Athletic Rompeolas 0 BSV Marqués de Tosos 2

Diferencias más bien terrenales 

El Athletic Rompeolas planta cara al Marqués de Tosos, de Primera Laboral, pero acaba cediendo por su incapacidad para plasmar el buen juego en peligro real

El portero del Tosos, fuera de sus dominios, corre a despejar la pelota ante la presión de Adrián y Dani.

 

Athletic Rompeolas        0 

Pablo; Ernesto (Kike, 73), Arrébola, Deony, Sierra; Juan, Rober, Jordi (Ángel, 68), Adrián; Posadas, Dani (Casas, 52).

BSV Marqués de Tosos  2 

Adrián González; Cristian Hernández, David Arcega, Grigore Sorin (Florin Gratie, 28), Cosntantin Topala; Francisco Cabo (Sebas Canabe, 57), Rubén Sánchez, Diego Orta, Álvaro Hernández Constantin Musat, 66), Alejandro Lázaro; Alejandro Hernández.

Goles: 0-1, min. 35: Alejandro Hernández. 0-2, min. 77: Diego Orta.

Árbitro: Bitor Asensio Silva. Mostró dos cartulinas amarillas al local Casas (minutos 59 y 79), por lo que éste fue expulsado. También sacó una tarjeta amarilla al visitante Cristian Hernández.

Incidencias: Mañana soleada pero bastante fría por la presencia del cierzo. En el Athletic Rompeolas debutó Casas, última incorporación que sólo aguantó 27 minutos sobre el campo antes de ser expulsado. En el descanso, camino del vestuario, el árbitro recibió varios reproches de aficionados locales por algunas de sus decisiones y, tras un intercambio de pareceres entre miembros de uno y otro equipo, su reacción fue hacer mención de entregarles el silbato a los contestatarios para que arbitraran ellos. Luego el encuentro se reanudó normalmente sin ningún problema.

GARCÍA TRAID. Podía pensarse que entre el BSV Marqués de Tosos (cuarto clasificado en Primera Laboral) y el Athletic Rompeolas (cuarto por la cola en Segunda Preferente y salvado in extremis) mediaba un abismo de calidad, pero por lo que se vio sobre el maltrecho sintético del García Traid lo que separa a estos dos equipos es una serie de virtudes bastante más prosaicas que el talento.

Contundencia en los balones divididos, viveza en todas las acciones, trabajo constante y colocación y búsqueda de las debilidades del rival también son credenciales de primera. De Primera Laboral. Por su puesto que ayudan la fortaleza física, el ser capaz de sacar la pelota jugada cuando conviene y el contar con una referencia atacante que represente una amenaza continua. Pero allí nadie bailó a nadie.

El conjunto blanquinegro cayó con tanta dignidad como merecimiento frente a un adversario que pudo llevarse una renta mayor, cierto es, por las ocasiones marradas en los últimos minutos, pero que tuvo que sudar el uniforme naranja para redondear ese 0-1 logrado al borde del descanso.

El Athletic Rompeolas no se vino abajo tras el tanto encajado y continuó acumulando muchos minutos de seriedad defensiva y atinadas transiciones desde atrás. Hasta que la pelota alcanzaba la zona de la verdad, allí donde los equipos muestran cuáles son sus argumentos. Pueden tenerlos peregrinos (balón a la olla), pueden presumir de coordinación y trabajo colectivo (movimientos de desmarque y ruptura, centros y remates)… o pueden hacer como el Athletic Rompeolas, donde parece que todo se fía a una acción individual que roce el virtuosismo. Que alguien agarre el balón, se marche de tres adversarios y, cuando esté delante del portero, le entren dudas en el remate y, entonces sí, se acuerde de que tiene más compañeros.

Bien es cierto que cuando el rival es superior a ti, todo se vuelve más difícil, pero por qué obstinarse en rizar el rizo. No es cuestión de un día, ni de nadie en concreto. Ha sucedido durante toda la temporada y, también por ese motivo entre otros varios, el Athletic Rompeolas ha estado a punto de perder la categoría. Ha sido el segundo equipo que menos goles ha logrado (36, sólo dos más que el colista) y, en cambio, el sexto conjunto (de 14) que menos tantos ha encajado. Y resulta comprensible cuando para hacer un gol tantas cosas han de salir bien al mismo tiempo.

Adrián rompe la cintura del lateral derecho del Tosos con un recorte hacia fuera.

Esta vez el conjunto local reunió en la zona de creación a tres ases del regate, del recorte, del amago y hasta del zapateado. ¿Cuántos equipos de Primera querrían sumar en la zona de ataque a tres jugadores como Adrián, Posadas y Jordi? Parece una combinación envidiable, compañía ideal para entenderse y compenetrarse, pero no resulta si el talento luego se pierde en devaneos individualistas.

Como contraste, el Marqués de Tosos mostró ideas claras. Un delantero referencia, peligroso y potente, dos alas rápidos para entrar por las bandas (y poner centros) y un centro del campo formado por un todoterreno junto a un pivote fijo, físicamente justito, pero que hacía unos cambios de orientación precisos. Y laterales con capacidad para tener la pelota sin perderla y salir de su zona. Ninguno tuvo que regatearse a tres y cuatro jugadores del Rompeolas para pisar el área.

Apelaron más bien a conceptos más simples como la brega, la contundencia, la pillería buscando sorprender con saques rápidos, la ausencia de errores en zonas comprometidas y siempre, siempre, el remate y el gol entre ceja y ceja.Muchos dirán, y no les faltará razón, que la calidad también es precisamente eso: tener claras las ideas y buscar siempre lo que en cada momento es mejor para el equipo.

Todos esos atributos se plasmaron en acercamientos a la portería de Pablo. Primero con el disparo desde la frontal del área de Rubén Sánchez. Anda que se lo pensó el 6 del Tosos. Luego Sierra quiso bajar un balón con el pecho y el control se le quedó corto, lo que originó una rápida internada visitante por la parte derecha que culminó Alejandro Hernández con un remate (porque, claro, hubo centro). Dos oportunidades más para los de naranja fruto de la candidez local. Dos faltas sacadas sin esperar a nadie que pillaron dormidos a los de blanco. Una forma increíblemente sencilla de plantarse en la meta rival. El segundo lanzamiento, también de Alejandro Hernández, acabó pegando en la parte exterior del palo izquierdo de la portería de Pablo. Y más tarde, Álvaro Hernández, lanzó un centro pasado que sorprendió a Pablo y acabó golpeando en el larguero.

Pablo ataja el balón arrojándose al suelo tras el disparo de Rubén Sánchez.

El Rompeolas no se quedó quieto aguantando el chaparrón. Todo lo contrario. Buscó con ahínco el área rival y si no quedó más cerca del gol fue por los controvertidos fueras de juego señalados por el árbitro. Algunos, dudosos. Otros, incomprensibles si como pareció, el jugador local de turno partió de una posición retrasada respecto a la de su contrincante en el que momento en el que otro compañero dio el pase.

Posadas fue el primero en reivindicarse como elemento más peligroso. Antes del primer acercamiento de los naranjas, Jordi robó un balón por anticipación en el centro del campo y asistió rápidamente al 22 del Rompe, que ganó por piernas a David Arcega y chutó a puerta, pero el portero Adrián González detuvo en dos tiempos.

Posadas, a punto de adentrarse en el área del Tosos, se prepara para disparar a puerta. 

Adrián, Dani y Posadas se quedaron luego solos delante del portero local, pero en todas las ocasiones el árbitro, que tardó mucho en hacer sonar su silbato, señaló posición de fuera de juego. Cuando no se oyó ningún pitido fue en un balón colgado al interior del área con el que un central del Tosos se hizo un ovillo. El esférico impactó en su brazo derecho, pero el juez de la contienda, ya abiertamente discutido, no vio nada punible.

 

Adrián gana la espalda a Cristian y se queda solo delante del portero del Tosos, pero el árbitro señala fuera de juego.

Poco después, minuto 35, llegó el 0-1. Rober y Jordi venían hablando de la necesidad de que Arrébola vigilase más de cerca al 10 del Tosos. Y así, se escoró a la banda derecha casi juntándose a Ernesto para vigilar estrechamente a Alejandro Hernández. Su movimiento generó un boquete en el centro de la defensa porque, como es normal, Deony siguió a su par por el otro lado, allí donde bullía la jugada. Pero se conoce que Warinnay al aparato se tuvo que ir a hacer ronda porque el centro colgado desde la banda derecha del Tosos fue rematado a la red a placer por el jugador al que debía tapar, 0-1.

 

Pablo se arroja a los pies del delantero Hernández y salva a su equipo de encajar el segundo tanto en pocos minutos.

Pese a las numerosas llegadas del equipo visitante, el Athletic Rompeolas se mostró muy entero, con capacidad para discutir el resultado. El partido era un intercambio de ataques entre dos púgiles, aunque uno sólo amagaba y el otro soltaba derechazos en cuanto tenía ocasión. “Estamos bien, estamos mejor”, no se cansó de repetir Rober en el descanso y en el segundo tiempo. El trabajo y el rendimiento de los dos jugadores del centro del campo sacando la pelota con apoyos en los centrales y el lateral izquierdo fue muy meritorio porque el Tosos no dejó de presionar.

Esa entereza y las dificultades que había mostrado el Tosos para adelantarse en el marcador hicieron que el entrenador visitante se preocupase más por guardar la ventaja que por animar a ampliarla. Así, se centró en corregir la posición de su lateral derecho frenando sus ansias de incorporarse al ataque. Había que vigilar de cerca a Posadas, que ya había dado sobradas muestras de poder marcharse de cuantos defensores le salieran al paso sin hacerle falta. El atacante del Rompe se encontró un balón de rebote cerca del área tras un mal saque del portero y,después de driblar a David Arcega, buscó la rosca pero le salió un disparo centrado e inocentón. Luego fue derribado sin contemplaciones por el central Cristian Hérnández cuando ya había dejado su sello con varios regates en un palmo de terreno.

 

Posadas de deshace de Arcega pero luego le sale un disparo que acaba manso en las manos del portero del Tosos.

 

El juego parecía inclinarse del lado de los locales, cada vez con más posesión de la pelota. Pese ese continuo amagar y no dar, ese constante llevar el balón a zona de tres cuartos y perderse en intentonas imposibles de tengo-que-irme-de-tres-para-luego-buscar-a-un-compañero hicieron que el Tosos se acabase sintiendo cómodo a la espera de un segundo zarpazo ya letal. Dentro del área, tirado a una banda, en el mismo centro del campo… no siempre la primera opción tiene que ser la acción individual. Más que nada porque es la más complicada y porque, aunque salga bien, al final el rival se concentra en pararte. Pero, claro, los demás, aparte de pedir o esperar el balón y hacer gestos de desagrado cuando se produce una pérdida, tienen que ofrecerse. Tienen que buscar algo.

En las filas locales, Kike dio entrada al debutante Casas en lugar de Dani. El último fichaje blanquinegro en estrenarse disfrutó de 27 minutos, dio una patada por detrás excesiva, realizó dos protestas reiteradas y sin base ninguna y, como premio, se llevó una expulsión por doble amarilla. Como carta de presentación no está nada mal.

La defensa del Rompeolas asumió cada vez más riesgos y el partido acabó convirtiéndose en un correcalles que el Tosos no finiquitó por su falta de acierto y las intervenciones de Pablo hasta el minuto 77, cuando en un contragolpe bien llevado por el recién ingresado Constantin, Diego Orta acertó a sentenciar.

Pablo salva al Rompeolas de otro gol arrebatándole el esférico a Diego Orta, que luego sí haría el gol de la sentencia.

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