Bar Estudiantil 1 Athletic Rompeolas 2

Ensayo accidentado bajo un calor sofocante 

Athletic Rompeolas y Bar Estudiantil disputan un amistoso a una semana de verse las caras en la primera jornada de la liga

Los de Kike, con apenas rodaje, remontaron el 1-0 inicial con dos goles de Adrián, uno de ellos de penalti

Joaquín bate al portero del Bar Estudiantil, pero la jugada es anulada por fuera de juego.

LA CARTUJA. La competición se echa encima y el Athletic Rompeolas llega muy justo. Sin terminar de cerrar su plantilla y con varias ausencias de jugadores que siguen lesionados o de vacaciones, el conjunto de Kike e Iñaki disputó ayer en La Cartuja su primer y único encuentro de preparación frente al Bar Estudiantil, un duelo que se repetirá en sólo cuatro días pero entonces ya con tres puntos en juego.

Bajo un sol abrasador y con una convocatoria muy justa completada con algunos jugadores que no serán de la partida el próximo domingo, la escuadra naranja sumó los primeros kilómetros en las piernas y quemó de forma generosa algunos de los abundantes excesos del verano. Hubo numerosas imprecisiones con la pelota, despistes en los marcajes, bajones de intensidad y no pocos sustos en forma de golpes o lesiones por ambos bandos, pero el Rompeolas no le perdió la cara al partido y se sobrepuso al mazazo de recibir un gol a los pocos segundos de iniciarse el encuentro tras un despiste generalizado en defensa.

Tampoco podía esperarse mucho más dados los problemas de Kike para completar una convocatoria mínima que garantizase la disputa del amistoso. El conjunto naranja formó con Dani Laparra en portería, Arrébola y Roberto como centrales, Kike y Ernesto en las bandas, Julio y Edu en el centro, Adrián y Ángel por los dos carriles y Héctor y Joaquín arriba.

Destacaron Adrián, autor de los dos tantos del Rompe y director del juego en ataque, Héctor y Joaquín, todavía sin chispa pero sobrados de talento, además del poso aportado por Edu en el centro del campo y Roberto en la zaga.

Ángel acude a tapar opciones de pase de un adversario.

Ángel acude a tapar opciones de pase de un adversario.

En los primeros compases el Bar Estudiantil salió con más intención y muy pronto descubrió las vergüenzas defensivas de su oponente. Bastaron un par de movimientos de apoyo en corto de sus jugadores de ataque para dejar en evidencia a una zaga a la que le faltó intensidad y cercanía en los marcajes. En la primera jugada del partido, Ernesto dejó la puerta abierta a su espalda y los locales aprovecharon el regalo para adelantarse en el marcador.

Tras el revolcón, los de Kike buscaron reponerse administrando la pelota desde la templanza de Roberto en el eje de la zaga, pero la conexión con el centro del campo se veía interrumpida en demasiadas ocasiones por la falta de precisión en las entregas. Adrián, por la derecha, y Héctor, echado al costado izquierdo, se encargaron de monopolizar la posesión para llevar el esférico a las cercanías del área rival.

La primera gran ocasión de los naranjas estuvo en las botas de Joaquín, quien al borde del área y de espaldas a la portería amortiguó con su muslo izquierdo un envío aéreo de Kike y, a la media vuelta y con su pierna derecha, conectó una vaselina que impactó en el larguero. En el minuto 20 Héctor sacó su manual de roturas de cadera y recortó hasta en tres ocasiones junto al pico izquierdo del área las defensas de dos zagueros locales. Después asistó raso a Adrián, quien centró al área pequeña, pero ni Ángel ni Joaquín llegaron al remate.

En el descanso ambos equipos buscaron la sombra con ahínco.

En el descanso ambos equipos buscaron la sombra y el agua para reponer fuerzas tras el sufrimiento bajo el sol.

El Bar Estudiantil buscó más argumentos para atar su triunfo con envíos en diagonal a la espalda de los dos laterales y tratando de sacar de sus dominios a los centrales. Pero tras el descanso los locales bajaron varios enteros su rendimiento físico y dejaron hacer en el centro del campo. Poco a poco el Rompeolas, con Pablo bajo los palos, Roberto al timón en el centro del campo y Julio como central, acaparó más la pelota aunque con posesiones mortecinas. Hacía mucho calor y la gasolina restante era escasa. Ante la falta de ideas ofensivas, Adrián buscó fortuna con sus incursiones en diagonal y en una de ellas fue derribado dentro del área. El árbitro señaló penalti y la perla leonesa estableció el empate.

En el minuto 59 llegó el segundo del Rompeolas. Joaquín presionó el despeje del portero local y Adrián, de primeras, golpeó de manera certera el esférico, que acabó en la red del Bar Estudiantil.

Los locales trataron de lograr el empate y disfrutaron de varias ocasiones, como un balón enviado al larguero y un mano a mano desbaratado por los reflejos de Pablo arrojándose al suelo en la salida. Pero el resultado no varió.

 

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