Quevedo (dorsal 3).

 

Athletic Rompeolas  1 

Pablo; Sierra, Alberto (Mario, 19), José Antonio, David González; Arrébola, Julio, Augusto (Ernesto, 53), Joaquín (Kike, 68); Coke, Posadas (Ángel, 83).

AD Huérmeda            0

Longares; Gil, Cristian Anquela, Aznar (Víctor García, 41), Eduardo Quevedo; Jorge García, Gimeno, Óscar Quevedo, Sancho; Pablo, Pedro Anquela.

Goles: 1-0, min. 10: Coke.

Árbitro: Asensio y Guajardo, Ignacio. Mostró cartulinas amarillas a los locales Augusto, Coke y José Antonio y a los visitantes Aznar, Víctor García y Gimeno. Además, expulsó al entrenador visitante tras amonestarle en dos ocasiones.

Incidencias: Mañana fría. Iñaki presenció el partido desde la banda. En el minuto 19, Alberto, defensa del Rompeolas, cayó lesionado tras ser atropellado por el portero visitante en un balón suelto dentro del área. Como resultado, tuvo que ser sustituido. El impacto y la posterior caída le produjeron una luxación de su hombro izquierdo y un esguince grado II de su tobillo derecho.

GARCÍA TRAID.  El Athletic Rompeolas contribuyó a comprimir la cabeza de la clasificación derrotando a la AD Huérmeda con un solitario tanto de Coke tras un partido muy serio, en una jornada en la que pincharon los tres de arriba.

Los de Kike volvieron a demostrar lo bien que se le dan los conjuntos más potentes de la Segunda Preferente de fútbol laboral, algo que, de mantener una mínima regularidad en esta segunda vuelta, les permitiría volver a colarse otro año más entre los mejores.

Salieron más concentrados y con las ideas muy claras. Marcajes estrechos y salida rápida al contragolpe. Del rival, archiconocido a estas alturas, temían su contundencia, su poderío a balón parado y en las segundas jugadas y su contragolpe letal. Esperaban la gran amenaza en vanguardia del ariete Víctor García, pero éste no apareció hasta después del descanso, con el resultado ya en su contra. Menos dolores de cabeza.

El Rompeolas formó con Pablo bajo los palos (esta vez no hubo pasarela de porteros como en la primera vuelta); una defensa robusta como pocas veces con David González y Sierra en los laterales y José Antonio y Alberto como pareja de centrales; un centro del campo formado por la armadura de Arrébola, el galope de Julio y los puñales de Joaquín y Augusto por las bandas; y Coke y Posadas de enlaces a los que siempre recurrir en territorio enemigo para refugiarse con la pelota.

Pero tanto despliegue pudo venirse abajo al poco de empezar. Alberto llegó sobrado al corte pero dudó entre echarla fuera o liarse a amagar y hacer un recorte. Al final regaló un despeje lateral que Óscar Quevedo aprovechó para ganar la línea de fondo y centrar al área pequeña, donde Pedro Anquela remató de primeras y Pablo reaccionó despejando a saque de esquina.

El Rompeolas se recompuso del susto y comenzó a progresar por la banda izquierda. Tras un inocente balón perdido al que Joaquín no pudo llegar, en el posterior saque de banda Coke le robó la cartera al central Aznar y elevó el balón lejos del portero Longares, 1-0.

La reprimenda del banquillo visitante no despertó a los suyos, que poco después volvieron a pifiarla a balón parado. Coke envió con rosca al corazón del área, territorio verde con hasta siete jugadores para despejar. Cristian Anquela no acertó a despejar, Longares no atrapó el esférico y Alberto, único intruso naranja que siguió la jugada, estiró la pierna tratando de meterlo en la red antes de ser atropellado por un desemedido Longares. El balón salió por encima del larguero y el central del Rompeolas cayó lesionado.

La AD Huérmeda casi encaja el segundo pese a defender la jugada con seis jugadores de campo más el portero, siete.

 

Mario salió en su lugar y volvió a mostrar buena colocación y concentración.

Bien porque se buscara el camino directo o por la contundencia mostrada por ambos en el centro del campo con faltas sin miramientos, las principales aproximaciones continuaron siendo a balón parado. En una de ellas, Pablo se pasó de frenada en su salida y se deje la pelota atrás, pero rectificó y con la agilidad de un gato saltó y la atrapó en el aire aguantando el choque con el lateral Eduardo Quevedo.

Pablo vuela para recuperar el balón dentro del área ante Quevedo y Arrébola.

Luego acompañó con la vista un tiro cruzado que acabó saliendo desviado  a su izquierda. El peligro pasó de la meta del Rompeolas y se marchó al área contraria. Sierra ganó la espalda a la zaga bilbilitana con una pared y consiguió colarse dentro del área a trompicones. En el momento de servir en bandeja a Joquín o Coke el segundo de la mañana, Cristian Anquela se arrojó al suelo y despejó a saque de esquina. Joaquín reanudó el juego con un envío muy cerrado que Coke no cabeceó en el segundo palo por un pelo.

Coke, en el segundo palo, está a punto de hacer el segundo gol.

La alternancia en los ataques se vio interrumpida por la aparición en escena del árbitro Asensio y Guajardo, tan sobrado de autoridad como excesivo en algunos de sus comentarios. ¿Venía a cuento compartir con los dos equipos que dice tener tres carreras?. No le sirvieron en cualquier caso para mantener un criterio fijo en el apartado sancionador como luego se vio en el por otra parte complicado segundo tiempo. Sobre el verde se juntaron el hambre con las ganas de comer: Un equipo, el visitante, acostumbrado a la protesta continua, y un árbitro que desde el saludo en su caseta ya demuestra su carácter y que no pasa ni medio desplante. Así, el entrenador de la AD Huérmeda fue expulsado en un momento, casi sin darse cuenta.

 

Apuros por la escasez realizadora

La incapacidad del Rompeolas para cerrar los partidos le lleva de cabeza durante las segundas partes. Da igual las ocasiones que acumule o lo seguro que se sienta, que el rival sigue vivo hasta el final. De las 9 victorias que suma, 6 de ellas han sido por la mínima. Pero claro, seguramente no era el mejor día para reclamar instinto matador frente al equipo con menos goles encajados de la competición (15 hasta ese día).

Por ello el segundo tiempo se esperaba movido. Más si cabe, al comprobar que durante el descanso calentaba el hasta entonces ausente Víctor García. Su presencia en el ataque, su movilidad buscando combinar con el centro del campo y su peligrosidad en el remate elevaban mucho las prestaciones ofensivas de la AD Huérmeda. Los bilbilitanos sacrificaron un defensa, Aznar, dejaron una línea de tres zagueros, y situaron tres puntas arriba: Pedro Anquela, Jesús Pablo y Víctor García.

La nueva distribución y la ventaja en el luminoso hicieron que el Rompeolas diera un comprensible paso atrás. Eso facilitó el dominio visitante, pero no le hizo llegar con la claridad y la frecuencia que hubiese deseado. Arrébola y Julio ya habían sido sacados de zona y los huecos a su espalda estaban siendo aprovechados por Jorge García.

Kike buscó soluciones. Visto que Augusto no podía desbordar a Eduardo Quevedo, lo sustituyó por Ernesto para aportar más músculo defensivo y alguna que otra galopada desahogante.

La AD Huérmeda manejó con soltura la pelota hasta penetrar en campo rival. Allí pecó de precipitación y quizá falta de ideas. Se vieron demasiados envíos excesivamente largos y centros pasados. Sus ocasiones más claras fueron los tiros desde lejos de Jorge García, una salida peligrosa de Pablo que dentro del área y a media altura desvió el esférico con su mano derecha antes de chocar y derribar a un adversario y varios centros globo que el portero del Rompe sacó en dos tiempos sobre la misma línea. Con este último tipo de envío envenenado la AD Huérmeda ya rescató un punto en su feudo la pasada temporada.

Los naranjas respondieron cuando pudieron. David González se fue al ataque y combinó con Posadas, quien picó el balón por encima de la defensa visitante. El centrocampista, algo escorado, elevó el balón con su pierna izquierda y un defensor lo sacó de cabeza debajo de la portería.

Esas alegrías ofensivas y las retenciones de la posesión de Posadas, que cada vez que le llegaba el esférico parecía un base de baloncesto preparando la entrada definitiva a canasta, aliviaron un poco el miedo creciente en la banda al posible empate.

Joaquín ya no regresaba igual a tapar las subidas del lateral por su banda y Kike se dio entrada a sí mismo en esa posición como falso interior para terminar de apuntalar el balance defensivo. Pero aquello no fue un búnker. Coke y Posadas combinaron con calidad en la banda izquierda para llevar el esférico hasta la frontal, donde la basculación de la zaga verde dejó solo a Ernesto, quien chutó fuerte y recto, pero su fe no fue suficiente para doblar las manos de Longares, que desvió a saque de esquina.

Kike también tuvo el segundo de cabeza en el segundo palo a la salida de ese córner y, en el minuto 79 Coke apuró la línea de fondo por la derecha y su centro envenenado hizo esmerarse una vez más a Longares. Con el tiempo cumplido, Ángel suplió a Posadas y la AD Huérmeda metió el miedo en el cuerpo a los locales a balón parado.

 

 

Los últimos minutos fueron de agobio constante con los balones colgados al área.

Hasta seis minutos añadió el árbitro, seis minutos en vilo temiendo lo peor. Pero el Rompeolas, como el Pirulí, resistió en pie. 

*Esta crónica fue redactada aporreando el teclado con los dedos de una sola mano y con una pierna en alto. 

 

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