Athletic Rompeolas 2 Bar Flor 3

Remontada a las puertas 

El Athletic Rompeolas no puede con el Bar Flor de Primera y dice adiós a la temporada

David González se anticipa a su rival y trata de devolver el esférico al interior del área del Bar Flor.

 

Athletic Rompeolas  2

Isma; Dioni, David González, José Antonio, Joaquín; David Soriano, José Manuel, Rober, Dennis; Posadas (Juan, 43), Santi (Mario, 73)

Bar Flor                      3

Eduardo Lainez; Alejandro Lolumo, Ángel Benito, Sergio Casanova (Víctor Delgado, 49), Adrián Miranda (Luis Torrijo, 59); Iñaki Torrijo, Guillermo Lazaro (Alberto Rodríguez, 63), Rafael Plou (Jorge Biel), Andrés Vera, Francisco Hernández (Víctor Gumiel), Jorge Gómez10

Goles: 0-1,min. 34: Jorge Gómez. 0-2, min. 43: Jorge Gómez. 1-2, min. 49: José Antonio, con la espalda. 2-2, min. 56: Santi Mur. 2-3, min. 75: Jorge Gómez?

Árbitro: Javier Bailín Marcuello. Amonestó con cartulina amarilla al local José Manuel y a los visitantes Andrés Benito, Radu y Alejandro Lolumo.

Incidencias: Eliminatoria de la Copa B disputada a partido único en el campo del Giner. Mañana soleada y temperatura veraniega. Jesús actuó una vez más como delegado en las filas locales, de las que también formron parte Ángel y Kike, aunque finalmente no jugaron. El jugador del Rompeolas David Posadas tuvo que retirarse nada más comenzar el segundo tiempo por un pisotón en el dedo meñique de su pie derecho sufrido nada más comenzar el encuentro. En la grada del campo de Torrero estuvo presente un informador arbitral.

GINER. Hasta aquí llegó la temporada del Athletic Rompeolas. Termina en alto, como ayer acabó, encerrando en su campo al Bar Flor de Primera Laboral después de haber vuelto a levantar un 2-0 a base de garra y coraje y haber encajado un tanto definitivo por otro despiste dentro de su área.

Fue un encuentro vibrante como corresponde a una eliminatoria de Copa en la que el conjunto local llevó casi siempre la iniciativa en ataque, capada ésta por un árbitro a menudo imprevisible (en la memoria del Rompeolas quedan indelebles los estrambotes como los vividos en Leciñena y el Camping Bohalar)  y que ayer fue muy previsible: todos los balones a la espalda de la adelantada defensa del Bar Flor eran o debían ser fueras de juego. El Rompeolas acabó desesperado por la actitud de Bailín Marcuello, que no mostró el mismo rasero en sus decisiones.

El jugador del Rompeolas Joaquín es superado en un primer momento por el futbolista del Bar Flor Jorge Biel.

 

Por su parte, el Bar Flor dio muestras de su potencial como equipo. Pudo parecer en muchos momentos que estuvo a verlas venir, pero los tres zarpazos con los que decantó el triunfo no surgieron de la nada. Los continuos movimientos de sus puntas, la presión atosigante tras cada pérdida de balón, el despliegue de pases y combinaciones de su centro del campo, especialmente de su medio centro Iñaki Torrijo, un tormento para el centro del campo local. Y, también,  una zaga siempre adelantada capitaneada en el eje por Sergio Casanova, que se puso morado de cortar últimos pases de manera siempre providencial.

El Rompeolas reunió un once de garantías centrado en frenar el ataque del Bar Flor a base de concentración e intensidad y tratar de llegar arriba con las carreras del infatigable Santi Mur y el desborde de Posadas.

Se encontró una defensa rival plantada muy cerca del círculo central, lo que comprimió los espacios y redujo los  tiempos de decisión. Después de caer en varios fuera de juego evidentes, el ataque avispa calibró mejor los envíos a la espalda de la línea de cuatro rival, pero se dio de bruces con el muro que levantó el árbitro con su silbato.

Posadas desborda dentro del área. Su chut con la pierna izquierda lo acabará sacando de cabeza y bajo los palos Miranda.

O los atacantes se aventuraban a internarse por el centro regate iba y regate venía o sólo podían aspirar a correr detrás de los zagueros visitantes y esperar algún error a la hora de despejar. Todo lo que fuera correr a la par era penalizado.

Tampoco hubo ecuanimidad en la señalización de las faltas. Ballarín no toleró ni el mínimo contacto en los robos de balón tras la presión del Rompeolas, pero sí pasó por alto los braceos preventivos de Casanova en los saltos de cabeza con Santi Mur  y alguna plancha no observada.

Pese a todas esas trabas, Dennis se sacó un tiro al primer palo que el portero del Bar Flor tocó lo justo para que saliera repelido por el larguero y una jugada personal de Posadas obligó a Adrián Mirada a sacar de cabeza el balón bajo los palos con Eduardo Lainez ya superado. El 10 del Rompeolas, muy mermado desde el comienzo por un fuerte pisotón en el dedo meñique de su pie derecho, tuvo arrestos para firmar una de sus clásicas jugadas de malabarista regateando a cuatro adversarios ante el asombro de unos y otros.

Pero el Bar Flor no se quedó de brazos cruzados. Combinó con intención y acumuló no pocos remates desde la frontal del área fruto de la movilidad de sus hombres de ataque, aunque los disparos carecieron de mordiente. Hasta que pasada la media hora, una rápida combinación de Torrijo por el centro habilitó a Jorge Gómez al borde del área y éste definió con maestría a la izquierda de Isma, 0-1. Dioni, lateral derecho del Rompeolas, se quejó de la posición adelantada del ariete rival, pero desde el banquillo resultó imposible ver nada.

La desventaja mínima al descanso no hundió a los locales, que buscaron la manera de dar más libertad creativa a José Manuel, algo ahogado por la presión del Bar Flor. Un más que renqueante Posadas se quedó en el eje y a Rober se le encomendó la tarea de vigilar de manera estrecha a Torrijo, pero los planes se fueron al traste en apenas tres minutos.

José Antonio no se demora en muchas celebraciones tras hacer el 1-2 mientras Santi Mur recoge el balón de la red.

De salida, Torrijo avisó con un fuerte disparo desde fuera del área que acabó estrellándose en el larguero. Y, poco después, el extremo izquierda visitante interceptó el balón cerca del área de un Rompe en plena salida y asistió al ariete Jorge Gómez, quien aprovechó que José Antonio se había quedado enganchado con él reclamando no se sabe qué, para empujar el balón a la red, 0-2.

Como ya ocurriera en el último encuentro de Copa, el Rompeolas, con todo en contra y dos goles de desventaja, se lió la manta a la cabeza. Posadas se retiró cojeando y Juan, indicación de Kike mediante, pasó a dar profundidad a la banda derecha y devolvió a José Manuel al centro. Ello aportó profundidad por ese costado y iluminó de ideas el centro.

En el minuto 49 José Antonio se impuso por alto en un saque de esquina y, con la parte alta de su espalda recortó distancias, 1-2.

Respondió el Bar Flor con una colada de Jorge Gómez a la espalda de Joaquín hasta llegar al mano a mano con Isma que David González abortó en el último instante tocando lo justo para desviar a saque de esquina.

El Rompeolas aumentó la presión acumulando más llegadas arriba y entró en ebullición cuando el árbitro cortó y no dejó seguir una jugada en la que Santi Mur, objeto de una falta por detrás, habilitó a la derecha a Juan, que se colaba sólo dentro del área con la doble opción de disparar o asistir a José Manuel en boca de gol. La impericia de Bailín Marcuello se hacía ya insoportable.  

Santi Mur (15) gana el sitio a su oponente Ángel Benito (18) y acaba logrando el empate a dos.

 

No todas las quejas vinieron del mismo bando. El omnipresente Jorge Gómez reclamó primero penalti por un empujón dentro del área que le desestabilizó justo antes de chutar a puerta y luego se exasperó por un agarrón de David González, último defensor, en lo que más pareció un forcejeo mutuo.

El empate llegó súbitamente en una acción ejecutada a la velocidad del relámpago. Isma se hizo con el esférico y sacó en largo. El central a cargo de Santi Mur -se notó la ausencia de Sergio Casanova desde el minuto 49- se tragó el envío y el menudo delantero del Rompeolas lo superó en la carrera escoltando el esférico hasta que Dennis se cruzó por en medio y, con un toque en diagonal de primeras hacia su compañero, dejó con el molde a dos defensores del Bar Flor. Mur, pese al empujón del central Ángel Benito, mantuvo la verticalidad para desviar el balón lo justo lejos de Eduardo Lainez y establecer el 2-2.

La incidencia creciente de José Manuel en la zona de tres cuartos elevó las prestaciones del ataque del Rompeolas para dar últimos pases desequilibrantes y, de paso, dejó aún más en evidencia el increíble criterio del colegiado sobre el fuera de juego.

Un jugador del Bar Flor protesta una decisión del árbitro avanzada ya la segunda parte.

 

Restaba un mundo y por eso mismo había que bajar las pulsaciones y no caer en la euforia. Porque el Bar Flor, pese a haber entrado en un carrusel de cambios, seguía soltando latigazos de vez en cuando en forma ya de contragolpes, con el dorsal 14 otra vez demasiado suelto.

Quien no se guardó nada fue Santi Mur, con una boda en la víspera a sus espaldas, batalló en solitario contra los cuatro de atrás y un desquiciante silbato que aplacó muchas de sus carreras. Hasta que sus músculos dijeron basta y tuvo que ser sustituido por Mario a falta de siete minutos.

Dos después, en un saque de banda desde la parte izquierda, ya cerca del área del Rompeolas, el cuadro visitante explotó la falta de concentración de los avispas en momentos puntuales. El atacante que se desmarca y acude a la corta, el defensor que no lo sigue y… el resto es la calidad del rival, que aprovecha la mínima ventaja para colocar el esférico de volea muy cerca de la escuadra, 2-3.

Pese a ese nuevo mazazo, el Athletic Rompeolas se lanzó a tumba abierta en los cuatro minutos de añadido y tuvo el empate con un disparo de David Soriano que el recambio de portero del Bar Flor sacó muy acertadamente con su pierna izquierda.

Al final quedaron el pesar por los errores cometidos, el orgullo de no haberse rendido en ningún momento y haber acariciado el triunfo y la indignación por el arbitraje recibido. Un malestar que terminó de flambear el informador asegurando al delegado del Rompeolas en la caseta del árbitro que Bailín Marcuello sólo había cometido un error en un fuera de juego.

Ello sería como asumir que la plantilla del Athletic Rompeolas es una banda de palurdos que desconocen una regla fundamental del juego y que se pegaron toda la mañana cayendo en su infracción, sin buscar alternativas ni comprender su funcionamiento.  

Arbitrar es una tarea muy complicada y aplicar el fuera de juego sin asistentes mucho más. De ahí que el hecho de que un responsable de los árbitros, repantigado como estaba en un asiento de la grada situada a la altura del centro del campo, se atreva a valorar situaciones alejadas de posicionamiento de varios jugadores que se dirimen por menos de un metro es de traca y, entre otras cosas, explica por qué Bailín se muestra tan tranquilo con sus actuaciones, famosas por otra parte en el fútbol laboral, especialmente en Primera (bien lo sabe el Bar Flor, que lo padece más habitualmente). Y que ahí siga.

 

  

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: