Athletic Rompeolas 1 Bar Estudiantil 2

Tan cerca y tan lejos

El Athletic Rompeolas no puede tampoco con el Bar Estudiantil, cercano en la tabla, y sigue colista, a 6 puntos de la salvación

Los locales recortan el 0-2 de salida con una versión mejorada en el segundo tiempo, pero el gol de Coke es insuficiente para empatar

Ernesto, que entró en el segundo tiempo, corre a por un balón por delante de Eduardo Giménez.

Athletic Rompeolas     1

Javi (Mario Marco, 71); Sierra (Ernesto, 54), Alberto (Eduardo Peinado, 58), José Antonio, Kike; Pablo, David González, Joaquín, Héctor; Coke, Dani.

Bar Estudiantil             2 

Eduardo Casorrán; David Ferrer, Pablo Navas, Carlos Martín, Roberto Casorrán; Diego Palos, José Peralta, Francisco Camacho, Eduardo Giménez, Víctor Argachal; Borja Barros.

Goles: 0-1, min. 15: Francisco Camacho, de falta. 0-2, min. 27: Víctor Argachal. 1-2, min. 52: Coke, de penalti.

Árbitro: Manuel Ibarzo Pasamar. Mostró cartulinas amarillas a los locales Alberto, José Antonio, Sierra, Kike y Javi y a los visitantes Borja Barros, Roberto Casorrán y Álvaro Pérez. El portero del Athletic Rompeolas Javier Chivite tuvo que retirarse lesionado en el minuto 71  por una rotura de fibras en uno de sus gemelos.

Incidencias: Mañana soleada de temperatura agradable para estar a mediados de noviembre. Iñaki y Jesús presenciaron el encuentro desde una banda del campo.

GARCÍA TRAID. A falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta, el Athletic Rompeolas ya asume que deberá sudar la gota gorda para meter a tres equipos en el furgón de cola camino de Segunda Laboral.

Y no, el Bar Estudiantil, hasta esta jornada a una distancia de tres puntos (pero con un partido menos) no será uno de ellos. El conjunto de La Cartuja demostró estar varios puntos por encima de los blanquinegros y se llevó el triunfo gracias en buena medida a un primer tiempo en el que se mostró claro dominador del juego bajo la dirección de Francisco Camacho, secundado por las incursiones vertiginosas de Eduardo Giménez y la seguridad defensiva de su zaga.

En ese periodo, el Rompeolas se mostró a merced de su rival. Incapaz de discutir su dominio, tuvo que conformarse con sobrellevar como una avalancha de buen juego: cambios de orientación, llegadas por bandas e incursiones por el centro. La movilidad de sus centrocampistas multiplicó las opciones de pase y la solitaria presencia de Borja Barros en punta dio trabajo más que de sobra a la pareja local de centrales.

Barrios encara a Alberto mientras Giménez desborda a su izquierda.

El recurso de los balones en largo buscando el contragolpe tampoco sirvió de desahogo para el Rompeolas, pese a los envíos de Coke y las carreras de Dani y Joaquín. La defensa estudiantil exhibió colocación, muchos centímetros de altura y anticipación.

Carlos Martín, central del Bar Estudiantil, corta un envío largo para Dani.

Fruto de ese acoso constante sobre el área de Javi, el árbitro señaló una falta al borde del área y Francisco Camacho se encargó de colocarla con rosca en la base del palo izquierdo de la portería local. Toque sutil y balón a la red ante el pasmo del Rompeolas.

 

El tiro de Camacho, origen del 0-1, vuela camino del palo izquierdo del portal de un Javi que seguramente pudo hacer más.

La ventaja en el marcador no detuvo al Bar Estudiantil, dispuesto a resolver el choque por la vía rápida. Las diagonales de Giménez abrieron en canal la zaga blanquinegra y tanto el extremo visitante como Barros probaron a Javi en varias ocasiones.

El Rompeolas logró sacudirse la presión una vez que Coke y Héctor retuvieron más la pelota en posiciones adelantadas, pero casi siempre para acabar intentando entrar por el centro. En una de esas aproximaciones, Coke se marchó con un quiebro de José Peralta y Roberto Casorrán y dio un pase a Héctor, quien al borde del área dibujó su pose de tiro despiadado que acaba llegando siempre mansamente a las manos del portero.

Héctor prueba fortuna disparando desde la frontal del área.

El Bar Estudiantil tuvo el segundo tanto de la mañana en otro lanzamiento de falta, pero en esta ocasión Javi se empleó a fondo para desviar el esférico de la escuadra derecha de su portal. Salvada esa nueva ocasión de peligro, el Rompeolas trató de buscar fortuna por las bandas. Tras un centro por la izquierda al corazón del área, Dani saltó empujando con su brazo derecho a Carlos Martín, en una más que probable falta no señalada. El balón suelto fue recogido por Héctor, que esta vez, con su pierna derecha, sí conectó un chut serio que superó al portero Eduardo Casorrán, pero no así al zaguero Pablo Navas, que de espaldas, evitó el tanto del empate. Kike no llegó a tiempo a remachar a la red y dos defensores echaron la pelota a saque de esquina.

La primera mejor ocasión del Athletic Rompeolas estuvo en las botas de Héctor… y el trasero del defensor Pablo Navas.

Los locales se habían animado. David González progresó por la banda derecha y sacó un buen centro que Joaquín sólo pudo secundar con un tímido toque con su tierna pierna derecha. La única manera de desbordar era por las bandas, pero en las siguientes dos jugadas el Rompeolas lo intentó por el centro y tras una pérdida en zona de tres cuartos llegó un contragolpe letal de los visitantes. Alberto trató de ganar tiempo reculando hasta el área, pero la precisión del extremo derecho Víctor Argachal, recibiendo el último de una serie de rápidos pases y rematando ajustado al palo largo, desbarató la idea, 0-2.

 

Argachal bate por bajo a Javi de tiro cruzado. Era el 0-2.

Todavía quedó margen para abrir más la herida. Una nueva pérdida local originó la salida como un rayo de Giménez. Alberto bastante tuvo con mantener el pulso en la carrera, pero siempre dos palmos por detrás. El extremo del Bar Estudiantil se adentró en el área y el recurso de José Antonio, plantado a la espera, fue quitarlo de en medio con sus brazos. El árbitro, que ya había dado sobradas muestras de un criterio desconcertante, indicó saque de puerta.

En el segundo tiempo, con la sensación de tener todo perdido, el Athletic Rompeolas salió a quemar las naves. Adelantó la posición de Sierra como interior derecho y dejó una defensa de tres con José Antonio, Alberto y Kike, lo que hizo que Héctor se incrustara definitivamente en el centro del campo. Ese movimiento, unido a un redoble del esfuerzo por presionar, surtieron efecto porque el Bar Estudiantil ya no se mostró tan cómodo en la elaboración y acumuló más pérdidas que en todo el primer tiempo.

Coke saca brillo a su pierna izquierda buscando un disparo cruzado que acabó impactando contra el cuerpo de Peralta. 

Eso favoreció las llegadas de los locales. En una de ellas, la zaga azulona cometió un penalti ingenuo y Coke recortó la distancia desde los once metros.

 

Coke engaña a Casorrán lanzando a la izquierda del portero del Bar Estudiantil.

El gol fue la confirmación de la mejoría del Rompeolas. Cada vez robaba más arriba, y cada vez pisaba con más frecuencia el área rival. Entonces llegó otra gran ocasión de las que marcan un partido. Coke botó bombeada y centrada una falta a la espalda de los centrales hacia la llegada de Joaquín, quien se perfiló hasta enganchar con su pierna izquierda, ya casi pisando el área pequeña, una volea a quemarropa que Eduardo Casorrán repelió como quien reacciona a tiempo de un bofetón en la cara.

Joaquín remata el balón servido por Coke y el portero Casorrán desvía a saque de esquina.

A partir de entonces los locales siguieron volcándose arriba, pero perdieron bastante fuelle. Ernesto ya había suplido a Sierra en la banda derecha y Eduardo Peinado relevó a Alberto. El empuje infructuoso de los blanquinegros dejó muchos espacios para los contragolpes de Giménez, que en un momento se llevó varias patadas sin miramientos de la zaga local.  En la recta final del encuentro llegó la peor noticia de la mañana para el Rompeolas: la lesión de Javi. El portero de imponente figura sintió una pedrada en uno de sus gemelos tras atajar un balón aéreo y se fue al suelo roto de dolor. Una más que segura rotura de fibras lo mantendrá alejado de la portería por tiempo indeterminado.

Salió Mario Marco en su lugar y bajo los palos se colocó Pablo. El choque derivó en un quiero y no puedo de los locales, quien dispusieron aún de varias ocasiones para empatar hasta el último minuto de los varios que el árbitro dio de tiempo añadido (ante la desesperación de los estudiantiles): una volea de Eduardo Peinado desde la frontal del área que casi estuvo de colarse en la red, y un balón rebotado que pilló despistado a Dani, quien remató de forma defectuosa.

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