Condenado por la debilidad a balón parado

Sierra, versión Minion; Kike, en primer plano; el propio Denis, José Manuel, Santi… nadie se puede creer la ocasión marrada por el 13 del Rompeolas

El Athletic Rompeolas sufre su segunda derrota de la temporada frente al Bar Estudiantil, que recupera el liderato


Bar Estudiantil 3
Daniel Olivas; Pablo Navas, Carlos Martín, José Peralta, Andrés Pinilla; Francisco Camacho, Diego Palos (Santiago Londoño, 50) , Álvaro A. Pérez, Eduardo Giménez, Israel Díaz; Juan Álvarez (Patricio Gay, 64).

Athletic Rompeolas 0
Dani Laparra; Joaquín, José Antonio, David González, Dioni; Juan, José Manuel, Toño (Denis, 41), Santi Mur, Daniel Pablo; Posadas.

Goles: 1-0, min. 35: Diego Palos, de cabeza tras el saque de una falta. 2-0, min. 47: Francisco Camacho, de lanzamiento de falta. 3-0, min. 77: Eduardo Giménez.

Árbitro: Francisco Vicente. Mostró cartulinas amarillas a los locales Eduardo Giménez, Diego Palos, Carlos Martín y Álvaro Á. Pérez y al visitante José Manuel.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada decimoquinta de la Laboral Segunda Preferente. Mañana soleada y temperatura agradable para ser invierno. Antes del comienzo del choque ambos equipos y el árbitro guardaron un minuto de silencio en memoria del alma del hermano de Rober, jugador del Athletic Rompeolas, recientemente fallecido.


LA CARTUJA. El Athletic Rompeolas puso fin a su racha de diez jornadas invicto o, lo que es lo mismo, una vuelta completa sin perder, encajando frente al Bar Estudiantil una derrota de las que escuecen (si es que hay alguna que no lo haga) por el resultado, demasiado abultado para lo visto sobre el verde; por la forma de encajar los tres goles (dos a balón parado y el tercero un regalo del portero Dani Laparra); por las ocasiones de gol muy claras que desaprovechó; por el notable trabajo defensivo que desarrolló y, finalmente, por la sensación de que le volvió a faltar un punto más de agresividad, algo más de carácter para manejar un resultado adverso frente a uno de los equipos favoritos al ascenso.

Podría decirse que la zurda de Francisco Camacho volvió a decantar otro duelo frente al conjunto cartujano. Su precisión en el golpeo fue determinante, tanto en el servicio templado que puso en el interior del área, donde Diego Palos (otro verdugo habitual de los avispas) se anticipó a José Manuel para adelantar a los locales en el primer tiempo, como en el lanzamiento directo con rosca y bote antes de colarse en la red del portal de Laparra tras la reanudación. Su figura se ha redondeado con el paso de los años y seguramente su movilidad se ha reducido, pero su golpeo sigue desequilibrando los partidos y dando muchos puntos.

En el extremo opuesto al virtuosismo en el balón parado, el Athletic Rompeolas sigue sin saber qué hacer con las numerosas faltas que le señalan en las inmediaciones del área rival. Ya no es que no entre nadie al remate, es que los balones ya ni brincan la primera línea de cabeceadores adversarios. Los envíos se quedan cortos y provocan incluso contragolpes del contrincante. Cada saque es una patata caliente que nadie sabe cómo aprovechar.

Si Camacho abrió la puerta de la victoria azulona de par en par, Eduardo Giménez fue la llave. Junto a la pierna izquierda del 10 del Bar Estudiantil, la actuación del extremo local también resultó decisiva. Era una de las claves del partido y por eso el conjunto avispa le prestó una atención especial situando a Dioni en el lateral derecho. El zaguero del Rompe estuvo atento y expeditivo y, de hecho, evitó la mayoría de penetraciones por su banda y a punto estuvo de dejar a cero la producción ofensiva del pichichi de Segunda Preferente, pero la precipitación en un saque con el brazo de Dani Laparra cerca ya del pitido final le permitió redondear el triunfo con un nuevo tanto, el vigésimo cuarto de su cuenta particular, tras ejecutar una volea nada sencilla. Pero el radio de acción y la influencia de extremo azulón son mucho más amplios. Donde más peligro genera es por el centro, con esas incursiones vertiginosas que hacen que resulte tan difícil detenerlo, salvo en falta.

Pero todo pudo haber sido muy distinto si, con el cero a cero inicial, el Athletic Rompeolas se hubiese mostrado más acertado ante la portería rival. Comenzó el equipo avispa protegido en su propio campo como quien tantea el muro con un brazo extendido frente a un precipicio para sentirse más seguro. A partir de la fiabilidad transmitida por la defensa, con David González y Dioni muy atareados, el equipo buscó el desahogo por las bandas gracias a la velocidad de Daniel Pablo y Santi Mur. Una primera incursión del ex del Café Olé por la banda derecha acabó con un centro pasado al que Santi Mur no llegó por poco. En una segunda demostración de su velocidad, el 12 del Rompe robó el esférico al lateral Pablo Navas y trazó una pared con José Manuel para acabar recibiendo el esférico en un pico del área y, pese a la oposición de los dos centrales, fusilar al portero Daniel Olivas. Pero el árbitro Francisco Vicente anuló la jugada por un más que discutible fuera de juego.

Daniel Pablo dispara dentro del área mientras José Manuel protesta porque el árbitro ha señalado fuera de juego.

Las bajas obligaron a improvisar un centro del campo de escaso fuelle para incomodar al trío local formado por Camacho, Palos y Álvaro. Formaron en todo caso Juan, para conectar la defensa y el ataque, José Manuel a los mandos de la nave y Toño para asistir a sus compañeros allí donde las circunstancias lo requiriesen, que en un principio eran muchas y acabaron siendo menos por unas molestias musculares en uno de sus gemelos.

No fue el único quebradero de cabeza del banquillo del Rompeolas porque no habían transcurrido ni quince minutos cuando Dioni hizo un primer amago de pedir el cambio por unas molestias en su muslo izquierdo, lo que llevó a Denis a calentar detrás de la portería local. Desde allí vio en primera fila cómo Santi avanzó con tesón por la banda izquierda hasta desbordar en velocidad a Andrés Pinilla, uno de los flancos señalados como vulnerables, y asistir a Posadas al borde del área, donde el punta del Rompe quebró a su par y picó el esférico por encima de Olivas, quien pareció que se iba al suelo pero acabó sacando una mano salvadora que impidió el 0-1.



Lo que llegó fue el primer tanto del Bar Estudiantil. Giménez fue derribado a cuatro pasos del área y Camacho se encargó de darle rosca a un envío con marchamo de gol que Palos aprovechó cabeceando picado a la red tras anticiparse a su marcador José Manuel.

El tanto en contra hizo más daño del que cabía haber esperado. Sumió al Rompeolas en la duda y por momentos le hizo perder la fe en lo que estaba haciendo. Giménez volvió a asomarse a la frontal del área de los avispas y su disparo con la pierna derecha fue repelido por el poste derecho del portal de Dani Laparra.

El descanso fue la estación final para Toño, que fue sustituido por Denis, pero su labor de contención en el centro del campo tuvo que ser desempeñada por Santi, sacrificando así una de las dos alas que aún permitía volar algo a la avispa.

La sensación de consistencia manifestada durante el primer tiempo ya no era tal y la contención de sucesivos ataques del Bar Estudiantil sólo dejaba clara la incapacidad del Rompe para salir de su área. Rondó numerosas veces la zona de tres cuartos hasta que obtuvo el premio de una falta centrada que otra vez Camacho se encargó de alojar en la red.

Se puede revisar cómo estaba colocada esa barrera, se le puede pedir algo más a Dani Laparra por la distancia que había, se puede lamentar la debilidad defensiva del hasta este pasado domingo el equipo menos goleado, pero lo cierto es que el mal estuvo en permitir que el Bar Estudiantil se hiciese absoluto dueño del esférico.



El segundo gol en contra y seguramente la manera en la que se produjo, generaron un nerviosismo desmesurado en las filas visitantes. Y así, hubo quien quiso quemar las naves lanzándose al ataque como un kamikaze, quien pidió el cambio por molestias insoportables y quien propuso adelantar a David González al centro del campo a costa de dejar contra las cuerdas una defensa que por entonces se encontraba a merced de los ataques por oleadas de los azulones.

El Athletic Rompeolas, en todo caso, aguantó el chaparrón y se repuso. Para ello no hizo falta ni lanzarse al ataque a tumba abierta, ni hacer ningún cambio porque el de las molestias acabó desdoblándose por una banda, ni que David González se tirase a por los comanches y dejase desprotegido el fuerte de los federales con mujeres y niños dentro. Sólo había que mantener un poco la calma y recordar a qué juega el Athletic Rompeolas.

Santi Mur robó un balón en el centro del campo y se lo entregó a Posadas, quien avanzó superando varias líneas hasta el borde del área donde picó la pelota otra vez a Santi, que no llegó al remate por un pelo.

En una mañana desafortunada, la imagen insertada al comienzo de esta página resume la desesperación del conjunto de Torrero. La jugada partió de la misma defensa y fue pogresando por el costado derecho hasta que el centro final le llegó a Denis que, en el segundo palo y libre de marca, tuvo tiempo para acomodarse el balón y al menos haber sembrado la duda en los últimos minutos con el 2-1. Pero su toque se marchó fuera de forma increíble. Así lo reflejan las manos en la cabeza de José Manuel, de Santi, de Sierra en la línea de fondo, de Kike en la banda… No era el día.

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