CD Veteranos Garrapinillos 1 Athletic Rompeolas 1

Lo que no ocurra en Garrapinillos…  

El Athletic Rompeolas se muestra superior en varias fases del partido y cuenta con ocasiones para llevarse el triunfo, pero cede el empate tras una jugada desgraciada y acaba con sus dos centrales lesionados

 

Posadas atrae la atención de cuatro defensores del Veteranos Garrapinillos al borde del área.

 

Veteranos Garrapinillos   1

Sergio Blasco, Marco Celma  (Javier Embid, 53), Jose Mimbiela, Javier Lacabe, Javier Pico (Enrique Cobos), Armando Escudé (Israel Blasco, 40), Diego García, Franco Garza (Alberto Varea, 40), Oscar Ortiz (Néstor García), Alberto Martos (Antonio M Maella) José Cambra.

Athletic Rompeolas       1

Pablo, Sierra, Javi Ricón (Dennis, 50), José Antonio (Alberto, 76), Kike (Jordi, 47), David González, Rober, Juan, Santi, José Manuel, Posadas.

Goles: 1-0, min. 22: José Manuel. 1-1, min. 30: Cambra.

Árbitro: Ángel P. Yubero. Mostró cartulinas amarillas al local Javier Lacabe y al jugador del Rompeolas José Antonio. En el descanso el árbitro se acercó al vestuario del Rompeolas para calmar los ánimos tras  la jugada del 1-1. A la conclusión del encuentro, repitió visita para felicitar a los jugadores del conjunto blanquinegro y desearles suerte.

Incidencias: Mañana de temperatura muy agradable, impropia para estas alturas del año. Terreno de juego irregular, pelado y lleno de baches por la zona central y verde y tupido por las bandas. Dennis llegó con el partido comenzado. En el segundo tiempo, Sierra se fue al suelo junto a la línea de banda y se chocó contra la chapa del banquillo de su equipo. Pese a la aparatosidad de la acción, salió indemne del golpe. Javi Ricón tuvo que retirarse del terreno de juego por un tirón muscular en su muslo izquierdo tras una carrera con Cambra. También tuvo que ser sustituido por un problema muscular José Antonio.

 

GARRAPINILLOS. El titular es la constatación de la incredulidad. De llevar un buen rato con la pantalla en blanco sin saber cómo explicar lo ocurrido el pasado domingo en Garrapinillos. Qué campo. Otra vez. La leyenda negra del Athletic Rompeolas en San Lorenzo ya tiene una página más para su historia. El conjunto visitante volvió a firmar tablas, como ya lo hiciera la temporada pasada(es el cuarto empate en ocho jornadas, tercero consecutivo) en un partido agitado en el que no faltaron nuevamente las desgracias.

Un exiguo punto para tanto esfuerzo después de haber salido bien plantado, adelantarse en el marcador, regalar el 1-1 de forma increíble, irse del partido, volver tras el descanso, temblar, rearmarse, acumular ocasiones muy claras para vencer, sufrir las lesiones de sus dos centrales, cambiar el equipo como un calcetín para recomponerse y acabar no se sabe si pidiendo la hora o reclamando los tres minutos de alargue anunciados por el árbitro en el alocado toma y daca final.

Viene a ser como analizar el desempeño del equipo en cada una de las ocho jornadas disputadas hasta el momento y mirar la clasificación. Algo no cuadra. Y seguirá sin cuadrar mientras no lleguen las victorias, pero, mientras tanto, el conjunto blanquinegro sigue creciendo, sigue robusteciendo su base con cada batalla no perdida, con cada adversidad superada, con cada punto que araña, por escaso que sea.

Sergio Blasco, portero del Veteranos Garrapinillos, bloca, poderoso en el aire, un balón que perseguía Santi Mur.

En este caso, tanto el escenario como la trayectoria reciente del rival imponían bastante respeto. El Veteranos Garrapinillos venía de tres triunfos consecutivos, en dos de ellos, Intersport Leciñena (4-2) y Bar Estudiantil (3-4) marcando de cuatro en cuatro. El Rompeolas corría el riesgo de perderse en un partido complicado, como ya ocurriera en La Cartuja,  tras resistir un 0-0 previo (hablamos entonces del empate sin goles frente al Leciñena) y, en esta ocasión, frente al Olímpico Torrero.

La convocatoria del Rompe, numerosa el sábado, fue languideciendo con el paso de las horas y, a la hora del partido, entre bajas, molestias físicas y retrasos, sólo cabía ordenar las once fichas disponibles. José Manuel y Posadas de vuelta al ataque y Santi abierto a la banda izquierda fueron las principales novedades. El vestuario escuchó consignas sobre la necesidad de arroparse en el centro del campo y mantener la tensión defensiva en todo momento.

Los blanquinegros cortaban muchos balones en tres cuartos de campo, lo que dificultaba la salida de atrás de los locales, faltos de una referencia con mayor jerarquía en el centro del campo. En una de esas primeras recuperaciones, Posadas ensayó un primer disparo a puerta que se marchó muy alto por un último bote muy irregular que desbarató su intento.

José Manuel remata en carrera el centro de Santi, Era el 0-1.

El Veteranos Garrapinillos respiró en cuanto dio con el camino de los envíos en largo hacia la carrera incansable de Cambra. El 22 de los locales buscaba continuamente el emparejamiento con Ricón y desde el banquillo del Rompeolas se propuso una vigilancia más estrecha por parte de José Antonio, solo cumplida a medias. Pero más allá de esa amenaza evidente y constante, el Rompeolas se fue soltando. Santi representaba una amenaza real por la banda izquierda y Posadas se daba la vuelta con la pelota a su antojo.

En una larga jugada que partió de un corte y un recorte elegante de José Antonio al borde de su área, los visitantes tejieron una obra de arte colectiva de la que ha quedado testimonio gracias al tino y la generosidad de un integrante del Garrapinillos. José Antonio apoyándose en Rober, que de espaldas toca de primera atrás a Sierra. Un lateral que en lugar de despejar abre aún más a la banda derecha donde espera Juan, que busca a Posadas. El balón le llega a éste botando, pero controla hacia atrás y luego de hacer una cuerda derecha-izquierda para esquivar la entrada de un adversario se gira y sale corriendo con el balón controlado. Levanta la cabeza y envía un pase al hueco aprovechando la velocidad de Santi. El delantero  ve inteligente que no llegará al remate y sigue corriendo a por el balón pese a irse escorando. Ya tiene la referencia visual de quién viene por detrás. Es José Manuel que ha acompañado la jugada. Mur se gira y se inventa un centro a la media vuelta que conecta con la carrera desde atrás del 9 del Rompeolas. Salto en el aire y gol de cabeza. 0-1, y el regusto de  haber firmado una acción bien bonita.

El rostro congestionado de José Manuel, celebrando el gol con rabia y alegría.

El partido, controlado. Cambra, casi desactivado. Todo bien, gracias. Hasta el fatídico minuto 30. Un choque fortuito en un balón dividido cerca de la frontal del área visitante y el Rompeolas que tira el balón fuera. Los locales se lo devuelven a Kike, lateral izquierdo, que se gira sobre sí mismo y pretende ceder atrás a Pablo para que sea él quien saque el balón. Pero el golpeo le sale horrible y el esférico queda a medio camino entre el portero del Rompe y el ariete local.

Cambra pudo dudar ese día acerca de qué postre elegiría a la hora de comer si es que el 22 del Veteranos Garrapinillos es de comer postre, pero de lo que no dudó ni por un instante fue de meterse con la pelota en la portería de Pablo, que es donde tienen que acabar todos los balones sueltos. A la acción le sucedió un silencio generalizado e inquietante. Ni los propios celebraron el empate como se merecía. Estupefacción. Incredulidad. ¿Es posible que haya ocurrido lo que ha parecido que sucedía? Sí, ha ocurrido. Es verdad, ha sucedido. Y no porque no se dijera antes del comienzo que los pases en San Lorenzo no son pases si no se dan con rotundidad. Hasta el árbitro se mostró incómodo con la acción. Pero, ah, y lo feo que resulta despreciar los regalos de los demás, qué.

José Antonio y Posadas se enzarzaron con varios jugadores locales en un pleito estéril sobre la moralidad de la acción. Discutieron sobre lo divino y lo humano hasta el descanso y luego todavía mucho más en un camino interminable hacia el vestuario. Para entonces, el Rompeolas había caído grogui en la lona durante diez minutos, a merced de su contrincante, maduro para encajar el segundo gol. Kike, desde luego, ya no levantó cabeza.

José Antonio, con los brazos extendidos, reprocha a los jugadores locales la acción de Cambra en la jugada del 1-1.

 

Precisamente por la parte izquierda de la defensa del Rompeolas había tenido que salir  al corte unos minutos antes un José Antonio ajorriero, en su salsa de segador impenitente, cortando de forma expeditiva el avance del extremo derecho del Garrapinillos, acción por la que vio una cartulina amarilla que lo dejó marcado y sin margen en su duelo con Cambra.

 

 

José Antonio, central del Rompe, conversa con el árbitro tras ver cómo le muestra la cartulina amarilla por una zancadilla.

La llamada al orden en el descanso calmó los ánimos de alguna manera. Mal estaba encajar un gol de esa forma tan absurda, pero mucho peor irse mentalmente de un partido que estaba absolutamente controlado y quedar a merced del rival.

El Rompeolas seguía sufriendo al comienzo del segundo tiempo. Había perdido el centro del campo y su ataque ya no recibía balones en condiciones. El banquillo advirtió en varias acciones un agujero por el costado izquierdo y tomó la determinación de evacuar del campo a Kike y situar como lateral a Jordi, inédito en esa posición desde que salió de las categorías inferiores del Real Zaragoza. El habilidoso atacante del Rompe cumplió el cometido con seriedad, sacó el balón por su banda con criterio y calidad y aún tuvo tiempo de incorporarse un par de veces al ataque desdoblándose por su banda.

Pero decisiones valientes tomes y necesidades imperiosas te surjan. A los tres minutos de esa sustitución y tras una carrera en velocidad con Cambra, Javi Ricón pidió el cambio por sufrir un pinchazo en el cuádriceps de su pierna izquierda. Rápidamente David González bajó a la posición de central y se ocupó de Cambra, Juan pasó al centro junto a Rober y Santi cambió de banda para dar entrada allí a Dennis,al que se le vio bastante frío. Perdió varios balones en el centro del campo en momentos comprometidos y desperdició una ocasión muy clara para haber logrado el triunfo. Sí estuvo muy acertado botando una falta al segundo palo donde José Manuel remató de cabeza, pero el balón se paseó por el área pequeña sin que ningún compañero pudiese rematarlo.

El Rompeolas se había repuesto nuevamente a otro contratiempo y acariciaba el triunfo con más ocasiones, como la que partió desde la banda derecha y acabó con Posadas, sirviendo en bandeja a Dennis un remate dentro del área que el último fichaje del conjunto blanquinegro no logró enviar entre los tres palos del marco de Blasco.

Dennis remata fuera con (casi) todo a favor para haber logrado el segundo gol del Rompeolas.

Faltaba la guinda de la desgracia, así que la musculatura de José Antonio dijo basta de tanto batirse en duelo con la potente zancada de Cambra y el otro central del Rompeolas se marchó al frente del ataque buscando el gol del cojo mientras Alberto, suplente que no estaba precisamente en condiciones de jugar, acudía al coche a por la bolsa para cambiarse de ropa.

Jordi, lateral izquierdo de nuevo cuño, hace una bicicleta para irse de un zaguero local.

Durante esos minutos en los que el zaguero de recambio se colocaba sus múltiples protecciones, Juan pasó a jugar como improvisado central y José Manuel se colocó en el centro junto a Rober. Posadas, por su parte, se lió la manta a la cabeza y se adentró en el área tras una jugada personal en la que se marchó de varios defensores pero su tiro – sigue seco de goles tras la disputa de ocho jornadas- no sorprendió a Blasco, que desvió el esférico a saque de esquina. José Antonio acabó tirándose al suelo porque su pierna agarrotada ya no daba para más. Entró Alberto y devolvió a cada desplazado a su sitio para resistir los últimos minutos y conservar al menos el empate.

Varios jugadores del Veteranos Garrapinillos acuden al remate en el área del Rompelas.

 

El CD Veteranos Garrapinillos fió su suerte ofensiva durante todo el partido al contragolpe, a la velocidad y desborde de Cambra, a las segundas jugadas de Israel Blasco y a  las acciones a balón parado, pero la concentración defensiva del Rompeolas, la de todo el equipo, fue suficiente para contrarrestar esos argumentos, quizá escasos para marchar en la parte alta de la clasificación, pero bien pudo ser una cuestión puntual.

El punto conseguido supone ganar una altura más en ese edificio en construcción que es el Athletic Rompeolas de la temporada 18/19. Una obra de bases muy sólidas que debe empezar ya a sumar victorias (y, claro está, goles) para terminar de apuntalar la estructura y, más, después de conocer los resultados de esta jornada, algunos de ellos muy sorprendentes, que colocan al conjunto blanquinegro en la delicada situación de ser el penúltimo de la tabla a la espera de la jornada de descanso que le viene en la siguiente cita de la competición. A lo lejos, asoma el Salamero, que deberá suponer la confirmación de todo lo bueno apuntado hasta ahora.

 

 

 

 

 

 

 

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