Dépor Bar Chema 2 Athletic Rompeolas 1

Tropiezo en el día menos indicado

El Athletic Rompeolas cae por dos errores graves frente al Dépor Bar Chema, rival directo, y se complica la salvación

El conjunto blanquinegro se mostró inseguro en defensa y atolondrado en ataque

Róber apura la línea de banda para evitar que salga el balón.

 

Dépor Bar Chema    2

Stefan Stancu; Diego, Miguel Ángel, Ispas, Gary, Daniel Emil, Daniel (Vlasceanu, 54), Bryan (Jesús, 3), Cristian (Rotaru, 63), Wilmar, Mihai.

Athletic Rompeolas 1

Pablo; Ernesto, David González (Dani Laparra, 41), Guillermo, Joaquín; Róber, Joshua, Héctor, Juan; Posadas, Ángel (Edu, 41).

Goles: 1-0, min. 6: Mihai. 2-0, min. 46: Mihai. 2-1, min. 58: Edu.

Árbitro: Adrián Redondo.

Incidencias: Mañana fría y soleada. Acudieron a presenciar el partido el jugador del Rompeolas José Antonio y los habituales Iñaki y Visiedo.

EL RABAL. Errado de principio a fin, el Athletic Rompeolas falló en un día clave y cayó de forma merecida frente al Dépor Bar Chema, lo que complica enormemente su camino hacia la salvación.

Los blanquinegros olvidaron los argumentos que les habían permitido acumular cuatro partidos consecutivos sin perder frente a rivales de la parte alta y volvieron a mostrarse como un equipo débil en defensa y obtuso con la pelota en los pies.

Iba a ser otra convocatoria ajustada de once jugadores, pero el sacrificio y el compromiso de Juan y del todavía tocado David González hicieron que el Rompeolas presentase una alineación más que capacitada para afrontar el choque con incluso dos suplentes de garantías. Un lujo dadas las agonías de las últimas jornadas.

Pero el doble refuerzo de última hora confundió a un equipo que nunca puede olvidar que lleva toda la temporada en el pozo. Fue el peor día para hacerlo. El Dépor Bar Chema ocupaba la penúltima posición, a cuatro puntos de la permanencia, y venía de encajar tres derrotas consecutivas. Era un partido para cocer al rival a fuego lento, jugar con los cinco puntos de ventaja, salir protegido atrás, asegurando ante todo la portería propia, hacerse fuerte en el centro del campo y buscar los contragolpes a la espalda de una defensa endeble.

De haber jugado con 10 u 11 justos, quizá esa habría sido la mentalidad. Pero el Rompeolas salió a pecho descubierto y se llevó un revolcón. Muy pronto se apreció que su juego no fluía. Róber y Joshua, los encargados de mover la pelota en el eje, se perdieron en una serie de combinaciones por el centro y de avances en solitario, mientras Posadas luchaba contra el mundo intentando regatear hasta a su sombra y Juan, pegado a la línea de banda, se ofrecía una y otra vez sin que nadie pareciera verlo.

Pablo, pegado a un palo de su portería, coloca la barrera formada únicamente por su compañero Juan.

Con todo, el problema más serio no estuvo en la falta de conexión atacante. Tras cada pérdida de los blanquinegros, el Dépor Bar Chema lanzaba veloces contragolpes de la mano de Mihai Dragut y de Wilmar Rojas, favorecidos por la candidez de una defensa del Rompeolas en línea. En el continuo baile de centrales, profesión de riesgo en el Rompeolas, esta vez la pareja estuvo formada por David González y Guillermo. Ninguno de ellos hizo la cobertura al otro y formaron junto a Joaquín y Ernesto una línea que invitó en todo momento al desborde.

No habían transcurrido ni siete minutos cuando un envío aéreo y centrado de los locales pilló a la zaga blanquinegra a media salida. Los cuatro que la formaban se quedaron clavados reclamando la para ellos evidente posición de fuera de juego de Mihai Dragut, quien no dudó en seguir su carrera hasta plantarse cómodamente delante de Pablo y enviar el esférico a la red. Era el 1-0.

Otra vez la maldita manía de quedarse parado y reclamar fuera de juego en situaciones de duda para el árbitro. Que si era, que si no era. En la angustiosa situación clasificatoria que vive el Rompeolas y con lo que le cuesta ver puerta, nunca puede encajar un gol de esa manera. El central que no marca debe vigilar la espalda de su compañero y estar presto para correr hacia atrás como una bala. Por eso, en cuanto vea la posibilidad de un envío a su espalda, debe guardar una mínima distancia. Y nunca quedarse parado reclamando nada.

Tras el varapalo recibido, el conjunto blanquinegro se fue de cabeza a por el empate, pero su escasez de ideas con la pelota y el trabajo de presión del centro del campo local convirtieron las jugadas muchas veces en alocadas cruzadas en solitario. Aun de esa manera, llegaron las ocasiones para haber empatado, como la que tuvo Posadas en una jugada maradoniana regateando hasta a cinco rivales que culminó con un buen chut que el portero Stancu desvió a saque de esquina.

Posadas busca un ángulo para ensayar el disparo desde fuera del área.

Para desbrozar el camino hasta el área de Stancu, los jugadores del Rompeolas se auto imponían el imposible de salir airosos de dos y tres regates seguidos por el centro y acabar las jugadas encontrando posiciones cómodas de disparo. Las pérdidas en zona de tres cuartos del campo se sucedían mientras Juan, que en el descanso debía marcharse, se ofrecía una y otra vez pegado a la línea sin encontrar la complicidad de ninguno de sus compañeros. Y ello pese a los gritos lanzados desde el banquillo.

 

Róber ejecuta uno de los escasos cambios de juego vistos por el centro del campo del Rompeolas en el primer tiempo.

Durante en el descanso, en el vestuario del Rompeolas se recordaron conceptos básicos como la necesidad de llegar arriba con pases y no con aventuras en solitario así como el posicionamiento defensivo -tarea encomendada a jugadores no demasiado habituados a esa labor que demasiado bien lo vienen haciendo-. Además, Jesús, una jornada más al mando, quemó las naves dando entrada a Dani Laparra en lugar de un nuevamente lastimado David González (lo que llevó a Pablo a vestirse de corto y ubicarse de central) y a Eduardo por un desdibujado Ángel. El remate fue el gesto de Juan quedándose hasta el final del partido pese a sus compromisos familiares, lo que permitió situarlo en el centro junto a Róber y mandando a Joshua, ya con molestias en su rodilla operada, al costado derecho.

Así las cosas, el conjunto blanquinegro debía adueñarse del centro del campo y llegar con más criterio arriba, además, por su puesto, de elevar una muralla atrás. Pero los primeros escarceos se vivieron en el área de Laparra. Al contragolpe, el Dépor Bar Chema pudo hacer el segundo casi sin anestesia, pero el rematador en cuestión, libre de marca dentro del área y con todo a favor, no conectó bien su chut. Poco importó porque a la siguiente pérdida del Rompeolas en el centro del campo los locales hicieron el 2-0. El central del Rompeolas Guillermo, de forma inexplicable y después de girar el cuello para ver lo que había a su espalda, dejó pasar un balón que le venía perpendicular de un centro desde la banda derecha. El 9 de los locales, muy agradecido por el gesto, volvió a perforar la meta ya entonces defendida por Dani Laparra.

El portero del Rompeolas Dani Laparra, que jugó el segundo tiempo, sale de puños dentro de su área.

El segundo gol en contra no hundió al Rompeolas, que buscó con mayor ahínco la portería rival, pero ya sin orden ni concierto. El equipo se partió en dos y cayó en la precipitación continua. Las pérdidas de balón se sucedieron. Los de blanco y negro parecían estar mal posicionados porque siempre llegaban tarde a los balones divididos y cuando conducían el esférico no veían más que enemigos. Siempre les sobraba un regate, un recorte…

Róber y Juan no se hacían con la parcela ancha, Joshua, teórico interior derecha, trataba de conservar la pelota excediéndose en las conducciones y en dos ocasiones acabó cruzándose el campo para entregar el esférico a los pies de un acorralado Joaquín.

Hubo obcecación volcando el juego por la banda derecha y marginando a los futbolistas de banda izquierda. Ernesto convirtió los saques de banda a favor en una tortura que siempre acababa en la pérdida de la posesión y en un posterior contragolpe local. (Se trata de que el compañero reciba en las mejores condiciones, luego el balón ha de caer suave en el pie bueno del de blanco y negro o a la altura de su cabeza si la va a peinar para prolongarla).

Peinado recoge el balón del fondo de la red tras marcar el 2-1 y recibe la felicitación de Posadas.

Y, pese a todo el desbarajuste, el Rompeolas acabó arrinconando al Dépor Bar Chema. Peinado tuvo primero una buena ocasión con un disparo desde la frontal del área que no encontró puerta y luego, desde más lejos y con una acción mucho más complicada, recortó distancias. El dorsal 12 de los blanquinegros, flamante padre, recogió un balón suelto defectuosamente cortado por un defensa rival y conectó un preciso disparo que se marchó directo a la red, pegado al palo derecho de Stancu. Con 22 minutos por delante, el empate todavía parecía posible.

Joshua remató de cabeza dentro del área. Posadas ganó dos veces la línea de fondo pero sus centros para empujar no encontraron ningún rematador. Como tampoco encontraron portería sus dos lanzamientos de falta con rosca al borde del área. Guillermo acabó yéndose arriba buscando el empate por acoso y derribo. Pero quien más cerca estuvo de cantar gol fue otra vez la escuadra local por medio de Wilmar Rojas, que envió un disparo al larguero.

Al final, los dos errores de bulto pesaron más que todo el empuje desordenado y apresurado del Rompeolas. El Dépor Bar Chema, que podía haber quedado prácticamente desahuciado esta jornada, vuelve a la vida y se mete de lleno en la carrera desesperada por la salvación. Los de El Rabal, con 6 triunfos y una media de 1,45 goles a favor por partido, le han ganado los dos encuentros al Rompeolas y le ha marcado 6 goles (6-3 en el cómputo global). Queda todo dicho.

El descenso queda a un punto porque el Veteranos Garrapinillos, sin su goleador Cambra por sanción, cayó en San Lorenzo frente al Camping Bohalar. Y la próxima jornada, en la que lo más complicado será completar la alineación con 11 jugadores, visita el García Traid el colista Sporting Oliver, que goleó por un espectacular 6-0 al Intersport Leciñena. Para echarse a temblar.

 

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