Dépor Bar Chema 0 Athletic Rompeolas 2

Feliz estreno en Copa 

El Athletic Rompeolas derrota al Dépor Bar Chema con tantos de los debutantes Diego y Fran y una actuación sobresaliente de Pablo bajo los palos, que salvó cuatro goles cantados

David González, de vuelta al equipo, remata desde la frontal del área.

 

Dépor Bar Chema    0

Florin; Rotaru Claudio (Bernardo del Pino), Miguel Diest, José Restrepo, Diego Churca; Daniel Mustata, Gary Minaya, Ronald Castaño (Cristian Castañeda, 45), Bryan Rivera; Daniel Ramírez (Wilmar Rojas); Alexandru Dragut.

Athletic Rompeolas  2  

Pablo; Ernesto, Arrébola, Kike, Mario Lafuente (Juan, 47); David González (Ángel, 65), Jordi, Diego, Fran; Posadas, Dani (Santi Mur, 47).

Goles: 0-1, min. 17: Diego. 0-2, min. 64: Fran.

Árbitro: Bailín Marcuello. Mostró una cartulina amarilla para cada equipo: Miguel Diest por los locales y Posadas por el Athletic Rompeolas.

Incidencias: Mañana soleada y buena temperatura. En el Athletic Rompeolas debutaron tres de los cuatro fichajes realizados para el torneo de Copa: Diego Mur, que afronta su segunda etapa en el club, Francisco Torres, procedente del descendido Bar El Templo, y Santi Mur. Precisamente este último, que partió desde el banquillo, sufrió en dos ocasiones una subluxación de su hombro derecho y es baja indefinida. Además, Mario Marco, que también formó parte de la convocatoria, sintió un dolor en la parte posterior de su rodilla izquierda durante el calentamiento inicial y no llegó a salir. Y Juan, que llegó con el partido iniciado procedente de su periplo uruguayo, saltó al terreno de juego en el minuto 47.

EL RABAL. Liberado felizmente de la pesada carga de pelear por la permanencia hasta la última jornada, con caras nuevas y alicientes diferentes, el Athletic Rompeolas salió victorioso del primer envite de la Copa que le enfrentaba al Dépor Bar Chema, precisamente el equipo que contra pronóstico cayó al pozo en su lugar.

El primer obstáculo en el periplo del torneo primaveral era la misma piedra con la que los blanquinegros tropezaron estrepitosamente en el doble enfrentamiento liguero. Entonces mostraron una candidez sonrojante en defensa y una preocupante falta de ideas en ataque. Pero parece que el viento sopla ahora en otra dirección porque el Rompeolas venció con los mismos argumentos con los que entonces cayó: acierto extremo en ataque, un portero determinante y contragolpes letales para asestar el golpe definitivo. Y además los nuevos hicieron aportaciones muy interesantes que invitan al optimismo.

Y eso que nada más sacar de centro todo se pudo haber ido al guano. La defensa blanquinegra estaba avisada de la velocidad de los ataques locales, pero Ernesto se vio sorprendido en la banda derecha por la carrera de Bryan Rivera y el despiste a punto estuvo de costar un gol. El centro de la zaga también hizo aguas durante muchos minutos. Alexandru Dragut, cuarto máximo goleador de la categoría (15 tantos), fue una pesadilla para Kike durante todo el partido.

Una pesadilla en los primeros minutos alimentada por los graves errores del central del Rompeolas, que permitieron a Dragut poner a prueba a Pablo en dos ocasiones, como un calentamiento para que a la tercera llegada el arquero de la elástica de color chillón dejara a todos con la boca abierta repeliendo como un gato que huye del agua un disparo a quemarropa de Bryan Rivera… a pase cómo no de Dragut, que se marchó como quiso de Kike y luego bailó a Arrébola dentro del área.

Posadas remata al primer toque un balón que le llegó botando. El empalme salió desviado. Fue la primera llegada. 

La vida extra dio pie a examinar lo que podía ofrece el Rompeolas en ataque. Con Jordi y un David González casi recuperado, el eje mezcló trabajo defensivo, colocación y tranquilidad con la pelota. Tuvieron que hacer frente al juego de contacto (y derribo) de Daniel Ramírez, nada sutil en el uso de la fuerza. En las bandas, doble estreno. Por un lado, Fran Torres, aquel jugador del Bar El Templo que en la liga hizo añicos la cintura de Mario Marco y que en su primera actuación mostró ganas de demostrar su desparpajo con la pelota, aunque en el primer tiempo perdió varias posesiones por apurar demasiado las jugadas. Estuvo mejor en el segundo acto, cuando encontró más espacios, y remató su prometedora actuación culminando un contragolpe con el gol de la tranquilidad.

Otro debutante fue Diego Mur, de quien los más veteranos del club glosan no pocas hazañas goleadoras en la época de los campos de tierra y las botas (todas) negras. Habrán pasado los años, pero el instinto permanece. Un despeje sin contemplaciones de Arrébola desde el centro del campo fue a caer al borde de la frontal y allí Dani hizo cierta mención de acudir al menos para peinar de cabeza. El balón suelto fue recogido por Diego, que con la maestría y la frialdad de un ‘killer’ del área, alojó la pelota en el fondo de la red, 0-1.

Diego se abraza a Posadas celebrando su primer gol el día de su debut en esta segunda etapa en el Rompeolas.

La ventaja en el marcador reforzó la idea de contención de los visitantes, que se resguardaron un poco más en su campo, siguiendo la estrategia que hubiese desplegado precisamente el Dépor Bar Chema. Ahora quienes movían la pelota lentamente de un costado al otro y sin demasiado peligro eran los locales.

En el segundo tiempo el Dépor Bar Chema volvió a acumular ocasiones suficientes para haberle dado la vuelta al partido, pero se topó con la figura de un Pablo Pellitero inconmensurable que lo paró todo. Todo lo que fue a puerta, claro. Dragut desbordó por la parte izquierda y su centro raso al segundo palo se escapó por la línea de fondo pese a la estirada de Bryan Rivera. Los locales sumaron otra amenaza muy seria en ataque con la entrada en el campo de Wilmar Rojas, un correcaminos de velocidad desbordante que se fue de cuantos quiso pero que luego no vio puerta.

 

Rivera no alcanza a conectar la asistencia de Dragut en el segundo palo.

Kike movió el banquillo con alegría como el tendero que maneja género fresco. Sacó del campo a Dani y Mario Lafuente y dio entrada a Juan como central para tratar de taponar el boquete generado por Dragut y al debutante Santi Mur, un jugador menudo y bullicioso con nombre de malo malísimo de la televisión, que también ofreció muy buenas sensaciones en la punta de ataque e incluso dejó su sello en el contragolpe del 0-2. El infortunio hizo que acabase seriamente lastimado en su hombro derecho tras sufrir una tarascada por parte del fornido Mustata al borde del área. Pudo acabar el partido, pero lamentablemente quizá ya no pueda vestir más esta temporada la camiseta del Rompeolas.

Santi Mur es derribado sin contemplaciones al borde del área por el local Mustata. Aquí se lesionó en un hombro.

El jet lag transoceánico no fue obstáculo para que, en su primera intervención, Juan tuviese que actuar de bombero apaga fuegos. Ernesto se hizo un nudo en las piernas con el balón en el centro del campo y su regalo pilló a Arrébola fuera de sitio. Y Dragut, a sus anchas, corriendo al espacio que acabó cerrando in extremis el recién incorporado defensa del Rompe.

Luego éste no estuvo tan fino en el duelo con el delantero local, que lo dejó tirado en el mano a mano y cedió el esférico a su compañero Cristian Castañeda, que todavía ahora se estará preguntando cómo Pablo pudo repeler también ese remate a bocajarro. Otro chut a quemarropa y otro escorzo en el aire para sacar el balón sobre la línea de gol. Increíble.

La crueldad habitual del fútbol volvió a aparecer poco después, tras una salida del Rompeolas por el lado izquierdo. Santi Mur sujetó el balón hasta entonces esquivo para los blanquinegros y se lanzó a la aventura en solitario. Hasta donde le alcanzara. Por el camino encontró el apoyo de Fran, que siguió la jugada y combinó con él, para a cambio recibir el regalo de quedarse al borde del área en posición inmejorable para exhibir su pegada. El zurdo no desaprovechó la ocasión y disparó cruzado a la red, 0-2.

El tobillo de David González recordó por qué ha estado tanto tiempo en reposo y el bravo futbolista del Rompeolas tuvo que dejar su sitio a Ángel. Kike regresó al potro de tortura del centro de la defensa y Juan pasó a ocupar una posición difusa entre tercer central y centrocampista.

Posadas, en carrera, a punto de probar fortuna con un tiro cruzado.

Dragut y Pablo siguieron cada uno a lo suyo. El uno, desbordando y buscando el gol. El otro, sacando una mano prodigiosa junto al palo derecho de su portería. El partido se desbocó entre llegadas de uno y otro. Diego, pese a llevar el depósito en la reserva, aún pudo marcar el tercero y también servírselo en bandeja a Ángel, que peleó arriba en su cuarto de hora.

Tanta parada y ni una sola imagen que dé fe de ello. Pablo fue clave en el triunfo del Rompeolas.

En el epílogo, Pablo dejó claro que esa mañana su portería quedaría a cero así estuvieran dos días enteros disparándole balones o sandías. No hubo manera.

 

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