Athletic Rompeolas 0 – Intersport Leciñena 0

Otro paso adelante 

El Athletic Rompeolas suma un punto frente al Intersport Leciñena tras firmar una actuación notable

Posadas se retira lesionado con fractura del tabique nasal tras recibir un golpe en un salto

 

Sierra, lateral del Rompeolas, en el momento de sacar de banda.

 

Athletic Rompeolas  0

Pablo; Javi Ricón, Dioni, José Antonio, Sierra (Jordi, 50); David González, Rober, Posadas (Ernesto, 56), Joaquín, Juan; Santi Mur (David Soriano, 46).

 

Intersport Leciñena  0 

Andrés Picazo; Tomás Montesa, Alberto Bolea, Carlos Murillo, Roxin Olic, Ricardo Jiménez, Constantin Udeanu,  José Miguel Murillo (Jesús Antonio, 73), Ionut Gugiu, Constantin Ene,  Adrian Ispas.

Árbitro: López Sánchez. Mostró cartulinas amarillas a los locales José Antonio y Javi Ricón y a los visitantes Roxin Olic, Tomás Montesa. Durante la segunda parte, el colegiado facilitó el acceso del delegado de campo a su vestuario para recoger la ficha del lesionado David Posadas.

 

Incidencias: Mañana fresca del segundo fin de semana de otoño. Cielo nublado y cierzo. Por el conjunto local, Alberto, Ángel y Dani Laparra formaron parte del banquillo pero no llegaron a jugar. El Intersport Leciñena disputó los dos primeros minutos con un jugador menos hasta la entrada apresurada en el campo de Constantin Ene. En el minuto 55, el delantero local David Posadas sufrió una fractura del tabique nasal tras ser golpeado por un contrario en un choque fortuito en el aire. Posadas sangró de forma abundante por la nariz y tuvo que ser sustituido y evacuado a un centro hospitalario.

GINER TORRERO. El Athletic Rompeolas fue capaz de frenar al líder invicto Intersport Leciñena ofreciendo una buena imagen y firmó un empate a cero que sin embargo todavía no le permite despegarse de la parte baja de la clasificación.

El conjunto blanquinegro llegó a poner contra las cuerdas a su oponente en algunos momentos y  dispuso de varias ocasiones claras de gol, como un mano a mano de Santi con el portero y un disparo al palo de Jordi, aunque luego tuvo que afrontar una fase de desconcierto tras la lesión de Posadas y la recomposición apresurada de posiciones.

Los visitantes, que venían de marcar al menos un gol en cada una de las tres primeras jornadas, no pudieron perforar la meta de Pablo pese al constante peligro que transmitió la mayoría de sus acercamientos, casi todos protagonizados por Adrian Ispas, habitual bestia negra del Rompeolas y que esta vez estuvo muy vigilado por Dioni.

El punto se antoja un botín escaso vista la entidad de las oportunidades marradas y la sensación de superioridad que transmitió en varias fases del encuentro, pero el empate frente al líder trasciende lo material. El buen partido de ayer, continuación del de la pasada jornada, deja un poso de conjunto serio y disciplinado que defiende con atención y contundencia desde arriba, que domina el centro del campo y comienza a mostrar nuevos recursos en ataque. Una referencia de la que echar mano en cualquier momento de la temporada en el que surjan las dudas y no lleguen los resultados. Pero, sobre todo, supone una piedra más en la cimentación del bloque. Ayer se vio a un equipo. Un grupo unido de jugadores convencidos de lo que hacían. Un colectivo del que también formaron parte con su implicación tanto aquellos que se quedaron sin jugar como los que disfrutaron de menos minutos de los que hubiesen deseado.

Tomás Montesa, jugador del Leciñena, regresa a posiciones defesivas con una bota en la mano después de perderla.

 

El Rompeolas afrontó el choque con una convocatoria bien nutrida y la idea clara de que debía mejorar su fiabilidad frente a una de  las delanteras más certeras de la categoría. Contra el juego directo y sin concesiones del Intersport Leciñena, los blanquinegros plantearon una defensa centrada en vigilar de cerca a Ispas y cerrar los huecos por los pasillos laterales. Con Sierra repitiendo en el lateral izquierdo, José Antonio y Dioni formaron esta vez la pareja de centrales y Javi Ricón se abrió a la banda derecha casi como un tercer central para taponar el costado izquierdo monegrino y, de paso, echar una mano a sus compañeros de zaga.

El centro del campo ofrecía un amplio abanico de posibilidades. Comenzaron en el eje David González, en un momento de forma espléndido tras superar una latosa lesión de tobillo, y Rober. Cada uno con una misión concreta. Uno ayudar, a tapar al posible media punta entre líneas en caso de ser necesario, y el otro, a atosigar el manejo del balón de Ricardo Giménez. Por las bandas, Juan y Joaquín, ambos con la indicación expresa de convertirse en extremos en ataque y de cerrarse unos metros al centro en defensa. Posadas, buscando entre líneas y evitando los más que probables lanzamientos en largo y Santi, como referencia arriba, generando dudas entre los dos centrales del Leciñena y buscando en largo los balones que habitualmente nadie busca en el Rompeolas para dar aire al equipo.

Esa apuesta supuso tener que dejar en el banquillo a jugadores como David Soriano y Jordi, además de a Ángel, Ernesto, Dani Laparra y Alberto. Al Athletic Rompeolas se le vio bien colocado sobre el terreno de juego, ganando la mayoría de duelos en el centro del campo y cortando con acierto los contragolpes del rival. Porque el Intersport Leciñena no engañó a nadie. Puso en práctica su habitual juego directo tratando de exprimir todo el jugo de Ispas.

Sólo con eso le puede dar para ganar muchos partidos, especialmente en su feudo, de dimensiones más amplias. Bien pertrechado en su propio campo pero sin encerrarse atrás, esperando el más mínimo error de su rival para lanzar en largo a la carrera del goleador rumano (4 goles llevaba en 3 partidos) y de quienes lo acompañen. En esta ocasión, su habitual compañero de correrías en ataque, Constantin Ene, jugó en una posición más retrasada y no tuvo tanta presencia en el área contraria como suele.

El Athletic Rompeolas se mostró firme en defensa. Robó una buena cantidad de balones en el centro del campo, pero le costó mucho acercarse al área de Andrés Picazo. Los blanquinegros movieron el balón con paciencia buscando un hueco por el que penetrar, con mayor insistencia por la parte izquierda, pero el entramado defensivo de los verdes lo complicó mucho. Frente a esa elaboración pausada, los visitantes salieron en uno o dos toques. Un robo, un apoyo y rápidamente el balón a posiciones de ataque. Ispas ensayó varias veces el disparo desde fuera del área, pero Pablo, bien colocado y atento, atajó sus intentos.

Las acciones a balón parado,  aspecto clave del juego en un campo como el Giner Torrero, fue otra faceta en la que el Rompeolas mejoró. Más atento y contundente, esta vez se libró de encajar por esa vía. Y eso que Carlos Murillo pudo sorprender en un saque de esquina, pero su remate de cabeza se marchó desviado a la derecha de Pablo. En cambio Posadas casi sorprende a Picazo con un lanzamiento con rosca que se marchó unos centímetros por encima del larguero.

El juego de los locales, pausado y elaborado, no lograba superar el intrincado sistema defensivo de los verdes, hasta que echaron mano de un recurso que tenían olvidado. Alguien corre a la espalda de la defensa rival y otro alguien le envía un pase en largo. Sucedió en una par de ocasiones gracias a la movilidad de Santi Mur, que sigue aportando cosas nuevas al ataque del Rompeolas. Sierra elevó el esférico desde la defensa y el bullicioso delantero menudo apuró la conducción en carrera hasta forzar un saque de esquina.

Fue precisamente Santi Mur quien tuvo en sus botas la oportunidad de adelantar los locales con un mano a mano delante del portero del Leciñena tras un pase de Posadas al borde del área, pero su disparo impactó en el cuerpo del guardameta y se marchó a córner. Y volvió a llevar el ‘uy’ al banquillo del Rompeolas cuando dentro del área puso un centro pasado con su pierna izquierda que no encontró rematador.

El descanso sirvió para reforzar la idea de seguir buscando los huecos y de redoblar la atención defensiva sobre Ispas, evitar los despistes y los contragolpes. El once titular del Rompeolas estaba cuajando un buen partido pero eso no bastaba para ponerse por delante y mantenerle el pulso a los monegrinos podía generar vértigo. Alberto movió el banquillo al comienzo de la segunda parte aun a riesgo de cargarse el juguete. David Soriano, muy incómodo en el banquillo, saltó al campo como un búfalo para hacer en apenas media hora lo que hubiese querido hacer en 80 minutos. Sustituyó a Santi Mur, que hasta entonces había cuajado una actuación más que aceptable aportando recursos muy necesarios para un equipo acostumbrado al embudo en ataque.

Con la entrada de Soriano en el centro del campo, Rober pasó a la media punta y Posadas se colocó como delantero de referencia. Cuatro minutos después, Sierra fue sustituido por Jordi y Joaquín, hasta entonces extremo, pasó al lateral izquierdo. El Rompeolas corría el riesgo de quedarse sin salida en largo, pero Posadas se aplicó en la tarea de ser punta de lanza. Tanto, que acudió como no suele a un envío aéreo dentro del área pequeña en un salto con el portero y un par de defensas visitantes. Como resultado, Posadas recibió un impacto en el rostro y cayó violentamente contra el suelo justo un instante antes de que Juan, que llegaba desde atrás, recogiera el esférico y, con opción de tiro, se parase en seco ante lo preocupante de la escena de su compañero. El árbitro no detuvo el juego y el noble jugador del Rompeolas, presa de la indecisión, se vio forzado a terminar la jugada rematando de mala manera.

La fatalidad quiso que Posadas tuviera que retirarse del campo con una abundante hemorragia nasal (con posterior diagnóstico de fractura de nariz) cuando sólo nueve minutos antes Mur había abandonado el terreno de juego. La acción fue muy rápida y desde el banquillo no se pudo apreciar bien cómo se produjo el impacto. Sólo se vio como, tras el salto, el atacante del Rompeolas caía desplomado hacia atrás y se golpeaba la cabeza de forma violenta contra el suelo. Parece que un adversario pudo golpearle. Quizá el portero que salió con el puño derecho a despejar el esférico, aunque éste aseguró instantes después del choque que únicamente pudo darle con el pecho o el hombro derecho.

Como plan de urgencia, Jordi pasó a ser el delantero centro, Joaquín volvió al extremo. Javi Ricón, hasta entonces lateral derecho pasó al izquierdo y Ernesto entró al campo sin calentar para cerrar el flanco diestro. El Rompeolas acusó el golpe por la aparatosa lesión de su compañero y el mareo de posiciones y perdió el sitio durante varios minutos. Hasta que emergió la figura de David Soriano, que además de coser las costuras del centro del campo, fue capaz de engarzar varias salidas por el centro con el balón controlado. En una de esas acciones, conectó una pared con Jordi que dejó en posición franca al impredecible atacante blanquinegro, que con su pierna izquierda envió el esférico al palo derecho del portal del Intersport Leciñena.

De ahí al final, los locales resistieron los ataques de su rival y sufrieron más de lo necesario a balón parado por cometer faltas absurdas en su propio campo (Ernesto y Juan, los señalados, por saltar apoyando los brazos en el adversario) que el Leciñena no dudó en colgar al área de Pablo. José Antonio y Javi Ricón resolvieron de forma expeditiva (una tarjeta amarilla más para cada uno) los desajustes defensivos que surgieron y el Rompeolas sumó un punto con la primera sensación de haber dejado escapar vivo al coco y luego, con la satisfacción por el poso que deja una actuación tan seria. Aquí hay un equipo.

 

 

 

 

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