Athletic Rompeolas 3 AD Las Cañas 1

A tiempo de casi todo 

El Athletic Rompeolas vence a Las Cañas y, a falta de tres jornadas, se coloca a dos puntos del ascenso tras los tropiezos del Atlético Batán y la AD Huérmeda

Los de Kike se muestran concentrados e intensos y no fallan esta vez frente a uno de los equipos de la parte baja de la clasificación

Héctor es felicitado por sus compañeros tras lograr el 2-0 en el minuto 33 del primer tiempo.

 

Athletic Rompeolas    3

Pablo; Sierra, Arrébola, David González, Kike (Ernesto, 62), Julio, Guillermo, Augusto, Joaquín; Héctor, Posadas.

AD Las Cañas             1

Cimorra; Brizuela, Gan, García (Jorge, 40), Burgues (Carramiñana, 78); Periset, Puyuelo, Guerrero, Pelaéz (Jiménez); Carreras, Muñoz.

Goles: 1-0, min. 4: Héctor. 2-0, min. 33: Héctor. 2-1, min. 44: Carreras. 3-1, min. 39: Joaquín.

Árbitro: Víctor Belsué. Mostró cartulinas amarillas a los visitantes Cimorra y Periset.

Incidencias: Mañana primaveral. Sol y temperatura agradable. En los locales, José Antonio fue baja de última hora por un problema estomacal. Ángel fue suplente pero no llegó a saltar al terreno de juego pese a que su cambio estaba preparado.

 

GARCÍA TRAIDQuién sabe si porque el fiasco de hace dos jornadas frente al colista seguía ardiendo en la conciencia colectiva o porque el fin de semana suponía una gran oportunidad de acercarse a las primeras posiciones, lo cierto es que el fantasma de la abulia pasó esta vez de largo del García Traid.

El Athletic Rompeolas ofreció frente al apurado Las Cañas una de sus mejores versiones de equipo concentrado y solidario en el esfuerzo y logró, no sin apuros, un nuevo triunfo que lo deja quinto a dos puntos de la segunda posición gracias a las derrotas del Atlético Batán frente a La Tasquilla de Ramona y Vicente (2-0) y de la AD Huérmeda a manos del virtual campeón de liga San Miguel (1-2).

Pareció resolver el choque al descanso con un 2-0 de mérito merced a dos tantos de Héctor y un tercero que pudo llegar si Posadas no hubiese marrado un penalti en el minuto 18. Pero, tras la reanudación, los visitantes, un equipo que viene de bajar de Primera y lleva una segunda vuelta en caída libre (6 puntos de 30) exprimieron sus recursos y, después del aviso de otra pena máxima fallada, colocaron un inquietante 2-1 en el marcador que abrió el partido hasta el gol definitivo de Joaquín, a un minuto del final.

 Posadas y Gan se disputan el esférico en el centro del campo.

Posadas y Gan se disputan el esférico en el centro del campo.

La ruleta rusa de la convocatoria se detuvo en un once pelotero en el que al concurso de Posadas, Joaquín y Héctor se sumó la reaparición de Guillermo después de muchas semanas de ausencia por lesión. Su estado de forma era un incógnita porque ya había protagonizado varios regresos que se habían quedado en amagos, pero el paso de los minutos confirmó que su espalda le daba un respiro. Su participación dio oxígeno a la salida de la pelota del Rompeolas y supuso una amenaza más en ataque.

Se comprobó nada más comenzar el encuentro. Losa de naranja salieron con hambre de balón y en tres minutos remataron tres veces sobre la portería de Cimorra. Las dos primeras, de Guillermo, una cuando botó una falta envenenada que el portero de Las Cañas desvió con apuros a saque de esquina y otro remate a bote pronto pero sin puntería. El tercer aviso fue un cabezazo de Héctor que salió por encima del larguero.

Periset corta de forma expeditiva el contragolpe lanzado por Posadas. Vio la cartulina amarilla. 

En ese corto espacio de tiempo, la zaga celeste, la tercera más goleada de la categoría, reforzada en esta ocasión con un pivote defensivo por delante como Periset, quedó retratada. Sufrió una barbaridad para defender los envíos aéreos al segundo palo y no salió de su zona para atosigar el juego de espaldas a portería de Posadas y Héctor, conexiones clave entre líneas del Rompeolas para crear peligro.

El 1-0 llegó tras una circulación completa del balón partiendo de la banda derecha. La zaga local movió el balón con cierta soltura y Kike, en el lateral izquierdo, encontró una salida clara con el apoyo de Héctor. Este subió una velocidad y combinó con Posadas, quien primero atrajo la atención de varios defensores rivales y luego chutó a puerta. El balón quedó muerto en línea de gol y Héctor no dudó en lanzarse al suelo con todo para remachar el tanto.

Héctor se jugó el tipo para hacer el 1-0. En la imagen, Héctor, en el suelo, es felicitado por Posadas.

Si arriba el protagonismo se lo llevaban Posadas y Héctor, atrás dos figuras resaltaban sobre el resto. Una de ellas, David González, muy seguro durante toda la mañana en su nueva misión como central. Rápido y certero en todos los cortes como respuesta a los envíos en largo que trataban de hacer daño a su espalda. La otra, Pablo en la portería, que cuajó un partido sin tacha y volvió a exhibirse en las salidas por alto. No hay en la categoría otro portero que domine de esa manera el juego aéreo. Cuestión aparte es que no siempre sepa calcular cuánto conviene arriesgar según en qué momentos.

El juego del Rompeolas fluía como pocas veces con los cambios de juego de Guillermo, las internadas de Posadas, las carreras de Joaquín y las combinaciones de Héctor, pero el segundo tanto pudo llegar de la forma más primaria. Augusto, más implicado y generoso en la presión y los retornos defensivos que en anteriores ocasiones, acudió a presionar al portero de Las Cañas y obtuvo el premio de robarle la pelota. Cimorra se metió en un jardín y salió por las bravas: agarrando al extremo transalpino hasta derribarlo dentro del área cuando éste ya lo había superado.

El árbitro señaló el punto de penalti y le mostró la cartulina amarilla, castigo preceptivo para esa acción… en el fútbol laboral porque de otra manera habría visto la roja. Posadas asumió la responsabilidad de lanzar la pena máxima, pero su tiro salió por encima del larguero.

 

 

Cimorra agarra por la cintura a Augusto hasta hacerlo caer y comete penalti.

El chasco no terminó de despertar a los celestes ni dejó tocado al cuadro de Kike, que siguió llegando con frecuencia al área rival. Guillermo volvió a explotar la debilidad aérea de la zaga oponente y remató de primeras en el segundo palo.

 

El camino más corto hasta la portería era colarse por el costado izquierdo. Allí Posadas condujo unos metros, filtró el balón entre Brizuela y Gan para Héctor y éste logró el 2-0 tras un primer remate repelido por Cimorra.

Héctor remata por segunda vez tras la primera parada de Cimorra. Esta vez el balón acabó en la red.

En el descanso el vestuario del Rompeolas guardaba un silencio difícil de interpretar. El equipo había respondido a la exigencia y había adquirido una ventaja estimable. El peligro estaba en caer en la autocomplacencia.

Pese a la llamada a la alerta, la reacción de Las Cañas se notó desde el reinicio. No había transcurrido ni un minuto cuando Peláez centró desde la banda izquierda y el balón golpeó en el brazo de David González. Penalti. Gan lanzó abajo, a la izquierda de Pablo, pero éste adivinó su intención y, con una gran estirada, despejó el esférico.

 

Pablo adivina por dónde lanza Gan y se arroja el suelo para despejar el tiro.

 

Volvió a la carga Las Cañas. La entrada en el descanso de Jorge, delantero con el dorsal 17, aumentó la exigencia para los dos centrales del Rompeolas, más expuestos al fallo y obligados a correr hacia atrás. Precisamente un envío cruzado desde la parte derecha fue aprovechado por la inteligente diagonal de Pedro Carreras para escapar del lateral Sierra y rematar en posición franca al fondo de las mallas.

Con el 2-1 sí que aparecieron los fantasmas. Otro tanto visitante podía suponer el desmoronamiento local. Carreras y Jorge demostraban que sabían sacar petróleo de cualquier envío en largo. Y Peláez conducía los contragolpes con toda intención, pero el habilidoso centrocampista ofensivo cayó lesionado de forma fortuita y tuvo que pedir el cambio. Fue un alivio para el Rompeolas porque a partir de entonces su rival centró todas sus acometidas en los balones largos y olvidó un tanto la elaboración que el 6 de Las Cañas proporcionaba.

Con el paso de los minutos la defensa celeste se fue abriendo hasta que aparecieron boquetes como los que encontró Posadas cerca del minuto 60 para escaparse de sus marcadores y plantarse solo delante de Cimorra. El portero visitante tuvo la suerte de que el esférico acabó siendo escupido por el palo izquierdo de su portería.

El choque entonces estaba realmente igualado. Cualquiera de los dos conjuntos podía hacerse con el triunfo y los acercamientos a las áreas eran constantes. Los jugadores de Las Cañas corrían como alma que lleva el diablo conscientes de que perder podía suponer la caída a la tercera plaza por la cola como así fue. Eso les hizo asumir riesgos en los repliegues y, en uno de esos retornos, Joaquín recibió un pase por el centro que lo dejó solo delante del portero rival. El extremo del Rompeolas regateó académicamente a Cimorra pero luego demoró en exceso el chut y el balón fue despejado bajo los palos por un defensa.

Los locales, que no suelen acumular demasiadas ocasiones de gol, estaban perdonando demasiado y la ventaja mínima podía esfumarse en cualquier momento. A un minuto del final, Posadas peinó de cabeza un balón que bajaba con nieve hacia la posición de Joaquín, escorado esta vez a la banda derecha. El 19 del Rompeolas sacó su instinto letal para comerse al lateral y llevarse el balón. Esta vez dentro del área no tuvo piedad y logró el tanto de la tranquilidad, 3-1.

 

 

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