AD Huérmeda 3 Athletic Rompeolas 1

Derrota en medio del esperpento

El Athletic Rompeolas se adelanta 0-1, pero acaba devorado por un cúmulo de fatalidades y despropósitos propios

Abdel, un recién llegado, dejó tirados a sus compañeros en medio del partido tras sentirse ofendido por un comentario

Augusto se retira antes del pitido inicial tras lesionarse en el calentamiento.

Augusto se retira justo antes del pitido inicial tras lesionarse en el calentamiento.

 

Pocas veces un partido de fútbol habrá dado tanta materia prima a un plumilla para elaborar una crónica. Y aún en menos ocasiones todas las incidencias acaecidas habrán tenido todas como protagonista a un mismo equipo.

Dos lesionados, un penalti en contra, una expulsión por roja directa, una espantada y cuatro guardametas distintos en 80 minutos…. Al Athletic Rompeolas le pasó de todo frente a la AD Huérmeda, un equipo nuevamente llamado a estar arriba que sin embargo puede echarse a perder por su obstinación en la protesta generalizada y continua. De no haber sido por la paciencia -en algunos casos permisividad- del árbitro Yubero Pérez, la matraca quejumbrosa podría haber derivado en un rosario de tarjetas.

Las protestas locales fueron constantes. Hasta por la cuestión más insignificante.

Las protestas locales fueron constantes. Hasta por las cuestiones más insignificantes.

Pese a sostener durante muchos minutos un empate con esfuerzo y fortuna frente a un rival que hizo más méritos para llevarse el triunfo, el Rompeolas tuvo que acabar rendido a la evidencia de su propio esperpento. Así es imposible.

No dio esa sensación en el arranque, cuando el Rompeolas (minuto 5) se adelantó en el marcador por medio de Posadas tras culminar un rápido contragolpe iniciado con un pase en largo de Julio. El delantero de los naranjas, un islote perdido durante todo el encuentro, se abrió al costado derecho leyendo perfectamente el pase de su compañero, ganó por piernas a su par, pensó en la vaselina pero dribló al portero Rubén Pérez y cruzó la pelota a la red.

Posadas dribla a Rubén Pérez y adelanta al Rompeolas.

Posadas dribla a Rubén Pérez y adelanta al Rompeolas en el marcador.

La alegría fue efímera, pues justo un minuto después David González metió la pierna de forma inocente dentro del área a Pedro Anquela y el árbitro señaló el claro penalti. Víctor García se encargó de transformarlo a la derecha de Pablo. El ariete de la AD Huérmeda  acudía una vez más a su habitual cita con el gol frente al Rompeolas.

En realidad, olía a quemado desde el mismo calentamiento. Augusto, que había viajado a última hora para jugar únicamente un tiempo, se llevó la mano a la parte posterior de su muslo izquierdo. Fue un leve gesto, apenas perceptible por algún avezado observador, pero suficiente para luego explicar su renuncia justo antes del pitido inicial de Yubero Pérez. Salió a toda prisa Ángel mientras un parsimonioso Dani seguía cambiándose de ropa en el vestuario. Fue un presagio. Quién iba a pensar que aquel contratiempo sólo era la punta de un gran iceberg que se llevaría por delante al cuadro naranja.

Pedro Anquela se duele en el suelo. David sonríe todavía incrédulo. Le han pitado penalti.

Pedro Anquela se duele en el suelo. David González sonríe dentrás, todavía incrédulo. Le han pitado penalti.

 

Muy pronto aparecieron cables pelados en el circuito defensivo naranja. Pese a estar prevenidos de los movimientos de futbolistas clave como Víctor García y Ángel Guerrero, el descontrol en los marcajes fue mayúsculo. Se defendió por acumulación y a menudo llegando tarde a los cruces. David Orcajo también sintió un pinchazo en uno de sus muslos y prefirió ceder la responsabilidad de tapar las incursiones del veloz Guerrero a Abdel. La banda derecha se convirtió en un coladero por el que la AD Huérmeda volcaba su juego: balones a la carrera del extremo rubio.

Athletic Rompeolas

Guerrero machacó continuamente con su velocidad la banda derecha del Rompeolas.

Los atacantes de la AD Huérmeda las tuvieron de todos los colores dentro del área, pero casi siempre se mostraron precipitados en el remate. Guerrero, García, de cabeza, Anquela desde varias posiciones… Los locales olían la sangre y buscaban con insistencia a su presa, pero en el momento de rematar se mostraban poco certeros.

dededede remata el centro de Guerrero y el balón pasa rozando el palo derecho del portal de Pablo.

Anquela remata el centro de Guerrero y el balón sale rozando el palo derecho del portal de Pablo.

El Rompeolas, hechas las correcciones y los llamados a la calma, cogió aire con el lanzamiento en largo de varias faltas, pero tampoco en esta ocasión acudió nadie al remate ni peleó las segundas jugadas, lo que devolvió el peligro a su área como un boomerang. 

Eduardo Quevedo se marcha de Kike por velocidad

Eduardo Quevedo se marcha por velocidad de Kike.

El descanso llegó como el toque de campana para el boxeador que se tambalea en el ring. No sabía el púgil la somanta de palos morales que se le venía encima.

Dani, vestido de portero, antes de salir del vestuario para jugar el segundo tiempo.

Dani, vestido de portero, sonríe en la puerta del vestuario antes de salir a jugar el segundo tiempo.

Pablo dejó su puesto a Dani, portero de nuevo cuño que seguramente nunca más vuelva a ponerse unos guantes. El Rompeolas ajustó las posiciones y salió mucho mejor plantado en el segundo tiempo. Dio un paso atrás que le sirvió para cerrar espacios y protegerse. David Orcajo, vista la verbena de la banda derecha, recuperó su puesto como lateral. Mientras, la AD Huérmeda volvía a la carga, pero ya sin profundidad ni la autopista por la que correr a placer.

Los locales llegaron a verse ofuscados por la nueva consistencia del Rompeolas. Guerrero, el jugador más desequilibrante hasta entonces, fue sustituido por Sancho y el duelo tomaba visos de derivar en una pequeña tregua, pero en realidad los de Kike se acercaban a una montaña rusa de desgracias. En el minuto 52, tras un saque de esquina, Dani realizó un paradón a un remate a quemarropa de los locales ante la pasividad de sus compañeros.

Tres minutos después, el fútbol dejó paso a la comedia. Anquela se escapó por la banda derecha y su centro chut no encontró puerta… ni portero, puesto que Dani, lesionado en la arrancada, se había desentendido de la jugada y había salido del campo cojeando. De traca.

El tercer portero de la mañana sería, por voluntad propia, Abdel. Jesús sustituyó al maltrecho Dani y el Rompeolas, ya sin más recursos, siguió en pie.

El golpe de gracia llegó con la expulsión por claro derribo a Óscar Quevedo. El atacante local fue derribado de mala manera por detrás cuando se disponía a encarar a puerta y el árbitro no dudó en mostrar la roja.

Pero el vodevil reservaba el numerito final. Abdel, demasiado dado a hacer comentarios críticos siendo un recién llegado de escaso espíritu combativo, recriminó una acción a Jesús, institución del Rormpeolas. Este debió de mandarle a regar margaritas y el tercer portero circunstancial del Rompe decidió convertirse en triste protagonista. Como si de una triste pachanga se tratase, abandonó el campo gritando que a él nadie le faltaba al respeto y a la altura del banquillo tiró la camiseta, en lo que a buen seguro fuera su última actuación en el Rompeolas. Los 21 jugadores y el árbitro quedaron cariacontecidos por su comportamiento.

Varios jugadores de la AD Huérmeda corrieron al banquillo a por la camiseta para que el juego se reanudara cuanto antes. Si contra nueve no habían podido hasta entonces, frente a ocho tenía que ser más fácil.

El Rompeolas resistió hasta el minuto 74, cuando Pedro Anquela, dentro del área, controló con el pecho y fusiló a Kike, el cuarto portero del Rompeolas.

De ahí al final el conjunto naranja sacó el orgullo del moribundo y con ocho jugadores rondó en varias ocasiones el área de la AD Huérmeda. Una internada de Posadas, una caída al borde del área de Joaquín, una falta mal sacada por éste y varios balones colgados sin hallar rematador fueron las tentativas de machada.

Con el Rompeolas volcado, un despeje sin miramientos de la zaga local fue a parar a los dominios del recién ingresado Jesús Pablo Martínez, que no pudo controlar la pelota, desbocada hasta el punto de superar a Jesús, quien tampoco acertó a despejar. La pifia fue secundada por Kike, que tampoco fue capaz de golear el balón, desgracia aprovechada por Óscar Quevedo para llevarse el esférico hasta la red. El 3-1, “éste, pa la crónica”, fue muy celebrado entre las huestes locales, especialmente por un desaforado Rubén Pérez.

La AD Huérmeda se llevó el triunfo de forma merecida, pero con más problemas de lo que cabría esperar frente al cúmulo de desgracias que sufrió el Athletic Rompeolas, que al llegar al aparcamiento se encontró con el remate: Abdel, conductor de uno de los vehículos de la expedición, se había marchado dejando tirados nuevamente a sus hasta hacía una hora compañeros.

 

 

Óscar Quevedo hace el definitivo 3-1. 

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