Chuletón RTS 1 – Athletic Rompeolas 0

Derrota por abatimiento

Un desconocido Rompeolas cae con merecimiento frente al Chuletón RTS tras un solitario tanto de Pradas

Los de Kike,que acumulaban cinco triunfos consecutivos, se muestran desconectados y no aprovechan los tropiezos de Garrapinillos y Huérmeda

Joaquín y Dani se lamentan mientras Posadas y Héctor regresan a su campo apesadumbrados por la ocasión fallida.

 

Chuletón RTS             1

González; Velázquez, Domínguez, Ricón, Martínez (Colonescu, 41); Villarreal, Pradas, Alloza, Diop, Bontea; Arteaga.

Athletic Rompeolas   0

Javi; Ernesto, Arrébola, David González, David Orcajo; Joaquín, Sierra, Héctor, Augusto (Julio, 40); Posadas, Dani.

Goles: 1-0, min. 12: Pradas.

Árbitro: Calahorra Blasco, Héctor. Mostró cartulinas amarilla a los locales Martínez, Velázquez y Alloza y a los visitantes Joaquín, David González, Arrébola y Héctor.

Incidencias: Mañana muy nublada con lluvia intermitente y viento del sur. Acudieron a presenciar el encuentro Iñaki y Visiedo. El árbitro, en el descanso se cambió la camiseta porque era del mismo color que la zamarra del portero local. Ángel, convocado en el banquillo, no jugó.

 

EL CARMEN. Triste y desangelado, como la mañana gris de febrero vivida en El Carmen, el Athletic Rompeolas puso punto final a su racha de cinco triunfos consecutivos cayendo por la mínima frente al Chuletón RTS, más intenso y decidido a pelear por seguir escalando en la tabla clasificatoria.

Ni la inercia positiva de tanto tiempo sumando de tres en tres, ni el acicate de auparse al liderato (posibilidad no tan descabellada tras conocer el resto de resultados de la jornada), ni la arenga continua desde el banquillo sirvieron como motivación para mantener el nivel exhibido hasta ahora por un equipo que en esta ocasión se mostró falto de espíritu y nervio, como si saliera derrotado de la caseta antes de comenzar.

Como el cielo grisáceo amenazaba lluvia, así se barruntaba la debacle durante el calentamiento del conjunto naranja. ¿Había motivos para ello? No, pero la desazón flotaba en el ambiente.

Buscando algún argumento como descargo, en esta ocasión Kike contaba con la baja de tres habituales titulares: Pablo, en la portería; José Antonio y Mario, en defensa; y Coke en todas partes. Apuró al máximo esperando la llegada de un Guillermo desaparecido en combate y finalmente optó por dejar en el banquillo a Julio y revolucionar el centro del campo con una pareja inédita formada por Joaquín y Sierra. La dupla, sobrada de talento, pero algo justa de físico para el cuerpo a cuerpo, encaraba un reto de envergadura: frenar al poderoso centro del campo local de Pradas y Villarreal, que, además, contaba con la asistencia de Bontea.

Por ahí empezó a flaquear la estructura de la escuadra naranja. Nada en todo caso que justificara el abatimiento generalizado que se veía. Porque Javi, ausente desde mediados de diciembre, respondió perfectamente en la portería. Porque David González, que vale para un roto como para un descosido, imprimió, junto a un Arrébola centrado, la seriedad que a menudo se echa de menos en la zaga. Y porque, desde una de las bandas, Héctor aportó criterio en la salida del balón.

Nada que explicase la colección de lamentaciones y gestos de disgusto de los jugadores de ataque, más ocupados en hacer aspavientos que en perseguir la pelota. Posadas, Dani y Augusto componían el impostado martirologio del Rompeolas. A cada pase errado, a cada apoyo no atendido le sucedía una colección de muecas descorazonadoras con las piernas clavadas en el verde. Los cuerpos inertes y las miradas al cielo o al suelo.

Mientras, el Chuletón RTS aprovechaba su superioridad en la zona de corte y confección para dominar el juego. Posadas y Dani, dos islotes sin conexión con sus compañeros, no representaban demasiado peligro para la experimentada pareja de centrales formada por el veterano capitán Ricón y Domínguez. Más apuros pasaban los laterales Velázquez y, sobre todo, un desaforado Martínez, que tuvo que ser sustituido en el descanso con una amarilla ya en su haber porque llevaba camino de ser expulsado.

Pradas, en el centro, es felicitado por sus compañeros tras hacer el 1-0.

Como en todas las casas cuecen habas, el sistema defensivo del Rompeolas se resquebrajó en el minuto 12 de la manera más flagrante: un saque de banda mal defendido en el lateral izquierdo permitió a Pradas adentrarse en el área con el balón controlado y batir a Javi con un fuerte chut cruzado.

La ventaja mínima bastó para que los locales se echasen un poco atrás y buscasen la sentencia al contragolpe con el veloz y movido Arteaga como estilete. Su plan marchaba según lo previsto, como le viene sucediendo desde hace varias jornadas en las que ha recuperado el tono competitivo, excepción hecha de su derrota en Leciñena (topetazo futbolístico que quien más y quien menos ya se ha llevado por el poderío del conjunto monegrino como local). Lejos queda su desastroso mes de diciembre, cuando en sólo dos partidos encajó 13 goles (1-6 frente al Atlético Batán y 7-1 contra la AD Huérmeda).

Dejar hacer al rival es peligroso si eres el cuarto equipo más goleado de la categoría, así que al Athletic Rompeolas no le costó demasiado plantarse delante del portero González. Una vez que Héctor dio salida por la banda izquierda, avanzó varios metros y sirvió en bandeja al borde del área, donde Dani, que no vio la llegada por el otro costado de Augusto, preparó el cuerpo para empalmar como si de un dibujo animado se tratase. La acción quedó en un boceto mal perfilado de los que se quedan en un cajón.

La respuesta del Chuletón fue concisa. Ricón envió en largo y preciso a la espalda de la zaga naranja, Arteaga trazó una diagonal y tras aguantar la carga de David González ganó la posición y remató demasiado alto.

Desde el banquillo se vio como perentorio retrasar la posición de Posadas al centro del campo para ayudar a sus compañeros y la medida propició los mejores momentos del alicaído Rompeolas. Dani estuvo a punto de conectar de cabeza un centro de Ernesto desde la parte derecha. Luego Posadas dio un pase al hueco para Augusto quien tras irse de dos rivales no encontró a quién dar el pase de la muerte. Y, a balón parado, Héctor ganó por la partida por alto a Ricón y, tras un primer bote, enganchó una volea que el portero González despejó como pudo desde el suelo.

Héctor conecta una volea que a está a punto de sorprender al portero del Chuletón.

El preparador del equipo local reclamaba a los suyos una vigilancia especial de Posadas y los de Kike se veían cerca del empate. Su ocasión más clara llegó con los naranjas apretando la salida de balón del Chuletón. Sierra, el hare krishna del Rompeolas, robó el esférico a Villarreal y asistió a Dani para que éste lograse el tanto del empate, pero el ariete del Rompeolas se equivocó pretendiendo completar la pared con su compañero y su pase acabó en los pies de Villarreal.

Dani, con todo a favor para lograr el empate, decide pasar a Sierra, pero lacaba entregando el balón al rival.

La defensa del Rompeolas empujaba al límite hasta el punto de llevar la línea defensiva a la línea del centro del campo, una bicoca para las piernas de Arteaga y los envíos certeros de Pradas, Villarreal y Ricón. A tres minutos del descanso Arteaga ganó la espalda a los defensores con un envío de Pradas y su tiro golpeó en el larguero.

El propósito del Rompeolas seguía siendo el empate y Dani volvió a rondarlo cuando a punto estuvo de llegar a peinar un centro cerrado de Joaquín. Pero la desventaja en el marcador, el riesgo de los contragolpes y varios cortocircuitos esporádicos en su juego como un par de cesiones de Augusto al rival, los envíos sin destinatario de Ernesto y David Orcajo y el escaso ánimo combativo de los dos de arriba minaban el empeño.

En el descanso el vestuario era una colección de cabezas agachadas y resoplidos de desesperación. Kike movió una de las dos únicas piezas que tenía en el banquillo dando entrada a Julio en sustitución de un contrariado Augusto.

Joaquín prueba el disparo desde fuera del área y Ricón acude a tapar el hueco.

El espíritu combativo de los naranjas siguió bajo mínimos y sólo despertó algo con el injusto doble rasero del árbitro con las tarjetas. Joaquín, David González, Arrébola y luego Héctor vieron la cartulina amarilla por con bastante menos motivo que los que acumuló por ejemplo Villarreal, que en el primer tiempo soltó sin miramientos una patada abajo a Posadas cuando éste lo desbordó con un regate y en el segundo periodo placó a Sierra en la banda desentendiéndose del balón. O Velázquez, que ya había sido castigado con una amarilla por una mano en el primer tiempo y en el segundo cortó por las bravas un contragolpe ya lanzado por Héctor por la banda izquierda.

El segundo tiempo también trajo una nueva preocupación a la zaga del Rompeolas. Llevaba el dorsal 9 y corría más que nadie. Colonescu, que sustituyó a Martínez fue un peligro constante orillado a la banda derecha. En una de sus incursiones, David González tuvo que lanzarse in extremis al suelo para despejar a córner. El lanzamiento desde la esquina, botado por Alloza, fue rematado con toda la ventaja por Bontea tras burlar fácilmente el marcaje de lejos de Ernesto y David Orcajo.

El partido ya se había convertido en un intercambio de contragolpes continuo en el que el más certero podía llevarse el premio. Con los papeles cambiados, Arteaga se deshizo de Ernesto por el centro y luego asistió a Pradas, quien en posición de 9 y sobre la línea del área grande, recibió de espaldas a portería. Con un giro de cadera dejó clavado a Arrébola y a la media vuelta cruzó el balón en exceso ante la salida del portero del Rompeolas.

El tropiezo cobraba ya tintes de naufragio y sólo la impericia del ataque local mantenía el partido abierto. Otro balón centrado desde la derecha que Ernesto no acertó a despejar se lo quedó Bontea, que tras escorarse a su izquierda cruzó nuevamente en exceso delante de Javi.

 

 

Y luego Artega ganó la espalda a la zaga naranja, salvó la inteligente salida de Javi, que no cayó en la trampa de derribarlo. El ariete, tapado por Ernesto y Javi, buscó portería pero esa no era su mañana. Por entonces hacía ya mucho tiempo que lo lógico era el segundo tanto de los locales. Parecía que caería por su propio peso.

El Chuletón no remató al Rompeolas y a punto estuvo de llevarse disgusto morrocotudo cuando Posadas enganchó un balón desde la frontal y su tiro rebotado pasó muy cerca de Joaquín, que dentro del área y casi de espaldas a la portería no pudo reaccionar a tiempo.

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