Bar Estudiantil 3 Salamero 4

El Salamero, próximo rival del Rompeolas, logra en La Cartuja su primer triunfo de la temporada

El conjunto de Torrerramona, recién descendido de Primera Laboral, sorprende al Bar Estudiantil y coge aire en la clasificación, ahora a  tres puntos de los blanquinegros

 

Un  centrocampista del Salamero protege el balón ante la llegada de un jugador del Bar Estudiantil.

 

Bar Estudiantil 3 

Salamero          4 

Dorsal 28, dorsal 19 (dorsal 12, min. 30), Ángel, Iván, dorsal 3; Coman, dorsal 4, Diego, Guillermo, Juanjo, Justi dorsal 7, min. 49).

Goles: 1-0, min. 15: Eduardo Giménez. 1-1, min. 20: Justi. 1-2, min. 26: Guille. 1-3, min. 53. 1-4, min. 61. 2-4, min. 67: Marcos Gómez. 3-4, min. 72: Marcos Gómez.

Árbitro: Mostró cartulinas amarillas al dorsal 19 del Salamero, Iván y a Manu del Estudiantil.

Incidencias: Partido correspondiente a la novena jornada de Segunda Preferente disputado en La Cartuja. Mañana lluviosa. En el primer tiempo tuvo que retirarse lesionado con un problema muscular el jugador del Bar Estudiantil Diego Palos y en el segundo periodo el también local Manu aguantó hasta el final como pudo tras sentir lo que desde fuera pareció una subluxación de su hombro izquierdo.

LA CARTUJA. La Segunda Preferente del fútbol laboral de Zaragoza sigue estrechándose con resultados como el que se ha producido esta mañana en La Cartuja, donde el Salamero, colista ha sorprendido a un deficiente Bar Estudiantil que ha ido a llegar perdiendo 1-4 y al final ha maquillado el resultado.

Los de Torrerramona, con múltiples problemas hasta ahora tras su descenso de Primera Laboral, han aprovechado las enormes lagunas mostradas hoy por los locales en la defensa y el centro del campo y, después de nueve jornadas, se han llevado la primera alegría de verdad de la temporada.

Llevan cuatro puntos en nueve jornadas, pero el ritmo de tortuga que llevan los equipos que le preceden en la tabla les hace seguir muy vivos con este triunfo. No en vano, el Rompeolas, su próximo rival, está a sólo tres puntos (y un partido menos).

El Salamero sufrió el pasado verano una desbandada en sus filas tras el fracaso del descenso y durante las primeras jornadas pagó muy caro tanto la ausencia de efectivos (especialmente poder contar con un guardameta que ofreciera unas mínimas garantías) como la nula compenetración de unos jugadores que apenas se conocían entre ellos.

Con mucho tesón y ciertas dosis de calidad que siguen atesorando varios de los que permanecen, han logrado el primer triunfo en Segunda Preferente (hasta ahora había sumado un único empate 3-3 frente del CD Porvenir).

Y eso que la mañana ha comenzado para ellos de la peor manera posible cuando al cuarto de hora de juego su portero, en su único lunar del partido, ha errado lastimosamente cuando pretendía pasar con el balón con el pie a su lateral zurdo y el envío ha ido a parar a Eduardo Giménez, quien no ha tenido piedad y ha adelantado al Bar Estudiantil, 1-0.

La ventaja debería haber aportado calma a los locales, que se mostraban superiores en el centro del campo y llevaban el juego rápidamente al costado izquierdo para los desbordes en velocidad de Giménez. Pero lo cierto es que el Salamero, que en apariencia presentaba muchas limitaciones en ataque, ha salido muy fácil al contragolpe y se ha aprovechado del descontrol defensivo del Bar Estudiantil, que sólo tenía que marcar a un delantero, muy combativo, sí, pero de escasa movilidad y en un estado de forma más que discreto.

El punta Justi, nombre tomado al vuelo, ha caído en varios fueras de juego más que evidentes hasta que en un contragolpe muy bien llevado por Juanjo, dorsal 8, el extremo izquierda Guillermo ha asistido al delantero en el momento justo para que éste empujase la pelota a la red a placer. La línea defensiva de los azules, una broma.

A partir de entonces al Bar Estudiantil le ha costado más sacar la pelota por los continuos robos del balón de Coma, el dorsal 4 y Juanjo, que acudía por detrás a achicar los espacios.

De todas formas, con cualquier otro árbitro sobre el terreno de juego, la historia del encuentro habría tomado otros derroteros. Rebasado el minuto 20, el lateral derecho del Salamero, dorsal 19, persigue con ímpetu al local Marcos Gómez, poseedor del balón, durante varios metros y, cuando cree robarle el esférico, el árbitro le señala falta. Su, reacción, aparte de la protesta coral de todos sus compañeros, ha sido darse le vuelta y empujar con su cuerpo al árbitro. Vamos, como se dice en Aragón y Navarra, que le ha dado un buen empentón.

La robustez del árbitro, fuera de toda duda, ha evitado la escena  de ver a la autoridad rodando por los suelos. Todos daban por descontado la tarjeta roja, pero hete aquí que el juez llama a capítulo al defensa del Salamero. Éste le estrecha la mano como disculpándose o quizá despidiéndose y sólo ve la cartulina amarilla ante el estupor de los locales.

 

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La falta de criterio hace muy difícil mantener la autoridad. Y sin autoridad, por mucho que luego en otros momentos el árbitro haya gritado desaforado a unos y otros, es imposible imponerse.

Esa acción ha descentrado a los locales, que han visto cómo su juego se deslavazaba en el centro del campo. En otra salida sin oposición de los visitantes por la parte izquierda, Guillermo ha avanzado hasta la frontal del área y se ha perfilado hacia su pierna derecha hasta sacar un gran chut con rosca que ha sorprendido a Contreras, 1-2.

Cada vez más precipitados y menos precisos, los jugadores del Bar Estudiantil se han obsesionado por llevar el balón rápidamente al costado por donde moraba Eduardo Giménez y han perdido el mando. Con un jugador local tirado en el suelo por una contusión, el Salamero ha salido al galope y Justi ha tenido el tercero en su bota derecha, pero el portero local ha evitado el tanto saliendo al borde del área y repeliendo el disparo con la mano. El árbitro, que no ha detenido el juego, ha señalado mano por entender que el guardameta la había tocado fuera del área (pareció que estaba dentro) y le ha mostrado la cartulina amarilla.

Pese al descontrol de los azules y el 1-2 en el luminoso, las repetidas internadas del 14 del Estudiantil han hecho insostenible la permanencia del lateral derecho del Salamero indultado por el árbitro. Así que su entrenador lo ha retirado, lo ha evacuado del terreno de juego antes del descanso.

También se ha tenido que retirar lesionado el azulón Diego Palos, dorsal 16, aquejado de un problema muscular, una baja que ha mermado el potencial del Bar Estudiantil en una mañana para olvidar.

Los locales se quedaron a un paso de lograr la remontada en un segundo tiempo loco.

 

En el segundo tiempo, los locales se han lanzado a darle la vuelta al marcador pero han olvidado definitivamente el centro del campo. Marcos Gómez, Eduardo Giménez, Camacho, Victor Argachal, los cuatro jinetes del gol, ciegos con la portería rival y un agujero negro a su espalda donde se movieron a sus anchas en el contragolpe Juanjo, Coma, Guillermo, Diego y el dorsal 4 del Salamero.

En una de esas salidas fulgurantes, el delantero visitante avisó con un disparo a la media vuelta dentro del área que su equipo no se iba a conformar con plantear un partido disputado. Habían venido a romper de una vez su mala racha y ganar por fin.
Respondió el Bar Estudiantil con un envío en largo para Eduardo, quien con un control desbordó al recambio en el lateral derecho del Salamero (dorsal 12) y fue derribado en falta en aquel pico del área.
Era un partido de tenis acelerado. De vuelta al área contraria, Diego no acertó a ajusticiar a Contreras tras un preciso pase del central Iván, pero en la siguiente salida en velocidad, nuevo contragolpe a campo abierto, el Salamero plantó tres de sus jugadores en la frontal y allí el dorsal 4 hizo el 1-3 sin oposición.

Corría el minuto 53 y el Bar Estudiantil ya estaba perdido aunque aún no lo asimilaba. Sus jugadores de ataque se lanzaban como los mosquitos a una lámpara. El delantero del Salamero, dorsal 9, corpachón entregado a la causa, se marchó sustituido como suele suceder en todos los partidos y por eso mostró su malestar quitándose la camiseta antes de abandonar el terreno de juego. Había hecho más de lo que su fisonomía aventuraba, pero quería mucho más.

Sin apenas oposición, el Salamero, ocho goles en ocho partidos, hacía el cuarto de la mañana en el minuto 61 por medio nuevamente del dorsal 4 tras pase del nuevo delantero centro.

A partir de entonces, los visitantes recogieron las redes y confiaron en que el tiempo transcurriera lo más rápidamente posible. Pero el Bar Estudiantil se vació para al menos maquillar el sonrojante resultado y pronto, minuto 67, se topó con el 2-4. Un error del lateral izquierdo del Salamero, dorsal 3, permitió la aparición sorpresa de Eduardo Giménez por el centro, que de taco dejó el balón franco para su compañero Marcos Gómez, que resolvió con autoridad.

La zozobra ya sí cundió entre los visitantes cuando tras un saque de falta magistral de Camacho, Marcos Gómez cabeceó a la red el 3-4. El Bar Estudiantil lo intentó hasta el último momento y rozó el empate en varios remates de Giménez y Gómez, pero al final la ventaja concedida se hizo insalvable.

 

 

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