Athletic Rompeolas 1 Sporting Oliver 5

De cabeza al abismo

El Athletic Rompeolas sale goleado a manos del renacido colista y vuelve a caer a puestos de descenso a falta de cinco jornadas

 

Ventura Lajusticia, extremo del Oliver, celebra el 1-0 y varios jugadores del Rompeolas se llevan las manos a la cabeza. 

 

Athletic Rompeolas   1

Pablo; Ernesto, José Antonio, Mario Lafuente, Joaquín; Juan, Róber (Mario Marco, 58), Guillermo (Héctor, 50), Coke; Posadas, Edu.

Sporting Oliver          5

Isaías García; Rafael García (Sergio Pastor, 64), Elías Jiménez, David Rivera; Ricardo González, Alfonso Blasco, Roberto Esteban, Ventura Lajusticia, José Vázquez, Isidro González, Javier Pérez.

Goles: 1-0, min. 29: Ventura. 1-1, min. 35: Joaquín, de falta. 1-2, min. 53: Ventura. 1-3, min. 57: Isidro. 1-4, min. 69:  José Vázquez. 1-5, min. 79: Ricardo González.

Árbitro: Juan Carlos López Sánchez. No mostró ninguna tarjeta.

Incidencias: Temperatura agradable y lluvia durante buena parte del primer tiempo.

GARCÍA TRAID. El Athletic Rompeolas cae de nuevo a los puestos de descenso y se complica aún más su continuidad en Segunda Preferente tras salir goleado (1-5) en su propio feudo frente al Sporting Oliver en una segunda parte en la que perdió la cabeza y se vino abajo.

Igualó con algo de fortuna el golazo inicial de Ventura por medio de la zurda de Joaquín y luego desperdició de forma lastimosa hasta 4 ocasiones clarísimas para haber desarmado el empuje visitante. Tras el descanso, perdió la compostura cegado por el ansia de victoria y se llevó un repaso en toda regla.

A la frenética carrera por evitar el descenso ya sólo le faltaba que el colista de la categoría, hasta hace dos jornadas un rival desahuciado, se armase hasta los dientes de recursos ofensivos y encadenase dos triunfos consecutivos con 11 goles a favor. Sigue último a 6 puntos de la permanencia, pero quien lo ve jugar no tiene duda: se salvará. Así, a falta de cinco jornadas, en esta liga igualadísima, sólo los dos primeros clasificados, Huérmeda e Intersport Leciñena, están matemáticamente salvados.

La segunda derrota consecutiva del Rompeolas llega en el peor momento. Después de haber hecho lo más difícil, salir a flote con una serie de machadas frente a los equipos de arriba sobreponiéndose a mil y un contratiempos, ha vuelto a caer despeñado y ha dado vida a dos rivales directos.

Posadas conduce la pelota en campo del Sporting Oliver.

Restan quince puntos y tanto el calendario como las calculadoras echan humo, pero antes de ponerse a hacer números, el conjunto blanquinegro debe plantearse seriamente la manera en la que afronta los partidos. Porque lo que está en juego no es un triunfo o una racha, es la permanencia en Segunda Preferente, es no caer a la categoría de jugadores de cuerpos desmedidos, fútbol tosco y trifulcas por doquier. De partidos como el que pudo verse esa misma mañana, casi al mediodía, en ese mismo campo, entre dos equipos que casi llegan a las manos por una simple falta en el centro del campo.

¿Dónde reside el problema del Rompeolas? Siempre que ha podido contar con un once de garantías y un banquillo más o menos concurrido se ha lanzado a tumba abierta a por el triunfo, dándole lo mismo la entidad del rival, el momento de la temporada y las distintas situaciones que se viven en un partido. Así, unas veces ha salido cara y otras, las más, cruz. Por eso lleva sólo dos empates y por eso ha perdido partidos en los que podía haber retenido al menos un punto. El Rompeolas se sobreexpone, no mira más allá y, en cuanto vienen mal dadas, se estrella. Se da de bruces una y otra vez contra un muro como el otro día frente al Sporting Oliver.

Caminos que lleven al triunfo hay varios y no siempre el más directo es el de salir a pecho descubierto. Mucho menos frente a rivales directos como el Dépor Bar Chema y el Sporting Oliver. Falta una -al menos una- mente fría dentro del campo que llame a la calma, que guarde el equilibrio, que tome las riendas de tanto potro salvaje, de tanto soldado universal que hace la guerra por su cuenta. ¿Algún jugador de los que pisaron el verde del García Traid tuvo presente el golaveraje particular con los de amarillo? Porque eso habría bastado para llamar a la calma con el 1-3 en el marcador y así hacer bueno el 0-3 de la primera vuelta. Pero no. El equipo siguió abierto en canal a merced de un rival letal al contragolpe.

 

El nuevo Sporting Oliver, un rival de armas tomar

Sin saber lo sucedido en ese Sporting Oliver-Intersport Leciñena, el Athletic Rompeolas estaba sobre aviso. El 6-0 no podía explicarse por la sola ausencia de Ispas, delantero de los monegrinos. Cuando el 11 titular visitante saltó al campo, quedó claro el profundo lavado de cara de un equipo que ha fichado a la desesperada para evitar el descenso. Y cuando los Ventura, Isidro, José… comenzaron a mover la pelota se vio la nueva dimensión del todavía colista. Su capitán Ricardo González sigue al mando. Continúa abroncando a sus compañeros, pero ya no se enzarza con los rivales ni se pierde en protestas al árbitro porque ahora se centra en el juego. Está rodeado de compañeros que saben jugar y disfruta con ellos. Se encuentra en su salsa.

Frente a esa orquesta afinada, el Athletic Rompeolas, tras otra semana incierta por las numerosísimas bajas, presentó una versión más que aseada que invitaba al optimismo. Regresó Coke, acudió por sorpresa a probarse José Antonio y compareció Guillermo pese a sus dolores de espalda. El retraso de Héctor por un biberón ‘last minute’ lo sacó del once titular dibujado una semana por Jesús, en el que situó a Mario Lafuente y el mencionado José Antonio como pareja de centrales, la ruleta gira como cada domingo, junto a los asentados Ernesto y Joaquín en las bandas. Por delante, Juan y Róber, con Coke y Guillermo en las alas, y Posadas y Eduardo, en ataque.

Desde el primer minuto se vio un juego vibrante con llegadas constantes a ambas áreas. No había ningún control. Amenazó primero Posadas:  recibió de saque de banda y con sólo un giro de cadera se perfiló para enganchar un disparo que obligó a emplearse a fondo al portero del Oliver. Los cuellos giraron instantes después al área contraria: José Antonio salió mal al corte por alto e Isidro a punto estuvo de abrir el marcador. Luego, en el primer contragolpe serio de los innumerables que lanzaron los visitantes, Javier Pérez remató de cabeza al larguero. Por si no tuviera poco trabajo la zaga local, Mario Lafuente cedió de forma defectuosa a Pablo y a punto estuvo de buscarse la ruina porque el remate de los amarillos estuvo muy cerca de acabar dentro.

Ventura se lleva las manos a la cabeza tras desperdiciar una gran ocasión delante de Pablo.

Respondió de forma contundente el Rompeolas: Posadas se escapó por la derecha y dentro del área hizo un quiebro prodigioso frenando en seco ante la pasada de frenada de David Rivera. Centró a su compañero Eduardo y éste golpeó el balón con el interior de su bota derecha para asegurar, pero su toque acabó en el larguero.

Sin tiempo para lamentarse demasiado, el Oliver se presentó sin llamar delante de Pablo y Ventura, en el segundo palo, mandó fuera un centro con marchamo de gol.

No era casualidad ese toma y daca constante. El Rompeolas se veía superado al contragolpe por el hueco creado entre su defensa, demasiado justa para saltar a la presión, y un doble pivote desbocado al que el robo del rival siempre le pillaba descolocado. Por allí los Ventura, Isidro y José Vázquez se movieron a sus anchas. Pero es que los de casa llegaban todavía con más facilidad al portal contrario. El Sporting Oliver juntaba mucho las líneas y llevaba la defensa, la parte más discreta del once, casi al centro del campo. Eso la hacía muy fácilmente desbordable con el simple recurso del balón largo a su espalda. Pese que ni Róber ni Juan lo utilizaron en la medida en la que debieron, los de blanco y negro pudieron haber hecho un roto muy serio de esta manera en el primer tiempo.

En otra escapada de Posadas, esta vez por la parte izquierda, el delantero del Rompe disparó en carrera con su pierna zurda y el balón se marchó fuera por poco ante la estirada del arqueo visitante.

Posadas chuta con la izquierda y el portero del Oliver se estira para tapar su portería.

 

Repitió colada por la izquierda. Para la zaga amarilla era una temeridad arrastrar hasta el centro porque luego los cuatro de atrás sufrían mucho para darse la vuelta y correr al corte. Posadas se plantó solo delante del portero visitante, con tiempo para lo que quiso. Intentó un recorte hacia afuera pero el guardameta se lanzó al suelo y desbarató la gran ocasión.

 

Posadas burla la defensa del Oliver pero luego no puede superar la salida de su portero.

 

Por si no era suficiente, Róber también se descolgó en ataque poco después y se quedó solo. Pudo seguir avanzando e incluso resolver ante el portero rival, pero decidió recortar a un defensor para asistir a un compañero y ahí se perdió.

La respuesta visitante sí fue contundente. Ventura salió veloz por el centro y tras sortear una tímida presión, soltó un zapatazo desde muy lejos con su pierna izquierda que se coló muy cerca de la escuadra izquierda de la portería de un entonces atareado Pablo corrigiendo posiciones de sus compañeros. Un gran gol que Ventura corrió a celebrar él solo al fondo, con una grada quizá pendiente de ser construida.

Pudo llegar el segundo cuando Ernesto dejó muerto un balón a los pies de Elías, pero Pablo anduvo rápido de reflejos para tapar al defensor y luego salir a taponar la posterior volea de Isidro.

Isidro (9), va a volear. Pablo se juega el tipo para taparle. José Antonio, pasado de frenada, yace dentro de la portería.

El Sporting Oliver gozó de otra buena ocasión en un libre indirecto dentro del área pequeña horriblemente ejecutado después de una falta de entendimiento entre Pablo (que pidió el balón suelto) y José Antonio (que respondió manzanas traigo).

El partido estaba tomando un color oscuro para los locales. Por eso, y pese a todas las oportunidades malogradas con anterioridad, el tanto de Joaquín de falta, aprovechando la mala colocación de la barrera visitante, tenía que saber a gloria. Tenía que ser un botín que defender con uñas y dientes, no un motivo para seguir peleando a pecho descubierto a ver quién daba más fuerte el siguiente golpe.

En el descanso, el Rompeolas buscó la forma de protegerse más sin renunciar a seguir haciendo daño a la espalda de esa defensa amarilla tan alegre. Había que taponar la salida fulgurante al contragolpe del Sporting Oliver. Los dos medios centros debían guardar la posición, máxime dados los problemas físicos de uno de ellos, Róber, que en el vestuario ya pidió el cambio. Además, uno de los dos puntas, además de seguir buscando las cosquillas arriba, tenía que ayudar en defensa al centro del campo para bloquear esos contragolpes.

La intención duró unos pocos minutos, suficientes para frenar el despliegue de los visitantes, que por momentos parecían flaquear. La salida del hipermotivado Héctor por un lastrado Guille parecía reforzar el centro del campo blanquinegro, pero no tuvo ni ocasión. Porque en el minuto 53 Ventura culminó una bonita jugada de combinaciones de los suyos rematando a la red desde la parte derecha. El Rompeolas entero quedó en evidencia: el boquete por su banda izquierda, el centro del campo fuera de sitio, Mario Lafuente protestando al árbitro por no mostrar tarjetas con el balón en juego…

Con el 1-2, el Rompeolas se autodestruyó. Róber, aquejado de un tirón en la ingle desde antes del descanso, siguió saltando a la presión una y otra vez dejando desguarnecida la retaguardia porque Juan lo secundaba. Nadie guardaba el sitio. Nadie optaba por la prudencia. Tras muchas jornadas de ausencia, como recién salido de la FIMA, el diésel de Coke no daba para representar una amenaza seria por la banda izquierda. Y los dos puntas cada vez se quedaban más descolgados arriba y cada vez perdían más balones intentando el desborde en solitario.

Coke trata de salir al contragolpe por la parte izquierda.

Para el Sporting Oliver era coser y cantar. Otro balón perdido en la zona ancha y otro contragolpe con las velas extendidas llevaron a Isidro a redondear su buena mañana con el tercero para los suyos, momento en el que Róber pidió el cambio por última vez y en su lugar saltó al campo Mario Marco. Desde luego, si algún rival  aspira a frenar a este equipo de aquí al final de temporada, no deberá caer en el grave error de abrirse.

Pero al desastre le faltaba algo (más). José Antonio notó su musculatura muy justa y prefirió no seguir arriesgando. Había llegado esa mañana con la idea de colocarse bajo los palos y lo consiguió. Pablo se situó como central (con pantalón largo) y entregó los bártulos al arquero José Antonio. El primer remate que le llegó lo sacó de la línea agarrando el balón con una sola mano. Genio y figura.

José Antonio, vestido de portero, camina marcha atrás hacia la portería con rostro de saberse centro de todas las miradas.

Con ese panorama, el Sporting Oliver se remangó, se colocó la servilleta en el cuello y se aprestó a un festín de contragolpes al punto. Jesús, desde el banquillo, trató de reconducir la situación situando a Coke por el centro junto a Juan, pero los de amarillo ya resultaban imparables. El equipo acabó reordenándose por su propia cuenta. Joaquín pasó al medio, pero el desastre no tenía vuelta atrás. El golaveraje se fue a hacer gárgaras y nadie reparó en ello. José Vázquez hizo de cabeza el 1-4 tras una indecisión entre José Antonio y Mario Marco y el quinto fue obra de Ricardo González.

 

Definitivamente, al Athletic Rompeolas le queda mejor el traje de cordero que el de lobo.

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